Jesús Rico Velasco
I
«Al principio Dios creó el cielo y la tierra. La tierra era soledad y caos, y las tinieblas cubrían el abismo; y el espíritu de Dios aleteaba sobre las aguas».
Y en algún momento, Dios dijo:
«Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza. Dios creo al hombre a su imagen, a imagen de Dios los creo, macho y hembra los creó».
Dios los bendijo y les dijo:
«Sed fecundos y multiplicaos, poblad la tierra y sometedla; dominad los peces del mar, las aves del cielo y cuantos animales se mueven sobre la tierra».
Los puso a vivir en el paraíso hasta que aparece el mal, ocurre la tentación y caída, son expulsados y pierden su inmortalidad. Comienza el origen de todos los seres humanos para trabajar la tierra de donde habían sido creados. Adán tuvo relaciones con Eva, tuvieron muchos hijos e hijas y fueron el inicio de todos los pueblos sobre la tierra.
Es una cita bíblica que sirve para ubicar en el planeta tierra la existencia del hombre hace unos veinticinco o treinta siglos antes del nacimiento de Cristo, para ponerlo a caminar bajo la hipótesis de un acto de fe con la vida en el paraíso. Así mismo existen otras hipótesis en función de su creación como el resultado de una explosión en el espacio universal (Big Bang) y de un proceso evolutivo como especie al igual que otras posibilidades históricas, religiosas, filosóficas y literarias reales o ficcionales.
Según la historia de la civilización, la primera surge hace 5700 años en Mesopotamia con los Sumerios en tierras fértiles localizadas entre los ríos Tigris y Éufrates con abundantes aguas propicias para la vida. La naturaleza exuberante entre los dos ríos facilito la existencia de los seres humanos. Se ubica como una civilización en la edad antigua al final de la prehistoria cuando se superaban la etapa de la caza, pesca y recolección y aparecían los primeros centros poblados como la ciudad de Ur (Nippur) con estructuras asombrosas y otras regiones en Babilonia citadas en la biblia en las historias de la Torre de Babel y el lugar en donde ocurrió el diluvio universal.
La segunda civilización en desarrollarse fue la egipcia en las orillas del río Nilo hace 5300 años en el noroeste de África con una cultura universal y una población significativa que permitió el desarrollo de estructuras magníficas como las pirámides; centradas en una ideología faraónica, y la existencia de jeroglíficos que posiblemente dieron origen a la escritura; la momificación como práctica funeraria; el politeísmo como expresión religiosa y filosófica y el desarrollo de la agricultura (con semillas para brotar el trigo, la cebada y otros productos). Contó con grandes avances en las prácticas médicas y mejoramiento en la salud de la gente, construcción de viviendas y de edificaciones (arquitectura). Una cultura de ciudades como Memphis (3100 a.C )con una población de habitantes desconocida pero significativa, Alejandría (331 a.C), Saiz, Tanis, Tebas, Amarna, Ramsés, Thonis, para nombrar las más conocidas de la historia antigua. Es posible avanzar la hipótesis de que algunas ciudades del antiguo Egipto llegaron a tener más de 100,000 habitantes con una distribución poblacional amplia concentrada en los primeros años de vida, una alta mortalidad infantil, adolescentes y adultos jóvenes con una corta esperanza de vida por debajo de los 40 años.
En la extensa isla mediterránea de Creta prosperó una tercera civilización conocida como Minoica en recuerdo del rey Minos entre los años 3000-1200 a.C. centrada en actividades comerciales controladas en palacios independientes. Un sistema social solidario de protección y manejo en edificios como el caso de Cnosos con muestras de arte refinado que influyeron en el desarrollo posterior de las comunidades que crecieron en el territorio continental de la antigua Grecia.
En Asia especialmente en China 3000 años a.C. surgieron los primeros centros urbanos con sociedades que habitaron la cuenca de los ríos Amarillo y Azul cuyas aguas facilitaron la vida de poblaciones numerosas con organizaciones sociales estatales en un sistema de “dinastías” como la Xia. La historia de la civilización China es extensa y con muchos huecos históricos desconocidos para los occidentales.
En Mesoamérica la civilización Olmeca aparece en las costas del golfo de México con centros poblados mencionados en la historia como “San Lorenzo, La Venta y Tres Zapotes” con una organización social y política con estratos marcados centrados en una casta de sacerdotes hacia 1500 a.C. La ciudad de Teotihuacan fue el primer centro urbano de Mesoamérica y floreció entre los años 200 d.C y 550 d.C conocido por sus grandes palacios y pirámides monumentales.
