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miércoles, 9 de septiembre de 2026

Aniversario de Peñico: RAYMY 2026

 

Jesús Rico Velasco

 El arqueólogo que trabaja en las investigaciones de Peñico, Santiago Andia, nos invitó para la  celebración del aniversario de la zona arqueológica. Salimos de Lima madrugados por la carretera Panorama norte y luego de recorrer 350 kilómetros pasando por poblaciones que ya habíamos conocido en nuestros viajes anteriores llegamos al hotel La empedrada.  El tramo del río que debíamos atravesar estaba completamente seco, sin una gota de agua, el paisaje dejaba ver una hilera ancha de rocas amontonadas, un fenómeno que ocurre en la época de invierno.  Durante la visita a las ruinas de Peñico en el mes de febrero de este año 2026 lo conocimos con abundantes aguas provenientes de los deshielos que ocurren en la cordillera. Ahora, contrario a la lógica, en los meses de invierno el caudal del río desaparece.   

 Se podría pensar en un futuro cercano dificultades de manejo del agua para los cultivos de las fincas y las haciendas ubicadas en el valle. En la actualidad, se abastecen de las aguas subterráneas a través de motobombas supliendo las necesidades de los riegos agrícolas. Una señal del futuro incierto que muestra que el cambio climático es una realidad y pondrá en peligro la subsistencia en el área, como posiblemente ocurrió hace más de 5000 años a.C cuando se establecieron las poblaciones que dieron origen a la civilización más antigua de América en la región de Caral. La presencia indiscutible de fenómenos atmosféricos como altas temperaturas que producen sequías (fenómenos del niño) y fuertes lluvias que producen inundaciones (fenómeno de la niña) continúan siendo grandes pruebas por superar.

 El Peñico Raymi 2026, celebrado el sábado 11 de julio, raymy significa fiesta, celebración en quechua, “revive la tradición andina de los encuentros colectivos que congregan a las autoridades y las poblaciones para fortalecer la cohesión social, la identidad cultural, y la integración regional. Es un recuerdo de un pasado que marca las actividades culturales y reúne a la gente del pueblo con actividades económicas, políticas, y ceremonias ancestrales acompañas de música, danzas y banquetes comunitarios”. En esta ocasión la fiesta estaba organizada por los funcionarios de la Zona Arqueológica de Peñico para celebrar los nueve años de investigaciones en el área.  Al igual que la elaboración de un plegable con el programa    impreso a todo color con excelentes fotografías de Peñico y de las otras áreas urbanas como Vichama, Caral “ciudad sagrada” y Áspero elaborado por el Ministerio de Cultura y la Zona Arqueológica Caral del cual se toman apuntes para este trabajo.

 En el Empedrada Hotel nos estaban esperando antiguos amigos que conocimos en nuestra primera visita.  Ahora el propósito era asistir a la celebración del aniversario de Peñico. Dejamos nuestro equipaje y salimos hacia la zona arqueológica situada a escasos 15 minutos en la camioneta conducida por nuestro amigo Julio.

 El sitio estaba concurrido con visitantes, vehículos locales y algunos buses que trasportaban a personas de Lima y poblaciones aledañas.  Santiago, amigo arqueólogo estaba muy ocupado y no nos recibió con el entusiasmo que esperábamos.  Sin embargo, con la voluntad que me caracteriza y dada la importancia del evento me esforcé para que nos incluyeran en la lista, al expresarles a los organizadores que viajamos expresamente desde Colombia para asistir hizo que finalmente nos aceptaran e incluyeran en el grupo de invitados especiales de la Dra Ruth Shady.  Como olvidé en el hotel el libro que escribí: Trashumante 2024 y que traía como regalo para la ella, tuve que esperar a que me lo trajeran.  Con mucha dificultad, por el asedio y vigilancia de los arqueólogos que no la descuidaban ni un minuto, pude aproximarme a su asiento, presentarme y obsequiarle el libro. Ella sabía de mi existencia porque antes del viaje logré enviarle un correo electrónico contándole cuales eran mis propósitos de visitar la zona arqueológica de Caral. Un primer encuentro un poco amargo y lejano. Sin embargo, en horas de la tarde después del almuerzo logré un acercamiento más amigable, tomarme una foto y presentarle a mi compañera.  La tarde transcurrió muy amena  a pesar del rechazo del equipo de  arqueólogos que la protegían como si fuera una reina. Un poco descortés su actitud, pero al final todo sucedió a favor mío.

