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jueves, 7 de mayo de 2026

Un café para mi suegra

 Alexandra Correa

 


"Yo, Daniela te recibo a ti Rodrigo, como mi esposo. Prometo serte fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, amarte y respetarte todos los días de mi vida, hasta que la muerte nos separe”, fueron las palabras que la llevarían al infierno. Rodrigo recién se había graduado de arquitectura y Daniela estaba a un año de terminar derecho. Vivían un amor atrapado en un cuarto de hotel en el centro.

–Ven mi amor – le dijo Daniela desde la cama.

 Corrió la sábana y subió el camisón hasta dejarle ver la entrepierna. Rodrigo se excitó con los senos de pezones oscuros, se acercó y con brusquedad le apartó sus largas piernas. Sus cuerpos se fundieron y sus respiraciones agitadas y acompasadas se entrelazaron en un susurro compartido. La habitación estaba en penumbra. La respiración de ambos se había calmado, convirtiéndose en un silencio cómodo y compartido. Ella tenía la cabeza sobre el pecho de él, escuchando el latido lento de su corazón, mientras el acariciaba su cabello, con una sonrisa sosegada.

– ¡Cásate conmigo! – le propuso. Te haré feliz. La cubrió y le dio un beso en la frente.

miércoles, 6 de mayo de 2026

Lapidación de Esteban: Protomártir de la Iglesia Cristiana

 


Martirio de San Esteban, pintado por Juan de Juanes. 

Oleo sobre tela 160 x 123 cms (1555-1562)

Museo del Prado.

                                                   Jesús Rico Velasco

 

Después de su pasión Jesús se presentó a sus apóstoles con pruebas de que estaba vivo: se apareció durante cuarenta días y les habló de las cosas del reino de Dios. Les dijo a los apóstoles que no salieran de Jerusalén que esperaran la promesa del Padre:  «Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros para que seáis mis testigos  en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta los confines de la Tierra».

 Bajaron del Monte de los Olivos después de la crucifixión  y regresaron a Jerusalén que estaba cerca, entraron a la vivienda  donde habitualmente se reunían en oración esta  vez los once apóstoles que quedaban con María la madre de Jesús y sus hermanos. Eran Pedro y Juan, Santiago y Andrés, Felipe y Tomas, Bartolomé y Mateo, Santiago el de Alfeo, Simón el Zelotes, y Judas el de Santiago.