La civilización de Chavín fue una cultura andina que habitó la cuenca del río Marañón entre 1200 a.C. y el 400 a.C. se dice que construyeron centros religiosos y los habitantes poblaron diferentes ecosistemas de los Andes. Todavía hay mucho por descubrir del impacto de la cultura Chavín en la región Andina. Lo importante es señalar la presencia de la cantidad poblacional en las cuencas del río. Hay una conexión intrínseca con la existencia del rio Marañón, las culturas de la amazonía y las que vivían en las laderas de la cordillera de los Andes. Las poblaciones crecieron entre las crestas de las montañas con abundantes aguas que fueron la garantía vital de su existencia. Sin la existencia de los grandes ríos como el Amazonas y las vertientes que caen en ambas direcciones rodando hacia el Océano Pacífico la existencia de las culturas que crecieron en las riberas del río Supe y alimentan el gran descubrimiento de la ciudad sagrada de Caral y los derivados culturales de Peñico no hubiera sido posible.
La claridad es necesaria para los lectores: Caral y Peñico son sociedades “preincas” cuyos orígenes genéticos, fenotipos, volumen poblacional están en proceso de determinarse en la medida en que avanzan las investigaciones. Las sociedades “incas” que conocemos se desarrollaron en los siglos XIII y siglo XIV d.C. justo antes de la llegada de los españoles que vieron las segundas o terceras generaciones que venían construyendo un imperio que se expandió en muchas direcciones al sur por Argentina y Chile y al norte del continente pasando por lo que es hoy Ecuador y algunas culturas en la Cordillera central colombiana. La presencia de Cuzco y Machu Pichu como epicentros de turismo atraen visitantes que admiran la cultura inca con pasión por su contribución histórica al conocimiento en las ciencias de la arqueología y la antropología. La influencia de un pasado genético desconocido es difícil de establecer por los siglos que separan los acontecimientos.
Visitar la zona de investigación, ser participativos v comulgar intelectualmente con los hallazgos y atreverse a hacer inferencias sobre lo que se observa es un privilegio. Hay que buscar el amor entre las piedras, el polvo y lo que emerge de las excavaciones. Las formas de las construcciones, las rocas, los rincones cuentan historias, encierran misterios, las ceremonias a la luna y al sol expresan el animismo de las almas. No importa el tiempo histórico pasado, los habitantes de Caral y Peñico circulan por los pasillos, suben las escaleras, hablan y murmuran, hay que concentrarse para escucharlos y descubrir sus alegrías, sus dolores, sus estados al nacer, los besos de los enamorados. Es increíble que estas monumentales ruinas se puedan apreciar después de tantos miles de años y que se conecte con la vida un paraíso de piedra en medio de un valle amurallado por impresionantes montañas estériles y pétreas.
II
El viaje desde Lima se realiza por la carretera Panorama al norte. Nuestro conductor Julio atravesó el Puerto de Callao hasta llegar después de tres horas de trayecto a la población de Huacho. Allí realizamos el transbordo al vehículo del señor Imán, un conductor que tiene como ocupación llevar y traer turistas por caminos y carreteras destapadas que conducen al único hotel de la zona, el Empedrada Lodge. El hotel gracias a su ubicación facilita a los turistas la visita a la zona arqueológica de Caral y Peñico. Dos lugares increíbles de ruinas de la historia antigua que se encuentran cruzando el río Supe, según los rumores, intransitable en las épocas de verano. El recorrido de una hora para llegar al hotel es árido y polvoriento, sin embargo hacia el final del camino, como un espejismo, aparece imponente entre las montañas rocosas un hermoso valle de color verde con plantaciones en tierras fértiles alimentadas por las aguas corrientes y subterráneas del río Supe garantía de la vida de los habitantes recientes y de los pueblos de hace 5000 a.C. En el valle se encuentran varias empresas que cultivan y exportan frutos exóticos como: aguacates, espárragos, fresas, mandarinas sin pepas, y arándanos en medio de formaciones montañosas tan áridas que la convierten en una experiencia alucinante.
