Vistas de página en total

miércoles, 11 de marzo de 2026

La ciudad sagrada de Caral

 



                                                              Jesús Rico Velasco

 

I

 «Al principio Dios creó el cielo y la tierra. La tierra era soledad y caos, y las tinieblas cubrían el abismo; y el espíritu de Dios aleteaba sobre las aguas».

 Y en algún momento, Dios dijo:

 «Hagamos al hombre  a nuestra imagen y semejanza. Dios creo al hombre a su imagen, a imagen de Dios los creo, macho y hembra los creó».

 Dios los bendijo y les dijo:

 «Sed fecundos y multiplicaos, poblad la tierra y sometedla; dominad los peces del mar, las aves del cielo y cuantos animales se mueven sobre la tierra».

 Los puso a vivir en el paraíso hasta que aparece el mal, ocurre la tentación y caída, son expulsados y pierden su inmortalidad. Comienza el origen de todos los  seres humanos para trabajar  la tierra de donde habían sido creados. Adán tuvo relaciones con Eva, tuvieron muchos hijos e hijas  y fueron el inicio de todos los pueblos sobre la tierra.  

Es una  cita bíblica que sirve para ubicar en el planeta tierra la existencia del hombre hace unos veinticinco  o treinta siglos antes del nacimiento de Cristo,  para ponerlo a caminar bajo la hipótesis de un acto de fe con la vida en el paraíso. Así mismo existen otras hipótesis en función de  su creación como el resultado de una explosión en el espacio universal (Big Bang) y de un proceso evolutivo  como especie al igual que  otras posibilidades históricas, religiosas, filosóficas y literarias reales o ficcionales.

 Según la historia de la civilización, la primera surge hace 5700 años   en Mesopotamia con los Sumerios en tierras fértiles localizadas entre  los ríos Tigris y  Éufrates con abundantes aguas   propicias   para la vida. La naturaleza exuberante entre los dos ríos  facilito la existencia de los seres humanos.   Se ubica como una  civilización en la edad antigua al final de la prehistoria cuando  se superaban la etapa de la caza, pesca y recolección  y aparecían los primeros centros poblados   como la ciudad de Ur (Nippur) con estructuras asombrosas y otras regiones en Babilonia  citadas en la biblia  en las historias de la Torre de Babel y el lugar en donde ocurrió el diluvio universal.

 La  segunda civilización en desarrollarse  fue la egipcia en  las orillas del río Nilo  hace 5300 años en el noroeste de África con una cultura universal y una población significativa que permitió el desarrollo de estructuras magníficas como las pirámides;  centradas en una ideología faraónica, y la existencia de jeroglíficos que posiblemente dieron  origen a la escritura; la momificación como práctica funeraria; el politeísmo como expresión religiosa y filosófica y el desarrollo de la agricultura (con semillas para brotar el trigo, la cebada y otros productos). Contó con grandes avances en las prácticas médicas  y mejoramiento en la salud de la gente, construcción de viviendas  y de edificaciones (arquitectura). Una cultura de ciudades como Memphis (3100 a.C )con una población de habitantes desconocida pero significativa, Alejandría (331 a.C), Saiz, Tanis, Tebas, Amarna, Ramsés, Thonis, para nombrar las más conocidas  de la historia antigua. Es posible avanzar la hipótesis de que algunas ciudades del antiguo Egipto llegaron a tener   más de 100,000  habitantes con una distribución poblacional amplia  concentrada  en los primeros años de vida, una alta mortalidad infantil, adolescentes y adultos jóvenes con una corta esperanza de vida por debajo de los 40 años.

 En la extensa isla mediterránea de Creta  prosperó una tercera civilización conocida como  Minoica en recuerdo del rey  Minos  entre los años 3000-1200 a.C. centrada en actividades comerciales controladas en palacios independientes.  Un sistema social solidario de protección y manejo en edificios  como el caso  de Cnosos con muestras de arte refinado que influyeron en el desarrollo posterior de las comunidades que crecieron   en el territorio  continental  de la antigua Grecia.

