Caravaggio (1601): Conversión de San Pablo en el camino a Damasco.
Jesús Rico Velasco
En el libro bíblico de los “Hechos de los apóstoles” las figuras de Pedro y Pablo son el centro de la narrativa. Pedro es parte del grupo de los doce que siguieron a Cristo. Pablo es un “apóstol” convertido seleccionado y señalado directamente por Dios. Judío nacido en Tarso de Cilicia, circuncidado al octavo día, de la raza de Israel, hebreo e hijo de hebreos, fariseo, perseguidor de la iglesia, irreprensible. El corto relato de una vida prolongada tiene como punto central la “conversión de Saulo” y algunos hechos que ocurrieron en los viajes que realizó antes de su llegada a Roma en donde estuvo dos años en una casa alquilada predicando y enseñando el evangelio antes de su muerte.
«Pero sucedió que cerca ya de Damasco, hacia medio día, de repente me envolvió un gran resplandor del cielo. Caí a tierra, y oí una voz que me decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Yo pregunté: ¿Quién eres, Señor? Yo soy Jesús de Nazareth, a quien tu persigues. Levántate y entra en la ciudad; allí te dirán lo que debes hacer».




















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