La garantía de vida en todo el valle
es la existencia del río. El paso de los
siglos ha dejado un sabor amargo en algunas plantaciones que han tenido que
cerrar sus extensos negocios agrícolas
por falta física de agua. El río Supe
siempre ha estado allí alimentando la tierra y a sus habitantes. Sin
embargo, es estacional y está perdiendo fuerza desde la parte alta de la sierra en donde
recoge aguas de pequeñas fuentes para deslizarse
como bolsón fértil que garantiza la
vida. Durante los meses de noviembre
hasta el mes de abril las fértiles tierras del valle se nutren para sus cultivos con las lluvias
de las aguas que salen de la montaña y el resto del año con manantiales o
“puquios” distribuidos en canales que nutren los sistemas de riego en las haciendas y
pequeñas propiedades.
El hotel enclavado en medio de las plantaciones cuenta con una edificación cómoda, áreas atractivas para pasear y piscina. Habitaciones con amplia vista sobre el valle y climatizadas. El restaurante ubicado en la parte baja en donde se llega por unas gradas de recorrido largo ofrece comida a la carta con un menú llamativo de comidas peruanas e internacionales. Hay que señalar que no hay otro hotel ni lugar para dormir y comer fuera del Hotel Empedrada.
El hotel cuenta con un recorrido de una zona declarada arqueológica en una colina cercana. Se pueden observar varias excavaciones realizadas por “saqueadores” o guaqueros en busca de objetos del pasado para vender. No es un cementerio sino un lugar que fue saqueado y en el cual se encuentran huesos y partes de esqueletos humanos que revueltos en el suelo se juntan con cantidades de pedazos de vasijas de algunas comunidades pasadas creando un atmósfera escalofriante. Es una atracción subir la cima, pero al asociar los huesos, cráneos y restos con seres humanos que de alguna manera vivieron, crecieron y se murieron en el lugar, resulta aterrador.
La experiencia de conocer el río era ineludible. Y más aún por los rumores de la dificultad del paso vehicular para visitar Caral. Así que decidimos junto con mi compañera irlo a conocer. Tomamos un camino polvoriento en medio de un calor sofocante. En cuestión de 15 minutos habíamos llegado. Sentíamos el llamado de las aguas, metimos nuestros pies en el agua fresca con algunas dificultades al pisar las rocas pequeñas. En el intento de coordinar el pensamiento con el salto para cruzar fuí a caer de nalgas sobre las aguas. Pero no me impidió encontrar una piedra para acomodar mi cuerpo magullado y sentir el agua correr por entre mis piernas y pies como bautizo de vida. El momento radiante y luminoso nos juntó con una familia de dos mujeres y tres niños que felices nadaban en un pozo construido con las rocas grandes del río. Gozamos de la proximidad de los niños jugando. Al salir del río con pausa y tranquilidad, los niños y las mamás nos miraban atentos, seguían nuestros movimientos. Una necesidad imperiosa de despedirnos y como señal de agradecimiento hizo que agitáramos nuestras manos en el aire que se acompasaron con las suyas. Sentí una sensación extraña, pero agradable, fue una despedida para siempre.
III
Visita a la Ciudad Sagrada de Caral
Habíamos constatado que el caudal del río no sería un problema para pasar. Así que le pedimos al conductor que tomara esta ruta. Serían las 9 de la mañana el caudal estaba bajo lo que facilitó el viaje hacia la ciudad de Caral en una hora. En la época de verano cuando aumenta el volúmen del agua por los procesos de deshielo en los nevados, el cruce del río es peligroso y es necesario dar la vuelta por la Panamericana norte y tomar la ruta por Huacho y Barranca para llegar a Caral. El recorrido ofrece un panorama de extensos sembrados de árboles frutales como pecanas, arándanos, maracuyá, y aguacate con un manejo tecnificado agrícola avanzado con suministro de agua a las plantas gota a gota, y vigilancia permanente de seguridad. Utilizan mano de obra de la región con jornaleros recogidos y llevados en buses a los lugares para labores de limpieza, manejo de plaguicidas, con mucha participación en los períodos de las cosechas que se realizan manualmente. La producción es manejada en la localidad y empacada en contenedores para la exportación directa desde el puerto de Barranca.