 En Asia especialmente en China 3000 años a.C. surgieron los primeros centros urbanos con sociedades que habitaron la cuenca de los ríos Amarillo y Azul cuyas aguas  facilitaron la vida de poblaciones numerosas con organizaciones sociales estatales en un sistema de “dinastías” como la  Xia. La historia de la civilización China es extensa y con muchos huecos históricos desconocidos para los occidentales.

 En Mesoamérica la civilización Olmeca aparece en las costas del golfo de México con centros poblados mencionados  en la historia como “San Lorenzo, La Venta y Tres Zapotes” con una organización  social y política con estratos marcados  centrados en una casta de sacerdotes hacia 1500 a.C. La ciudad de Teotihuacan  fue el primer centro urbano de Mesoamérica y floreció entre  los años 200 d.C y 550 d.C conocido  por sus grandes palacios y pirámides monumentales.

 La civilización de Chavín fue una cultura andina que habitó la cuenca del río Marañón entre 1200 a.C. y el 400 a.C. se dice que  construyeron  centros religiosos y los habitantes poblaron diferentes ecosistemas de los Andes. Todavía hay mucho por descubrir del impacto  de la cultura Chavín  en la región Andina. Lo importante es señalar la presencia   de la cantidad poblacional en las cuencas del río. Hay una conexión intrínseca  con la existencia del rio Marañón,  las culturas de la amazonía  y las que vivían en   las laderas  de la cordillera de los Andes. Las poblaciones crecieron  entre las crestas de las montañas con abundantes aguas que fueron la garantía vital de su existencia. Sin la existencia de los grandes ríos como el Amazonas  y  las vertientes que caen en ambas direcciones rodando  hacia el Océano Pacífico   la existencia   de las  culturas que crecieron en las riberas del río Supe y alimentan el gran descubrimiento de la ciudad sagrada de Caral y los derivados culturales  de Peñico no hubiera sido posible.

 La Doctora Ruth Shady, antropóloga y arqueóloga de la Universidad Nacional de San Marcos en Lima (Perú) hace 32 años descubrió con su equipo de investigadores  en la región de Caral del río  Supe una civilización que le abrió las puertas a la existencia de un lugar sobre la tierra en donde surgió la vida en un ambiente natural en las riberas del río Supe hace 5000 años a.C. con una cultura que denomino la “Ciudad sagrada de Caral”  certificada  por la ciencia  en la arqueología y la antropología y   una ampliación cultural que continúa con su presencia  hacia el año 1800 a.C que denomino “Peñico: la ciudad de la integración" en un  territorio   más elevado que garantizó un hábitat  favorable para la vida de la población y que  después de muchas generaciones se trasladó a un ambiente más protegido.

 La claridad es necesaria para los lectores: Caral y Peñico son sociedades “preincas” cuyos orígenes genéticos, fenotipos, volumen poblacional están en proceso de determinarse en la medida en que avanzan las investigaciones. Las sociedades “incas” que conocemos  se desarrollaron en los siglos XIII y  siglo XIV d.C. justo antes de la llegada de los españoles que vieron las segundas o terceras  generaciones que venían construyendo  un imperio que se expandió en muchas direcciones al sur por  Argentina y Chile  y al norte del continente pasando por lo que es hoy Ecuador y algunas culturas en la Cordillera central colombiana. La presencia de Cuzco y Machu Pichu  como epicentros de turismo   atraen   visitantes que admiran la cultura inca con pasión por su contribución histórica  al conocimiento en las ciencias de la arqueología y la antropología.  La influencia de un pasado genético desconocido es difícil  de establecer por los siglos que separan los acontecimientos.

 Visitar  la zona de investigación, ser participativos v   comulgar intelectualmente con  los hallazgos y atreverse a  hacer inferencias  sobre lo  que se observa es un privilegio. Hay que buscar el amor entre las piedras, el polvo y lo que emerge de las excavaciones.  Las formas de las construcciones, las rocas, los rincones cuentan historias, encierran misterios, las ceremonias a la luna y al sol expresan el animismo  de las almas. No importa el tiempo histórico  pasado, los habitantes de Caral y Peñico  circulan por los pasillos, suben las escaleras, hablan y murmuran, hay que concentrarse para escucharlos   y descubrir sus alegrías, sus dolores, sus estados al nacer, los besos de los enamorados. Es increíble que estas monumentales  ruinas  se puedan   apreciar  después de tantos miles de años  y  que se conecte con la vida   un paraíso de piedra en medio de  un valle amurallado por impresionantes  montañas estériles y pétreas.

