Alexandra
Correa R
Es sistema de control social y económico
utiliza estrategias con las cuales estamos siendo manipulados. Con el paso de
los años nuestro pensamiento crítico se ha visto aminorado, así como la
capacidad para discernir la realidad de la fantasía. Hemos regresado al mito de
las cavernas expuesto por Platón hace más de 2400 años.
Lo más valorado es tu atención. El sistema
nos mantiene sumergidos en el hoyo de la distracción. Si uno está concentrado y
le interrumpen, tardará 23 minutos en volver al mismo estado. Lo que a lo largo de muchos años acabará
afectando nuestra capacidad de averiguar quiénes somos y que queremos. No solo
de manera individual, nos afecta como sociedad. Un mundo con ausencia de
atención condena a la población a no encontrar soluciones y exigir
responsabilidades a sus lideres.
La mejor manera de obtener tu atención es mediante
el miedo. Necesitan una sociedad temerosa y desenfocada. Las guerras se multiplican
y el negocio de las armas prospera. Las empresas armamentistas baten récords en
la bolsa mientras varios de los países que defienden los derechos humanos figuran
entre los principales productores: Estados Unidos, Francia, Alemania, Italia y
Reino Unido. Detrás de una catástrofe hay otra, acaba una guerra y comienza la
siguiente.
Nos mantienen enganchados con la doctrina del
shock acompañada del efecto globalizador de la publicidad. Cuanto más tiempo
nos tengan pegados a las pantallas más dinero gastamos. Necesitan incendiar a
la sociedad, polemizar para mantenernos cautivos, porque la maquinaria del
poder sabe que las noticias negativas activan el sistema de supervivencia del
cerebro mediante la incertidumbre. Los anuncios comerciales y los algoritmos nos
explotan, creando un efecto liberador de dopamina, para conducirnos al consumo
impulsivo endulzado con una sensación reconfortante.
Eres más rentable cuanto más ignorante eres.
El sistema no desea que alcances tu libertad financiera, por el contrario, está
feliz de verte atrapado en la eterna carrera de la rata. Crea estilos y formas
de vida, tendencias que cambian de acuerdo con la temporada.
La obra de teatro está montada y el
protagonista eres tú. Necesitan que no sepas cómo se mueve el dinero ni cómo
funciona. Te enseñan a gastarlo de la manera más cautivadora y fantasiosa con
tarjetas y créditos. Ven tu cara de necesidad y terminas crucificado pagando el
doble. De una manera sutil pasas a ser el mártir moderno.
Ganan los bancos con altas tasas de interés, ganan
los gobiernos con sus impuestos y gana la inflación con la devaluación del
dinero. La verdadera guerra es la de las ideas.
Los medios de comunicación disparan su
artillería mediante las narrativas, moldeando percepciones y decidiendo qué
información es necesaria para ti y de paso cuál afecta tu bolsillo.
En conclusión, urge obligarnos a firmar un
compromiso propio para evitar caer en la distracción, y terminar amarrados al
mástil como Ulises ante el canto de las sirenas.
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