La zona arqueológica de Caral esta señalizada y organizada para facilitar el acceso de los turistas que aumentan progresivamente provenientes en menor cantidad de países extranjeros y la mayoría de grupos locales de peruanos promovido por el Ministerio de la Cultura. La extensa zona tiene a la entrada la “casa del arqueólogo” que fue el lugar de habitación de la Dra. Ruth Shady “descubridora de la civilización Caral-Supe” (1). El acceso se realiza por el área de parqueo que dirige a los visitantes hacia la taquilla de pago para ingresar al lugar. Es obligatoria la participación de “guías” especializados que están presentes recibiendo a los visitantes. Nuestra guía local es estudiante de la Universidad Nacional de San Marcos, realiza pasantías y conoce el proyecto de investigación y desarrollo del descubrimiento de la ciudad sagrada de Caral. Su mamá trabaja con el Ministerio de Cultura en una ocupación muy especial como “conservadora” encargada de mantener en estado original la obra arqueológica con uso de la tecnología apropiada. Un trabajo permanente, laborioso que requiere dedicación, paciencia, uso de los métodos y técnicas dirigidos por expertos.
Nuestra guía organizó un grupo de cinco personas, tres estudiantes extranjeras y nosotros. Con una voz cálida nos saludó y dijo: «Bienvenidos a la ciudad sagrada de Caral. Están próximos a participar de una experiencia maravillosa para recorrer algunos de los principales puntos de interés que les voy a señalar. Son libres para realizar preguntas y comentarios durante el recorrido».
El sol inclemente apunta por el saliente oriente e ilumina las montañas rocosas amarillentas y pega sobre nuestras cabezas. El viento arremete contra el suelo levantando ráfagas de polvo que trasforman el color de los zapatos, el sol enrojece la piel y aumenta la sudoración pero los deseos de conocer la historia alejan los malestares circunstanciales que desaparecen después de algunos minutos. Nuestra guía comenzó por contar parte de la historia que precedió a la determinación del área arqueología realizada en los años de 1940 cuando el profesor arqueólogo e historiador estadunidense Paul Kosok sobrevoló la zona señalando la presencia de montículos esparcidos sobre el terreno que podrían representar construcciones de sociedades antiguas. Otras indicaciones se conocían de trabajos realizados por antropólogos, y arqueólogos en asentamientos cercanos como Áspero, La Calgada, las Haldas, y Kotosh para mencionar algunos.
Las pruebas de radio carbono señalaron un lugar para la vida de personas en el sitio de Caral-Supe (5000 a.C) en un valle atravesado por un río y fueron la base sólida para sustentar los trabajos realizados por la Dra. Shady y su equipo de investigadores que desde el año 1994 han desarrollado las excavaciones y estudios completando 31 años de investigaciones en el 2025. Su extensión aproximada es de 66 hectáreas suficiente para albergar una población estimada de unos 7,000 habitantes. Es parte de una cultura ampliada que se reparte entre las orillas del rio Supe y que podría llegar a conformar unos 25 conglomerados interdependientes sociológicos y antropológicos. Las poblaciones investigadas por la Dra. Shady se identifican como Áspero, Vichama, Caral y Peñico.
El concepto de “ciudad sagrada” hay que entenderlo desde la epistemología ampliada más allá de la interpretación de la sociología urbana. Ciudad sagrada en la mente de seres humanos que viven en el lugar o provienen de conglomerados cercanos que se juntan para adorar a sus dioses en construcciones monumentales piramidales, realizar ofrendas con el uso del fuego que sale de hogueras preconcebidas y construidas con un sentido mentado en la imaginación de los asistentes con tecnologías propias para la época, el sonido de las trompetas y flautas traversas, las caracolas o “pututos”, permanece todavía entre las ruinas con hombres y mujeres cantando sobre peldaños como si fueran coros siguiendo una partitura para alegrar la vida de la población.
La Dra. Shady la denominó “ciudad sagrada” por la organización en diferentes especialidades repartidas en construcciones de forma piramidal y plazuelas circulares. Su “ethos” demuestra que no hubo armas ni encerramientos amurallados de protección. Su ideología era la expresión de paz y convivencia entre los ciudadanos. Los pocos restos óseos encontrados indican como causas de defunción accidentes o muerte natural sin la presencia de sacrificios humanos. No se ha encontrado hasta ahora la presencia de algún sitio utilizado para la disposición de cadáveres o cementerios. Hasta ahora no hay señales de conexión con los ancestros en un lugar o cementerio. ¿Pudo existir la “cremación” de cadáveres? La conexión con la muerte como componente de la vida no se ha encontrado aún.