 

II

 El viaje desde  Lima se realiza por  la carretera Panorama al  norte.   Nuestro conductor Julio atravesó  el Puerto de Callao  hasta llegar después de tres horas de trayecto a la población de Huacho.   Allí realizamos el transbordo al vehículo del señor Imán, un conductor  que tiene como ocupación llevar y traer turistas por caminos y carreteras  destapadas que  conducen al único hotel  de la zona, el Empedrada Lodge. El hotel gracias a  su ubicación facilita a los turistas  la visita a la zona arqueológica de Caral y Peñico.  Dos lugares increíbles de ruinas de la historia antigua que se encuentran cruzando el  río Supe, según los rumores,   intransitable en las épocas de verano.  El recorrido de una hora para llegar al hotel  es árido y polvoriento, sin embargo hacia el final del camino, como un espejismo,  aparece imponente   entre las montañas  rocosas  un hermoso valle de color verde  con plantaciones en tierras fértiles alimentadas  por las aguas corrientes y subterráneas del río Supe garantía de la vida de los habitantes recientes y de los  pueblos  de hace 5000 a.C. En  el valle se encuentran varias empresas que cultivan y exportan frutos exóticos como:  aguacates, espárragos, fresas, mandarinas sin pepas, y arándanos  en medio de formaciones montañosas  tan áridas  que la convierten en una experiencia alucinante.

La garantía de vida en todo el valle es la existencia del río.  El paso de los siglos  ha dejado un sabor amargo  en algunas plantaciones que han tenido que cerrar sus extensos negocios  agrícolas por falta física de agua. El río Supe  siempre ha estado allí alimentando la tierra y a sus habitantes. Sin embargo,  es estacional y  está perdiendo fuerza  desde la parte alta de la sierra en donde recoge aguas de pequeñas fuentes  para deslizarse como  bolsón fértil que garantiza la vida.  Durante los meses de noviembre hasta el mes de abril las fértiles tierras del valle  se nutren para sus cultivos con las lluvias de las aguas que salen de la montaña y el resto del año con manantiales o “puquios” distribuidos en  canales  que nutren  los sistemas de riego en las haciendas y pequeñas propiedades.

 El hotel enclavado en medio de las plantaciones cuenta con   una edificación cómoda,  áreas atractivas para pasear y piscina.   Habitaciones con amplia vista  sobre el valle y climatizadas. El restaurante ubicado en  la parte baja en donde se llega por unas  gradas de recorrido largo ofrece  comida a la carta con un menú  llamativo de comidas peruanas e internacionales. Hay que señalar  que no hay otro hotel ni lugar para dormir y comer fuera del Hotel Empedrada.

 El hotel cuenta con un recorrido de una zona declarada arqueológica  en una colina cercana. Se pueden observar  varias excavaciones   realizadas por “saqueadores” o guaqueros  en busca de objetos del pasado para vender. No es un cementerio sino un lugar que fue saqueado y en el cual se encuentran huesos y partes  de esqueletos humanos que revueltos en el suelo se juntan con cantidades de pedazos de vasijas de algunas comunidades pasadas creando un atmósfera escalofriante. Es una atracción subir la cima, pero  al asociar los huesos, cráneos y restos  con seres humanos que de alguna manera vivieron, crecieron  y se murieron en el lugar, resulta aterrador.