 

Recorrido Centro de Interpretación

 Participé en el recorrido por el Centro de Interpretación construido a partir de los hallazgos  se ha creado una historia de la fantasía de lo ocurrido 5000 años a. C. Un intento por interpretar:  quiénes eran, cómo eran, cómo vivían, cuáles eran sus creencias y comportamientos sociales, religiosos y comunitarios.  Unas interpretaciones de arqueólogos y expertos en algunos casos sin haber pisado las zonas estudiadas.  Un intento por vislumbrar las maneras de vivir de hombres, mujeres y niños frente a su realidad y enfrentar una naturaleza desafiante, y un clima cambiante para buscar maneras de resguardarse de   la lluvia y el sol. En los grupos van apareciendo los líderes, sacerdotes y dirigentes que facilitan la vida en la comunidad. Espíritus y dioses surgieron de la necesidad de protección frente a lo desconocido para lograr   una vida equilibrada a través de actos de brindar  ofrendas que buscan mitigar las catástrofes, hambrunas, vendavales, huracanes, cambios en el medio ambiente, y en las corrientes que vienen del mar.

 Los primeros pasos para una incipiente agricultura y técnicas de pesca empujaron hacia un crecimiento inesperado de la población. Con una transición demográfica resultado de una  reducción en la mortalidad especialmente  infantil y un mantenimiento de la fecundidad natural alta. Fue necesario un incremento de la población para que se fueran dando las actividades sociales y actos culturales que se materializan en las construcciones de pirámides, plazas hundidas circulares, salones rectangulares, lugares para actividades especifica de carácter religioso con hogueras, fogones en algún lugar para la adoración de dioses.

 Los fenotipos de los habitantes del pasado no concuerdan con las posibles realidades encontradas. Una población con esperanzas de vida entre 30 y los 35 años, con estaturas posibles entre los 1.50m y 1.60m para adultos hombres y mujeres, de musculaturas acostumbradas al trabajo de búsqueda para solucionar la comida diaria, son humanos más realistas que los proyectados en el centro de interpretación.

  Hay que construir un modelo de composición y distribución de la población por grupos de edad y sexo que reflejen los componentes demográficos de mortalidad y fecundidad. Hay que recordar la magnitud y tamaño de las realidades   para poder construir pirámides, escaleras, plazas circulares, cuadrangulares, espacios de reunión como el salón de los pututos, la existencia material es un reflejo del avance socio cultural en Caral. Las poblaciones iniciales pequeñas crecieron como resultado de la presión alimentaria, aumento en producción de alimentos muy posible por la presencia de una agricultura   mejor organizada y creciente. El resultado un aumento sostenido de la población distribuidos en aldeas, o grupos sociales con algún sentido mentado en sus acciones. Podría pensar en una población proyectada cercana a los 100,000 habitantes distribuidos en núcleos de concentraciones conurbanas como Caral, Peñico, Vichama, Áspero, y otros mencionados en las investigaciones en proceso en la región. Sería una población “expansiva” con una gran concentración de menores de 15 años (50%), grupos relevante de adultos jóvenes hombres y mujeres sobrevivientes entre 15 y 35 años (40%), un grupo reducido de adultos mayores 35 a 40 años (8%) y unos pocos en el proceso de envejecer (2%). Hay que tener un acercamiento poblacional para poder imaginar la vida en las sociedades humanas primitivas que apenas estaban saliendo de la caza, la pesca y la recolección de vegetales y estaban entrando en procesos incipientes de la agricultura.