El fuego fue su actividad central. Todas las construcciones piramidales tienen altares de fuego en la parte más alta para las ofrendas y posible iluminación en algunos lugares de la ciudad. Utilizaron un sistema de avivar el fuego con el viento con una tecnología avanzada para la época. Como combustible quemaban los restos secos de la recolección de las cosechas de maíz, zapallo, semillas del algodón, huarangos (madera), pajillas, y arbustos.
Las estructuras monumentales en forma piramidal están organizadas con base en orientaciones astrológicas determinadas por la ocurrencia de los solsticios de invierno o de verano. Era una sociedad que utilizaba el conocimiento y los saberes para su desarrollo religioso y manejo de los grupos sociales para el trabajo agrícola, la administración y las actividades religiosas con participación femenina con equidad de género. Se menciona la presencia de una sacerdotisa participando en la realización de ofrendas a sus dioses y en la vida comunitaria. El fuego fue un elemento esencial sobre las pirámides calculado y manejado con tecnologías en ductos y tubos que permitían la entrada del viento y un sistema que dejaba salir el humo caliente.
Las personas de Caral medían entre 1.50 m a 1.60 m. un tamaño para facilitar la vida en espacios de convivencia de varios miembros en la vida familiar en crecimiento natural que podría sumar seis o siete personas por hogar como resultado de la “fecundabilidad” no controlada en una distribución poblacional expansiva. Su fenotipo se desprende del análisis de figuras en barro secadas al sol encontradas entre las ruinas. La edad promedio de vida como resultado de las probabilidades de morir en los primeros años y su correlación con la alta fecundidad esperada resultaría en una esperanza de vida promedio cercana a los 40 años. Utilizaban ropa de algodón de colores que venía en forma natural de las semillas. Llevaban su pelo largo y usaban “vinchas” para sujetarlo y protegerse del sol. Se piensa que las mujeres y gobernantes utilizaban túnicas de algodón y los trabajadores como agricultores y constructores, taparrabos.
Entre los 3000 y 5000 años a.C pasaron muchas generaciones sucesivas en Caral que dejaron historia con edificios públicos monumentales, plazas circulares, residencias y viviendas. Un sol caliente que reverbera e ilumina la Pirámide Central construida en tiempos y movimientos de personas trabajando sin límite marcado por sus propias existencias en proyecciones de vida que van pasando en una dinámica poblacional de niños que nacen y algunos mueren, otros crecen y van pasando por grupos infantiles, adolescentes mujeres con sus cambios biológicos como la menarquia, los cambios en el comportamiento en adolescentes, el proceso de los embarazos, crecimiento y participación social en grupos que determinan los valores y las costumbres, y la presencia de los eventos para participar en el trabajo, en los estratos sociales que generan los grupos en las relaciones primarias de las sociedades primitivas que terminan en existencias cortas. Es una dinámica poblacional que no tiene un principio marcado que se fue dando para crear la sociedad sagrada de Caral-Supe.
El recorrido muestra en un plano visual distante las áreas de viviendas, residencias y plazuelas que se ubican en la periferia de la ciudad. Concentra la atención en La Pirámide Mayor un edificio público de gran jerarquía el más alto con una serie de plataformas y gradas que permiten la movilidad y marcan espacios para el encuentro de la gente. Centro de reuniones y de ceremonias con una plaza circular para ritos públicos. Los participantes e se ubicaban de pie para observar el espectáculo con la participación de hasta 70 músicos.
Se menciona en investigaciones recientes que el uso de ropa de algodón en túnicas aumenta musicalmente la sonoridad de las notas musicales. En esta pirámide mayor se encontraron flautas, cornetas, y “pututos” construidos con caracolas, y huesos de animales como el pelicano. Se distingue la presencia de fogones en donde los gobernantes y representantes religiosos participaban con ofrendas a sus dioses. La pirámide se conecta a través de una rampa o escaleras con unas viviendas muy posiblemente de la familia del gobernante. La vivienda tiene un espacio ceremonial con un agujero de 15cm de profundidad para el fuego sagrado, las cenizas se depositaban a un lado. Los dormitorios en espacios de 2x2 metros para la familia. Se encontraron juncos, algodón y tejidos que utilizaron para dormir como estelas. El patrón de construcción se repite y se va ampliando de manera horizontal. En la parte alta de la pirámide se hallaron restos óseos de un joven entre 20 y 23 años con dedos mutilados interpretado como un castigo por una mala acción. Es un esqueleto aislado sin relación con actos ceremoniales que marquen la conexión con sitios de enterramiento.