 La experiencia de conocer el río era ineludible. Y más aún por los rumores de la dificultad del paso vehicular para visitar Caral.  Así que decidimos junto con mi compañera irlo a conocer. Tomamos  un camino polvoriento en medio de un calor sofocante. En cuestión de 15 minutos habíamos llegado. Sentíamos el llamado de las aguas, metimos nuestros pies en el agua  fresca con  algunas dificultades al pisar las rocas pequeñas. En el intento de  coordinar el pensamiento con el salto para cruzar fuí a caer de nalgas sobre las aguas. Pero no me impidió encontrar una piedra  para acomodar mi cuerpo magullado y sentir el agua correr por entre mis piernas y pies como bautizo de vida.  El momento radiante  y luminoso nos juntó con una familia de dos mujeres y tres niños  que felices nadaban en un pozo construido  con  las rocas grandes del río.   Gozamos de la proximidad de los niños jugando.  Al salir  del río con pausa y tranquilidad, los niños y las mamás  nos miraban atentos,  seguían nuestros movimientos. Una necesidad imperiosa de despedirnos y como señal de agradecimiento hizo que agitáramos nuestras manos en el aire que se acompasaron con las suyas.  Sentí una sensación extraña, pero agradable, fue una  despedida para siempre.

 III

 Visita a la Ciudad Sagrada  de Caral

 Habíamos constatado que el caudal del río no sería un problema para pasar.  Así que le pedimos al conductor que tomara esta ruta.   Serían las 9  de la mañana el caudal estaba bajo  lo que facilitó   el viaje hacia la ciudad de Caral en una hora. En la época de  verano cuando aumenta el  volúmen del agua por los procesos de deshielo en los nevados, el cruce del río es peligroso y es necesario dar la vuelta por la Panamericana norte y tomar la ruta por Huacho y Barranca para llegar a Caral.  El recorrido ofrece  un panorama de extensos sembrados de árboles frutales como  pecanas, arándanos, maracuyá, y aguacate con un manejo tecnificado agrícola avanzado con suministro  de agua a las plantas gota a gota, y vigilancia permanente de seguridad. Utilizan mano de obra de la región con jornaleros recogidos y llevados en buses a los lugares para labores de limpieza, manejo de plaguicidas, con mucha participación en los períodos de las cosechas que  se realizan manualmente. La producción  es manejada en la localidad  y empacada en contenedores para la exportación directa desde el puerto de Barranca.

 La zona arqueológica de Caral esta señalizada y organizada para facilitar el acceso de los turistas que  aumentan  progresivamente provenientes en menor cantidad de países extranjeros y la mayoría de grupos locales de peruanos promovido por el Ministerio de la Cultura. La extensa zona tiene a la entrada la “casa del arqueólogo” que  fue el lugar de habitación de la Dra. Ruth Shady “descubridora de la civilización Caral-Supe” (1). El acceso se realiza por el área  de parqueo que dirige a los visitantes hacia la taquilla de pago para ingresar al lugar. Es obligatoria  la participación  de  “guías” especializados que están presentes recibiendo a los visitantes.  Nuestra guía local es  estudiante  de la Universidad Nacional  de San Marcos, realiza pasantías  y conoce  el proyecto de investigación y desarrollo  del descubrimiento de la ciudad sagrada de Caral. Su mamá trabaja con el Ministerio de Cultura en una ocupación muy especial  como “conservadora” encargada de  mantener en  estado original la obra arqueológica con uso de la tecnología apropiada.  Un trabajo permanente, laborioso que requiere  dedicación, paciencia, uso de los métodos y técnicas dirigidos por expertos.

 Nuestra guía  organizó un grupo de cinco personas, tres estudiantes extranjeras y nosotros. Con una voz cálida nos saludó y dijo: «Bienvenidos a la ciudad sagrada de Caral. Están próximos a participar de una experiencia maravillosa para  recorrer algunos de los principales puntos de interés que les voy a señalar. Son libres para realizar preguntas y comentarios  durante  el recorrido».

