Jesús Rico Velasco
Federico Kauffmann Doig, con padre de origen alemán, nació en Chiclayo en una pequeña población del norte de Perú el 20 septiembre de 1928 cumplirá en septiembre sus 98 “añitos” como cariñosamente lo expresó en el conversatorio realizado con embajadores, y ejecutivos de las empresas más importantes del Perú. Es un hombre alegre, buen conversador, amigable. Se siente feliz de estar vivo con una edad tan avanzada. Recibir un saludo de un ser amable y sencillo más allá de sus títulos de antropólogo, arqueólogo, e historiador, profesor, humanista, escritor prolífico con un apretón de manos y un abrazo sostenido fue motivo de alegría en la primera vez que nos conocíamos y por supuesto con libertad de tomar una foto para la posteridad.
Al notar el tono sencillo del evento aproveché para aflojar mi corbata sutilmente y guardarla en el bolsillo del saco. Me hizo sentir bien poder liberarme del nudo que me apretaba el cuello y respirar tranquilo en comunión con los asistentes y la charla. Al final me acerqué y conversé con él por unos minutos que se convirtieron en horas en la imaginación. Un escritor que ha trabajado toda su vida para la humanidad y ha producido más de 200 obras. Sus contribuciones al pensamiento de la antropología, la arqueología y la historia son enormes. Su escritura clara y sencilla facilita el aumento en el conocimiento de sus estudiantes y lectores. Propuso la teoría “alectonista” del origen de la cultura peruana al situar sus orígenes en las regiones de Mesoamérica o del Ecuador, teoría que después el desechó en el proceso del pensar reflexivo. Como gran inspirador se enfocó en una teoría “ecologista” que se basa en el desarrollo del aumento poblacional en una transición demográfica en algún periodo de la aparición de las civilizaciones y la necesidad de tierras para el cultivo.
La correlación de fuerzas hace que en una época de la historia de la humanidad los mecanismos de reproducción determinen el origen y crecimiento de las especies incluyendo al ser humano. Darwin sostenía que, entre los seres naturales, incluyendo a los seres humanos, el que mejor se “adapte” es el que sobrevive. Su existencia la determinan los mecanismos de la reproducción y de la herencia. Malthus, por su lado, sostenía que la producción de alimentos es básica y necesaria para la existencia del hombre. El crecimiento de la población es limitado por la capacidad de aumentar o disminuir los medios de manutención. La población crece en progresión inversa a los medios de subsistencia. La fuerza superior de crecimiento de la población no puede ser frenada sin producir miseria entre las personas, familias y comunidades.
Hace miles de años posiblemente más de 10,000 años los primeros grupos humanos que llegaron al Perú descendían de inmigrantes que venían del norte y atravesaron el estrecho de Bering en pequeños grupos que se desplazaban viviendo de la caza, pesca y recolección de frutos. Una manera de pensar en este proceso es imaginar el movimiento poblacional como trenzas humanas de generaciones que van pasando en donde hay niños, mujeres y adultos que en cortos periodos de 100 años han construido dos o tres generaciones con esperanzas de vida de 30 a 35 años y al morir dejan su legado en algún lugar.
Hace unos 6000 años pequeños grupos poblacionales se establecieron en las costas del nordeste peruano. Vivir cuesta y hay que comer todos los días. Es una aventura que atraviesa la vida de las primeras familias que habitaron y pasaron el día en un ambiente que facilitara la progresión de las generaciones. El componente denominador es la comida y para que ocurra el medio natural facilita la existencia con: agua, fuentes de proteína y carbohidratos, protección en ambientes para sobrevivir al hambre.
Un medio favorable como las costas peruanas en donde probablemente se podía vivir de la pesca, la caza, y la recolección de frutos permitieron permanencias prolongadas para que nuevas familias se convirtieran en la base de las generaciones como resultado interactivo de un incremento inicial poblacional. Se puede pensar que la mortalidad, especialmente en los grupos infantiles, comenzó a descender posiblemente por mejoras en la alimentación, la vivienda y la convivencia en comunidad. Se mantuvo la fecundidad natural alta dando como resultado un crecimiento poblacional con aumentos sostenidos en las primeras generaciones. Hacia el año 5000 a.C el desarrollo de un grupo poblacional con dos o tres mil habitantes en la costa del nordeste peruano da como resultado un crecimiento vegetativo poblacional significativo y la aparición de nuevos asentamientos.