  Son interesantes los hallazgos de la integración de los sexos, posicionando a las mujeres en un sistema muy probable de origen patriarcal a un estatus sobresaliente en el manejo de las actividades agrícolas que definía la igualdad de género y posibilitó la presencia de la mujer en las actividades agrícolas. De la misma manera su posición en las actividades religiosas como sacerdotisa frente a los dioses.

 Es importante redefinir las ideas expuestas en los Centros de Interpretación para alejarse de la unificación de los personajes que poblaron las regiones del rio. Los trajes que utilizaron para vivir, sus viviendas, utensilios que facilitaron la vida como el uso de algunos recipientes como el mate, las piedras cortadas, las manifestaciones de arte en la construcción de los muros como los del salón de los pututos en alto relieve, decoraciones, construcción de sistemas de aireación en las hogueras públicas y en los recintos privados. Presencia de conocimientos para la construcción de muros, paredes, y escaleras con precisiones de mediciones. Conocimientos de astronomía para facilitar la explicación de la presencia de los astros en el cielo especialmente del sol, la luna y sus estrellas que marcaron la vida al levantarse con el sol y al acostarse en la tarde con la presencia de la noche inevitable cada día. Marcaciones que surgieron para vivir y se expresaron físicamente en monumentos construidos con petroglifos que posiblemente marcaron los movimientos de la ocurrencia del día.

 Es posible mirar la “Cultura Caral” como una manifestación de pueblos que compartieron hábitos, costumbres y creencias que los unían y por eso se puede observar en similitud o congruencia en la manera como lo construyen en sus ecologías. Su arquitectura en todos los sitios es similar: presencia de plazas circulares, hundidas, terrazas cuadrangulares, salones de accesos por escaleras construidas y decoradas en algunos lugares, fogones y hogueras en sitios específicos para adorar a los dioses. Toda una cosmogonía religiosa que facilitaba la vida en comunidad y unía los pueblos cercanos desde la. costa, las riberas del rio, las montañas de piedras lisas, pedregosas, ariscas, y los caminos hacia la sierra por donde corren los riachuelos, y arroyos que alimentan cuesta abajo el rio Supe. Un valle extenso con más de 60 quilómetros de playa desde la localidad de Barranca y Supe Puerto en el norte donde se encuentran las ruinas de Áspero ciudad pesquera de la civilización Caral hasta la localidad de Huacho en cuyas cercanías se encuentra la Zona arqueológica de Vichama.  

 La visita fue  presentada por la Dra. Shady sin participación de los asistentes que escuchábamos sus palabras en el recinto, sin posibilidad de comentarios sobre el trascurrir de la vida diaria de los coralinos en una región de villorrios que agregados podrían haber albergado una población de más de 100,000 habitantes producto de una transición  demográfica  indispensable que podría señalarse como necesaria a partir  de las generaciones que vivieron desde el año 5.000 a.C. hasta la desaparición final de las cohortes en el año 300 a.C. con el alejamiento de las familias de Peñico hacia otros lugares desconocidos.

 Actividades Plaza Central

 Una plaza circular con graderías “Centro de Recepción” acoge a los visitantes para la celebración del cumpleaños de Peñico. El sector marcado para los visitantes VIP acogió autoridades administrativas locales y trabajadores científicos de la Zona arqueológica. El programa marcado por actividades del cual se extraen apuntes para este trabajo con las actividades del día central sábado,11 de julio:

 A.    Ceremonia de pago a la tierra, Pachamama. Evento ancestral y simbólico de agradecimiento a la Pachamama por haber permitido el desarrollo de los trabajos de investigación, conservación y puesta en valor de Peñico. Dos personajes femeninos   representan en escena las ofrendas a la madre tierra con alimentos producidos en las tierras de la localidad. Es una danza alrededor de los productos ofrecidos con un cantar a la naturaleza llamado “pago a la tierra”.