 El sol inclemente apunta por el  saliente oriente e ilumina las montañas rocosas amarillentas y pega sobre nuestras cabezas.  El viento arremete contra el suelo levantando ráfagas de polvo que trasforman el color de los zapatos,   el sol enrojece la piel  y aumenta la sudoración pero los deseos de conocer la historia alejan los malestares  circunstanciales que desaparecen después de algunos minutos. Nuestra  guía comenzó por contar parte de la historia  que precedió a la determinación del área arqueología realizada en los años de 1940 cuando el profesor arqueólogo  e historiador estadunidense  Paul Kosok  sobrevoló  la zona señalando  la presencia de montículos esparcidos  sobre el terreno que podrían representar construcciones de sociedades antiguas. Otras indicaciones se conocían de trabajos realizados por antropólogos, y arqueólogos en asentamientos cercanos como Áspero, La Calgada, las Haldas, y Kotosh para mencionar algunos.

 Las pruebas de radio carbono señalaron un lugar para la vida  de personas en el sitio de Caral-Supe (5000 a.C)  en un valle atravesado por un río   y fueron la base sólida para  sustentar los  trabajos realizados por la Dra. Shady y su equipo de investigadores que desde el año  1994 han desarrollado las excavaciones y estudios completando   31 años de investigaciones en el 2025.  Su extensión aproximada es de 66 hectáreas suficiente para albergar una población estimada de unos 7,000 habitantes. Es parte de una cultura ampliada que se reparte entre las orillas  del rio  Supe y que podría llegar a conformar unos 25 conglomerados interdependientes sociológicos y antropológicos. Las poblaciones investigadas por la Dra. Shady se identifican como Áspero, Vichama, Caral y Peñico.

 El concepto de “ciudad sagrada” hay que entenderlo desde la epistemología ampliada más allá de la interpretación de la sociología urbana. Ciudad sagrada en la mente de seres humanos que viven en el lugar o provienen de conglomerados cercanos que se juntan para adorar a sus dioses en construcciones monumentales piramidales,  realizar ofrendas con el uso del fuego que sale de hogueras preconcebidas y construidas con un sentido mentado en la imaginación de los asistentes con tecnologías propias para la época, el sonido  de las trompetas y  flautas traversas,  las caracolas o “pututos”,  permanece todavía entre las ruinas con hombres y mujeres  cantando sobre peldaños como si fueran coros siguiendo una partitura para alegrar la vida de la población.

 La Dra. Shady la denominó “ciudad sagrada” por la organización en diferentes  especialidades repartidas  en  construcciones de forma piramidal y plazuelas circulares. Su “ethos” demuestra que no  hubo armas ni  encerramientos amurallados de protección. Su ideología era la expresión de paz y convivencia entre los ciudadanos.  Los pocos restos  óseos encontrados indican como causas  de defunción   accidentes o muerte natural  sin la presencia de sacrificios humanos. No se ha encontrado hasta ahora la presencia de algún sitio utilizado para la disposición de cadáveres o cementerios.   Hasta ahora no hay señales de conexión con los ancestros en un lugar o cementerio. ¿Pudo existir la  “cremación” de cadáveres? La conexión  con la muerte como componente de la vida  no se ha encontrado aún.  

 El fuego fue su actividad central. Todas las construcciones piramidales tienen altares de fuego en la parte más alta para las  ofrendas y posible  iluminación en algunos lugares de la ciudad. Utilizaron un sistema de avivar el fuego con el viento con una tecnología avanzada para la época.  Como combustible quemaban los restos secos de la recolección de las cosechas de maíz, zapallo, semillas del algodón, huarangos (madera), pajillas, y  arbustos. 

  Las estructuras monumentales en forma piramidal  están organizadas  con base en orientaciones astrológicas determinadas por la ocurrencia de los solsticios de invierno o de verano. Era  una sociedad  que utilizaba el conocimiento y los saberes para su desarrollo religioso y manejo de los grupos sociales para el trabajo agrícola, la administración y las actividades religiosas con participación femenina con equidad de género. Se menciona la presencia de una sacerdotisa participando en la realización de ofrendas a sus dioses y en la vida comunitaria. El fuego fue un elemento esencial sobre las pirámides  calculado y manejado con tecnologías en ductos y tubos que permitían la entrada del viento y un sistema que dejaba salir el humo caliente.