A orillas del mar en un fértil valle atravesado por un rio (hoy conocido como el rio Supe) con acceso hacia las montañas en un periodo entre el año 4,000 a.C al 1,800 a.C. florecieron unos poblamientos de varios miles de habitantes ocupando la costa, las riberas del rio y las venas que nutren las corrientes provenientes de la cordillera que sirvió de comunicación con la selva amazónica. Un ambiente favorable para ver crecer un grupo humano con formas de vivir en agrupaciones o colectivos que en pro de la vida compartían un territorio que fue creciendo con manifestaciones religiosas amarradas a sus creencias animistas cercanas al posible primer dios del agua primordial para la vida, y la madre naturaleza conocida posteriormente como la Pacha Mama en donde se daban sus primeras cosechas de producción agrícola que aumentó el bienestar, el mejoramiento progresivo y desarrollo de centros arquitectónicos significativos con plazas, lugares ceremoniales, viviendas mejoradas para algunas dirigentes que mostraron un gran avance en la administración social, manejo de roles y grupos de trabajo que permitía su existencia. En el nordeste cultural andino surgió una civilización en el norte de Perú cuyas ruinas han sido excavadas e investigadas para ser visitada por expertos y turistas, se trata de la zona arqueológica de Caral con una antigüedad de 4000 años a.C. Una expresión material de la cultura de la época con construcciones que muestran avances considerables en la manera de vivir, sus relaciones sociales y espirituales, construcción de viviendas, y avances en tecnologías que sorprenden para ventilación y producción del fuego.
Como lo menciona claramente Kauffmann Doig el crecimiento demográfico fue un impulsor cultural que hizo que el espíritu inventivo se impulsara para resolver el problema de la comida. El crecimiento poblacional como resultado de las variaciones en los componentes de fecundidad y mortalidad empujaron el desarrollo incipiente de la agricultura y la aparición de manejos culturales de la mano de obra, trabajo organizado en función del bienestar colectivo, organización para la ejecución de tareas, roles sociales definidos y posiciones de status que determinan quiénes, cómo y cuándo ocurren las cosas. Se percibe un aumento creciente en la necesidad de satisfacer a los dioses del agua y de la tierra por medio de ofrendas cada vez mayores y mejores como agradecimiento por proveer comida a la población.
Los eventos naturales establecían una relación estrecha con las explicaciones religiosas. La fuerza de la naturaleza presiona sobre la existencia de la comunidad y se buscan respuestas ante las adversidades. La presencia de sacerdotes y sacerdotisas era un aspecto imprescindible para el manejo de lo sagrado en un medio con muchas probabilidades de ocurrencia de desastres naturales como: aluviones, temblores, sequías, desbordamientos del rio, y variaciones atmosféricas. Mantener alimentada las relaciones de la población con los dioses incrementaba el poder de los líderes religiosos y a la vez hacía que las ofrendas fueran más exigentes para obtener su benevolencia.
En algún momento de la historia algunos grupos humanos florecieron en el nordeste peruano y fueron identificados por antropólogos como la Dra. Ruth Shady, en zonas arqueológicas de Áspero, Vichama, Caral, y Peñico, y otros asentamientos sin nombre que en la misma línea prosperaron como resultado de una relación amigable del crecimiento poblacional con una fecundidad relativamente alta, una mortalidad infantil baja y un aumento en la producción de alimentos. Parece sencillo, pero es necesario contar con sistemas de estratificación social para que unos trabajen en los cultivos de la tierra y otros en formas organizadas para la distribución de los alimentos.
De igual manera se puede pensar en la presencia de las civilizaciones humanas que nacieron y crecieron en la antigua Mesopotamia 5000 años a.c y dieron lugar a hogares y familias inmersas en poblaciones importantes urbanas y mecanismos de vida social y económica significativos con centros urbanos dando origen a una civilización en un espléndido valle abrazado por el río Tigris y el Éufrates. Así mismo, se logran desarrollos posteriores en la Civilización Egipcia con historias de sociedades religiosas e intrincadas relaciones de producción y de construcción social alimentadas por el rio Nilo de sur a norte dejando las entradas libres del mediterráneo al mar. En paralelo se pueden pensar en el crecimiento de otras sociedades en los lugares más increíbles de las áreas de la China e India. Mente abierta que todo esto ocurrió y muchos no teníamos conocimiento.