Utilizaron rocas y piedras de formas definidas para levantar los muros en las construcciones de las pirámides y las viviendas de gobernantes y su familia. Había una cocina ubicada en la parte de atrás para todos. Las heces o coprolitos se han encontrado dispersas cercanas a raíces de plantas. Para las viviendas de los trabajadores usaron madera y “chicras”(bolsas de junco rellenas con piedras) para cimientos sismorresistentes. Cuidaban a sus pobladores pues les proporcionaba comida, vestidos y adornos.
Una caminada conversada sobre el papel de Caral como ciudad sagrada con habitantes regulares propios y la participación continuada de visitantes provenientes de las poblaciones vecinas gentes llegadas de la costa con quienes intercambiaban mercancías, alimentos, y productos marinos que servían para encender los ánimos en las ceremonias en la ciudad. Era un centro de encuentro de pobladores de otras regiones: selva, sierra y mar. Debía existir como una especie de feria en la que intercambiaban productos y “comercializaban” por los hallazgos como: piel de mono, totumos para la elaboración de mates, achiote, espóndilus (Ecuador), huesos de anchovetas (pez proveniente del mar) y huesos de animales para instrumentos musicales. Plantas medicinales como: cola de caballo, uña de gato, llantén. Se supone que el ensayo y error les enseñaba el uso de estas plantas
La Pirámide de la Cantera esta construida sobre un promontorio rocoso con fachada mirando a la Pirámide Mayor. Antiguo sitio usado como cantera en periodos históricos pasados. En sus lados se encuentran un conjunto residencial asociado con este lugar. Las viviendas de tamaño reducido con cuartos de habitación de unos cuatro metros cuadrados para satisfacer la necesidad de dormir sobre algún material fabricado con algodón que era cultivado en colores en los campos agrícolas cercanos al rio. Hay un diferencial en el tamaño residencial determinado por el estrato social en la comunidad de Caral. En el estrato más bajo estaban los agricultores de mayor concentración poblacional para producir los alimentos que necesitaban para vivir como la producción de “mates” para el manejo del agua en actividades domésticas y religiosas, alimentos como la achira, el frijol, el camote, la calabaza y el ají. Importante la producción de algodón en diferentes colores que utilizaban en las túnicas ceremoniosas, los vestidos de las mujeres, y los taparrabos usados en las actividades agrícolas en las cercanías del río.
Le sigue en la presentación de nuestra guía la Pirámide
Menor con algunas residencias en donde
se podrían haber realizados actividades del hogar combinadas con
actos ceremoniales y sociales. Es
posible manejar la idea de la unión de hogares para las comidas, los fogones
comunitarios y la distribución de los alimentos. El ambiente es propicio para
alentar la idea en la imaginación de una conexión espiritual que sale de
las ruinas, paredes y los muros para
recrear la vida, ver niños corriendo, jugando, y madres conversando. Hay una energía positiva que comprueba que no
hubo en el ambiente un sufrimiento infligido, sino paz y convivencia en una ciudad sagrada.
La Pirámide de la Galería, su forma
se asemeja al cerro que está detrás. Ubicada en el lado oriental de la mitad
alta por su extensión, y volumen en construcción se infiere que estaba habitada por personas que tenían
un rol importante en la vida de la comunidad coralina y por elementos
culturales encontrados en una ofrenda
con la presencia de un “quipu” de
2500 a.C. de algodón en colores con
nudos muy juntos usado en parámetros aritméticos en administración de la
población.
La Pirámide la Huanca edificio de planta cuadrangular parece que fue el eje que guio la orientación de la escalera central en las edificaciones con un conjunto residencial asociado a la construcción. Se encontraron algunos restos óseos y artículos de uso personal como: peines, cucharas, hachas, similares a los que usamos en la actualidad. El sol inclemente rodeaba nuestras cabezas, presionaba el tiempo de la presentación, y el cansancio de mi cuerpo sostenido del brazo de mi asistente hacía que aumentara el peso, requiriendo de vez en cuando la ayuda de nuestra guía.