 Las personas de Caral medían entre 1.50 m a 1.60 m. un tamaño para facilitar la vida en espacios de convivencia  de varios miembros en la vida familiar en  crecimiento  natural que  podría sumar   seis o siete personas por hogar como resultado de la “fecundabilidad” no controlada en una distribución poblacional expansiva. Su fenotipo  se desprende del análisis de figuras en barro secadas al sol encontradas  entre las ruinas. La edad promedio de vida  como resultado de las probabilidades  de morir en los primeros años   y su correlación con la alta  fecundidad esperada resultaría en una esperanza de vida promedio cercana a los 40 años. Utilizaban ropa de algodón de colores que venía en forma natural de las semillas. Llevaban su pelo largo  y usaban “vinchas” para sujetarlo y protegerse del sol. Se piensa que las mujeres y gobernantes utilizaban túnicas de algodón y los trabajadores como agricultores y constructores, taparrabos.

 Entre los 3000 y 5000 años a.C pasaron muchas generaciones  sucesivas en Caral que dejaron  historia  con edificios  públicos monumentales, plazas circulares, residencias y viviendas. Un sol caliente que reverbera e ilumina la Pirámide Central  construida en tiempos  y movimientos de personas trabajando sin  límite marcado por sus propias existencias en proyecciones de vida que van pasando en una dinámica poblacional de niños que nacen y algunos mueren, otros crecen y van pasando por  grupos infantiles, adolescentes mujeres con sus cambios biológicos como la menarquia,  los cambios en el comportamiento en adolescentes, el proceso de los embarazos,   crecimiento y participación social en grupos que determinan los valores y las costumbres,  y la presencia de los eventos para participar en el trabajo, en los estratos sociales que generan los grupos  en las relaciones primarias de las sociedades primitivas que terminan en existencias cortas.  Es una dinámica poblacional que no tiene un principio marcado que se fue dando para crear la sociedad sagrada de Caral-Supe.

 El recorrido muestra  en un plano visual  distante las áreas de viviendas, residencias y plazuelas  que se ubican en  la periferia de la ciudad. Concentra la atención en La Pirámide Mayor  un edificio público de gran jerarquía el  más alto  con una serie de plataformas y gradas que permiten la movilidad  y marcan espacios para el encuentro de la gente. Centro de reuniones y de ceremonias  con una plaza circular para ritos públicos. Los participantes e  se ubicaban de pie  para observar el espectáculo con la participación de hasta 70 músicos.

 Se menciona en investigaciones recientes que el uso de ropa de algodón en túnicas aumenta musicalmente la sonoridad de las notas musicales. En esta pirámide mayor se encontraron flautas, cornetas, y “pututos” construidos con caracolas, y huesos  de animales como el pelicano. Se distingue la presencia de fogones en donde los gobernantes  y representantes religiosos participaban con ofrendas a sus dioses. La pirámide se conecta a través de una rampa o escaleras con unas viviendas muy posiblemente de la familia del gobernante. La vivienda tiene un espacio ceremonial con un agujero de 15cm de profundidad para el fuego sagrado, las cenizas se depositaban a un lado. Los dormitorios en espacios de 2x2 metros para la familia. Se encontraron juncos, algodón y tejidos que utilizaron para dormir como estelas. El patrón de construcción se repite y se va ampliando de manera horizontal. En la parte alta de  la pirámide se hallaron  restos óseos de un joven entre 20 y 23 años con dedos  mutilados interpretado como  un castigo por una mala acción. Es un esqueleto aislado sin relación  con actos ceremoniales que marquen la conexión  con sitios de enterramiento. 

 Utilizaron rocas y piedras de formas definidas  para levantar los muros en las construcciones de las pirámides y las viviendas de gobernantes y su familia. Había una cocina ubicada en la parte de atrás para todos. Las heces o coprolitos se han encontrado dispersas cercanas a raíces de plantas. Para las viviendas de los trabajadores usaron madera y “chicras”(bolsas de junco rellenas con piedras) para cimientos sismorresistentes. Cuidaban a sus pobladores pues les proporcionaba comida, vestidos y adornos.