“Cosmos Andino:
los incas y sus ancestros milenarios”
Es una trilogía editorial publicada por primera vez hace más de veinte años por el Diario La República. Hoy 7 de julio de 2026 la investigación ha sido reeditada y ampliada patrocinada por “EY Perú” visitar: (ey.com/pe/la-historia-en-ey) en donde se puede obtener sin ningún costo la versión digital del libro a través de su respectivo QR. La trilogía tiene más de 1500 paginas distribuidas en tres libros que se muestran en nueve partes y 77 capítulos.
El Proemio de la trilogía “Cosmos Andino: los incas y sus ancestros milenarios” escrito por Paulo Pantigoso Velloso da Silveira, Country Managing Partner de EY Perú en donde resalta la vida de Federico Kauffman Doig en más de siete décadas de estudios, investigación y enseñanza como arqueólogo, historiador y catedrático. Su extensa biografía aparece publicada en 8 páginas de Wikipedia “La enciclopedia libre”. Un auténtico y prolífico ser humano con grandes obras publicadas y una extensa Bibliografía incorporada en esta edición realizada hasta el año 2024.
La presente edición se publica en tres volúmenes compuesta por nueve partes en la que el autor divide el estudio del Perú:
Libro 1
· Parte Primera: Preliminares (con cinco capítulos)
·
Parte segunda: La “américa nuclear” y la región
cultural andina (con tres capítulos)
·
Parte tercera: La etapa primordial en el Perú 15000
a.C. – 4000 a.C. (dos capítulos)
· Parte cuarta: Etapa de los preludios de la
civilización 4000 a.C. – 1500 a.C. (un capítulo)
·
Parte quinta: Etapa de consolidación andina: El
“Movimiento Wiracocha” 1500 a.C. – 200 d.C. (5 capítulos)
·
Parte sexta: Etapa de apogeo cultural 200 d.C. –
600 d.C.
Libro 2
·
Parte séptima: Etapa de difusión cultural y
expansionismo-político económico 600 d.C. – 1000 d.C (dos capítulos)
·
Parte octava: Etapa de resurgimiento regional 1000 d.C.
– 1450 d.C (8 capítulos)
Libro 3
· Parte novena: Etapa incaica 1438 d.C. – 1532 d.C. (43 capítulos)
Conversatorio
El director de EY Perú realiza un recorrido por la experiencia del trabajo de reedición y publicación de las investigaciones del Dr. Kauffmann señala al final que una de las preocupaciones del autor siempre fue la de poder contar la historia del Perú de una manera sencilla. Como docente universitario observó la gran dificultad que representaba para sus estudiantes comprender los textos especializados en antropología y arqueología escritos por sus colegas. Así comenzó a escribir textos que pudieran ser leídos por estudiantes de colegios, universidades y personas a quienes les interesaran los libros científicos con un lenguaje accesible. Su primer libro “Historia del arte del Perú antiguo” ha tenido 9 ediciones en 10 años. El Ministerio de cultura de Perú declaró Patrimonio cultural de la nación 19 unidades bibliográficas de 13 títulos de la obra de Kauffmann.
Durante el conversatorio que tuvimos contó la oportunidad que tuvo en su juventud de conocer un magnate paleontólogo italiano de nombre Giancarlo Ligabue quien financió sus expediciones arqueológicas a los Andes y Amazonas. Logró realizar 17 expediciones en las que desentraño misterios como: mausoleos de Revash, Los Pinchudos, las momias de Leymebamba, los sarcófagos de Carajía, las pinturas murales de San Antonio.
Para el Dr. Kauffmann su legado es el estudio del pasado arqueológico, pero con un propósito diferente: ir más allá de la descripción de monumentos, muros, construcciones y formas e intentar responder: ¿Por qué y para qué se construyeron?, tratar de encontrar el sentido mentado de los actos en sus orígenes.
Su teoría sostiene que las civilizaciones antiguas contaron con una religiosidad pujante. Las razones de erigir monumentos, realizar sacrificios y las ofrendas se basaban en dar para recibir. Rogar a las divinidades que aseguraran buenos tiempos para las cosechas y los ayudaran en tiempos de escasez de comida. Sin embargo, al final, los desastres naturales como aluviones, inundaciones y sequías los obligaban a buscar nuevas tierras para vivir y cultivar.
La oportunidad de conocer un hombre notable como el Dr. Kauffmann quien dedicó su vida a desentrañar y organizar la historia del Perú antiguo se convierte en un momento memorable.
http:/ey.com/pe/la-historia-en-ey
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