Nos acercamos a la pirámide en donde se recogen varios componentes astronómicos y de medición del tiempo. La posición del sol ilumina una piedra volcánica enterrada a una profundidad de un metro similar a su altura. La sombra proyectada sobre el suelo indica la hora. También es un calendario en posición astral para determinar los meses en los solsticios de invierno y verano asociados con las fechas de plantación, recolección y cosecha en la agricultura. A un lado pudimos observar un monolito con una serie de hoyos correlacionados con la presencia de astros en el firmamento nocturno.
Con el paso más afanado y presinados por el cansancio visitamos el Templo del Anfiteatro con una plaza circular hundida la más grande de la ciudad, un altar circular con conductos de ventilación subterránea y una plataforma con recintos cerrados. La música sonaba en este lugar en donde se encontró un conjunto de 32 flautas traversas, y 38 cornetas para la celebración de actos ceremoniales. A un lado se encuentra en menor escala arquitectónica el Templo de la Banqueta y el Templo del Altar Circular con un fogón central y conductos de ventilación subterránea en donde se ofrecían ofrendas a los dioses con el “fuego” ardiendo en llamaradas.
Unos recintos cuadrangulares señalan el sitio del Taller de Especialización Artesanal en donde trabajaban operarios dedicados a la elaboración de tejidos con el uso del algodón en colores. El color es natural y biológico para producir túnicas en colores, prendas para vestir, adornos en tela para amarrar las largas cabelleras, y taparrabos usados en los trabajos agrícolas. También se encontraron en estos lugares collares artesanales no cerámicos, y materiales de uso para la construcción.
IV
La visita a las ruinas de la “Ciudad Sagrada de Caral-Supe” es necesario completarla con la lectura del estudio concienzudo de los trabajos de la Dra. Shady. La publicación “Caral-Supe La civilización más antigua de América” recoge los detalles mencionados anteriormente con un resumen de los temas principales: 1. La economía de Caral supe estaba basada en la agricultura y la pesca. La cercanía al mar permitió a los pobladores pescar y recolectar diversas especies marinas como anchovetas, choros y machas. En la agricultura produjeron el algodón en colores utilizado para la elaboración de mantas, túnicas, prendas de vestir y adornos para sujetar el cabello. El mate fue un producto importante usado para el manejo del agua del río y en canales para actividades domésticas. Alimentos como la guayaba, achira, el fríjol, el camote, el zapallo y el ají se producían en el valle y se intercambiaban con productos marinos.
2. El sistema social sostenido en una estructura basada en la división del trabajo con una mayoría dedicada a labores agrícolas y un grupo de conductores políticos y religiosos que materializan en la práctica los estratos sociales con normas que regulan la autoridad en los asentamientos urbanos.
3. Los estratos sociales jerarquizados se muestran en los tamaños de las viviendas, en los indicadores del estado nutricional, uso de objetos personales que marcaban diferencias en el vestir, y elementos de adornos para lucir diferente a los demás.
4. En la medida en que el tiempo va ocurriendo en progreso sostenidos de la civilización que comienza en 5000 a.C. las vidas de las personas ocurren en un continuum sociobiológico para generar y apropiarse del conocimiento y usar tecnologías para ir avanzado en la historia. En Caral-Supe las comunidades en su desarrollo utilizaron la aritmética y geometría en el diseño y construcción de edificaciones monumentales, y construcción de canales de riegos que saltan a la vista cuando se llega al sitio. Realizaron estudios astronómicos y calendarios para fijar las actividades sociales.
5. El relativismo cultural de su animismo en relación con sus dioses, ofrendas con sistemas de altares de fuego muestran logros importantes en la civilización Caral-Supe. Para la administración inventaron un sistema de registros de información (quipu). En la agricultura experimentaron con especies vegetales para aumentar productividad y calidad en los cultivos. En el campo de la salud y del bienestar de la sociedad conocieron y usaron las propiedades medicinales de plantas para ampliar un poco el margen de la vida en una corta existencia sobre la tierra con esperanza de vida que no pasaba de los 40 años.
Referencia
bibliográfica
(1) Shady Solís, Ruth: Caral-Supe La Civilización más antigua de América. Proyecto especial Arqueológico Caral-Supe / INC. Lima 2006 pp: 1-41 (Internet: https libro-caral-supe-lacivilizacion-2008.PDF)
Colaboración: Ingrid Bibian Salamanca Criado
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