 Una caminada conversada sobre el papel de Caral como ciudad sagrada con habitantes regulares propios y la participación continuada de visitantes provenientes de las poblaciones  vecinas  gentes llegadas de la costa con quienes intercambiaban mercancías, alimentos, y productos marinos  que servían para encender los ánimos en las ceremonias en la ciudad.  Era un centro de encuentro de pobladores de otras regiones: selva, sierra y mar. Debía existir como una especie de feria en la que intercambiaban productos y “comercializaban” por  los hallazgos  como:  piel de mono, totumos para la elaboración de mates, achiote, espóndilus (Ecuador), huesos de anchovetas (pez proveniente del mar) y huesos de animales para instrumentos musicales. Plantas medicinales como:  cola de caballo, uña de gato, llantén. Se supone que el ensayo y error les enseñaba el uso de estas plantas  

 La Pirámide  de la Cantera esta construida sobre un promontorio rocoso con fachada mirando a la Pirámide Mayor. Antiguo sitio  usado como cantera en periodos históricos pasados. En sus lados se encuentran un conjunto residencial asociado con este lugar. Las viviendas  de tamaño reducido con cuartos de habitación de unos cuatro metros cuadrados  para satisfacer la necesidad de dormir sobre algún material fabricado con algodón que era cultivado en colores en los campos agrícolas cercanos al rio. Hay un diferencial en el tamaño residencial determinado por el estrato social  en la comunidad de Caral. En el estrato más bajo estaban los agricultores  de mayor concentración poblacional para producir los alimentos que necesitaban  para vivir como la producción de “mates” para el manejo del agua en actividades domésticas y religiosas, alimentos  como la achira, el frijol, el camote, la calabaza y el ají. Importante la producción de algodón en diferentes colores   que utilizaban  en las túnicas ceremoniosas, los vestidos de las mujeres, y los taparrabos usados en las actividades agrícolas en las cercanías del río.

Le sigue en la presentación de nuestra guía la Pirámide Menor con algunas residencias en donde  se podrían haber realizados actividades del hogar combinadas con actos  ceremoniales y sociales. Es posible manejar la idea de la unión de hogares para las comidas, los fogones comunitarios y la distribución de los alimentos. El ambiente es propicio para alentar la idea en la imaginación de una conexión espiritual que sale de las  ruinas, paredes y los muros para recrear la vida, ver niños corriendo, jugando, y madres conversando.  Hay una energía positiva que comprueba que no hubo en el ambiente un sufrimiento infligido, sino  paz y convivencia en una ciudad sagrada.

La Pirámide de la Galería, su forma se asemeja al cerro que está detrás. Ubicada en el lado oriental de la mitad alta por su extensión, y volumen en construcción se infiere  que estaba habitada por personas que tenían un rol importante en la vida de la comunidad coralina y por elementos culturales encontrados en una ofrenda  con  la presencia de un “quipu” de 2500 a.C.  de algodón en colores con nudos muy juntos usado en parámetros aritméticos en administración de la población.

 La Pirámide la Huanca edificio de planta cuadrangular parece que fue el eje  que guio la orientación de la escalera central en las edificaciones con un conjunto residencial asociado a la construcción.  Se  encontraron algunos  restos óseos y artículos de uso personal como: peines, cucharas, hachas, similares a los que usamos en la actualidad. El sol inclemente rodeaba nuestras cabezas, presionaba el tiempo de la presentación, y el cansancio de  mi cuerpo  sostenido del brazo de mi asistente hacía que aumentara el  peso, requiriendo de vez en cuando  la ayuda de  nuestra guía.

 Nos acercamos a la pirámide en donde se recogen varios componentes astronómicos y de medición del tiempo.   La posición del sol ilumina una piedra volcánica enterrada a una profundidad de un metro similar a su altura.   La sombra proyectada sobre el suelo indica la hora. También es un calendario en posición astral para determinar los meses en los solsticios de invierno y verano  asociados con las fechas de plantación, recolección y cosecha en la agricultura. A un lado pudimos  observar un monolito con una serie de hoyos correlacionados con la  presencia de astros en el firmamento nocturno.

 Con el paso más afanado y presinados por el cansancio visitamos el Templo del Anfiteatro con una plaza circular hundida la más grande de la ciudad, un altar circular con conductos de ventilación subterránea y una plataforma con recintos cerrados. La música sonaba en este lugar en donde se encontró un conjunto de 32 flautas traversas, y 38 cornetas  para la celebración de actos ceremoniales. A un lado se encuentra en menor escala arquitectónica el Templo de la Banqueta y el Templo del Altar Circular con un fogón  central y conductos de ventilación   subterránea en donde se ofrecían ofrendas a los dioses con el “fuego” ardiendo en llamaradas.

 Unos recintos cuadrangulares señalan el sitio del Taller de Especialización  Artesanal en donde trabajaban operarios dedicados a la elaboración de  tejidos con el uso del algodón en colores. El color es natural y biológico para producir túnicas en colores, prendas para vestir, adornos en tela para amarrar las largas cabelleras, y  taparrabos usados en los trabajos agrícolas. También se encontraron en estos lugares collares artesanales no cerámicos, y materiales de uso para la construcción.

 IV

 La visita a las ruinas  de la “Ciudad Sagrada de Caral-Supe”  es necesario completarla   con la lectura del estudio concienzudo de los trabajos de la Dra. Shady. La publicación “Caral-Supe La civilización más antigua de América” recoge los detalles mencionados anteriormente con un resumen de los temas principales: 1.      La economía de Caral supe  estaba basada en la agricultura y la pesca. La cercanía al mar permitió a los pobladores pescar y recolectar diversas especies marinas como  anchovetas, choros y machas. En la agricultura produjeron el algodón en colores utilizado para la elaboración de mantas, túnicas, prendas de vestir y adornos para sujetar el cabello. El mate fue un producto importante usado para el manejo del agua del río y en canales para  actividades domésticas. Alimentos  como la guayaba, achira, el fríjol, el camote, el zapallo y el ají se producían en el valle y se intercambiaban con productos marinos.

 2.      El sistema social  sostenido  en una estructura basada en la división del trabajo con una mayoría dedicada a  labores   agrícolas y un grupo de conductores políticos y religiosos que materializan en la práctica los  estratos sociales con normas que regulan la autoridad en los asentamientos urbanos.

 3.      Los estratos sociales jerarquizados se muestran en los tamaños de las viviendas, en los indicadores del estado nutricional, uso de objetos personales que marcaban diferencias  en el vestir, y  elementos de adornos  para  lucir diferente a los demás.

 4.       En la medida en que el tiempo va ocurriendo en progreso sostenidos de la civilización que comienza en 5000 a.C. las vidas de las personas ocurren en un continuum sociobiológico para generar y apropiarse  del conocimiento  y usar tecnologías para ir avanzado en la historia. En Caral-Supe  las comunidades en su desarrollo  utilizaron la aritmética  y geometría en el diseño y construcción de edificaciones monumentales, y construcción de canales de riegos  que saltan a la vista cuando  se llega al sitio. Realizaron estudios astronómicos y calendarios para fijar las actividades sociales.

 5.      El relativismo cultural de su animismo en relación con sus dioses, ofrendas con sistemas de altares de fuego muestran logros importantes en la civilización  Caral-Supe. Para la administración   inventaron un sistema de registros de información (quipu). En la agricultura experimentaron con especies vegetales para aumentar productividad y calidad  en los cultivos. En el campo de la salud y del bienestar de la sociedad conocieron y  usaron  las propiedades medicinales  de plantas para ampliar un poco el margen de la vida en una corta existencia sobre la tierra con  esperanza de vida que no pasaba de los 40 años.

 

Referencia bibliográfica

 (1)   Shady Solís, Ruth: Caral-Supe La Civilización más antigua de América. Proyecto especial Arqueológico Caral-Supe / INC. Lima 2006 pp: 1-41 (Internet: https libro-caral-supe-lacivilizacion-2008.PDF)

 Colaboración: Ingrid Bibian Salamanca Criado

No hay comentarios:

Publicar un comentario