 B.      Presentación de Peñico y su rol en la sociedad actual. “Peñico” es un nombre dado por la Dra. Ruth Shady al área mayor a 16 hectáreas en donde se encontraron las ruinas de monumentales pirámides, plazas circulares, áreas rectangulares, espacios para reuniones sociales y graderías que culminan en fogones para ofrecer ofrendas a los dioses. Se han encontrado talleres de artesanos, y viviendas, que muestran la presencia de  niveles de organización social   y  diferenciales en los grupos que existieron en el periodo de 1800 a.C. y culminaron en el año 300 a.C. con la decadencia de las últimas cohortes y la desaparición de la  población.

 C.     Talleres de saberes milenarios: cerámica, y taller de junco tejido con fibra producida en el valle del río Supe. Una muestra de productos artesanales algunos en cerámica, a pesar de que para la época de Peñico todavía no existía la cerámica como elemento cultural ni existencia de la escritura para comunicarse. Se toman como manifestaciones de arte las grabaciones en formas resaltadas de los piututos en los muros del salón de música en donde ocurrían actividades festivas. Recientemente se han encontrado en el Edificio Público mayor una ofrenda compuesta por un conjunto de objetos en miniatura. Su interpretación señala el papel que Peñico desempeñaba funciones asociadas como centro ceremonial de alcance regional.

“Catú Peñico” expo-ventas de la producción de las poblaciones actuales. Es un espacio en donde comerciantes locales de Peñico, Vegueta, Caral, y Carquin   exponen sus productos con piezas inspiradas en la tradición cultural. Pinturas, bordados, gorros, cerámicas, arte en madera, tejidos, y en general diversas clases de arte de la cultural “Caral”.

 E.     Festival gastronómico del entorno de Peñico. Platos y bebidas del entorno de Peñico en el módulo de vianderas-comedor desde las 10:00 a.m.  a 3:00 p.m. Entre las especialidades se destacan el ceviche de pato, y el cuy en diversas formas. En la Carta Aniversario de Peñico en el salón VIP sirvieron: 1- la milenaria anchoveta en su causa virreinal 2- Crocante de Cuy acompañadas de papas coctel, en salsa anticuchera y un mix de hortalizas del huerto y 3- Mouse de Chirimoya y salsa de frutos rojos.

 F.      Runa Raymi, Festival artístico: fiesta de integración de 1.00 p.m. a 3.00 p-m. Escuchamos las palabras de bienvenida a cargo de la Dra. Ruth Shady directora de Zona Arqueológica Caral (ZAC/MC). Programa seguido por la danza Tinkus a cargo del punto de cultura “Wiqi Kallpa”. Concurso escolar de dibujo “Pintando Peñico”. Concurso escolar de cuentacuentos “Construyendo una historia entre el sitio arqueológico Peñico y su comunidad. Carnaval Arequipeño a cargo de la asociación cultural VegetArt. Saya Caporal a cargo del punto de cultura Wiqi Kallpa. Marinera norteña a cargo de la Escuela de Marinera de Patricia Huayanay. Clausura con la presentación sorpresa a cargo de la Asociación cultura VegetArt.

 Conclusión

 El “Peñico Raymi 2026” (sábado julio 11) fue un día con sorpresas en especial por la presencia de la Dra. Shady la entrega del libro Trashumante de mi autoría publicado por la Editorial Poemia en el año 2024. Se sintió muy complacida al recibirlo   con promesas de leerlo y enviar comentarios en la dirección de correo que nos sirvió de guía para nuestros contactos iniciales. Su obra como arqueóloga es extraordinaria con  presencia en la zona viviendo en la “casa del arqueólogo” habitada por ella por más de 30 años. Su coraje y lucha por lograr posicionar las ideas de la existencia de la primera civilización humana en América ha sido una tarea ardua y de gran debate en la ciencia de la antropología, la arqueología y la historia del Perú preincaico.

 Existen algunos autores que señalan que en las comunidades antiguas de la civilización Caral no están presentes algunos de los elementos que definen una “civilización” como formas de escritura, presencia de la elaboración de la cerámica y sitios de disposición de los cadáveres como cementerios que aparecen en otras civilizaciones anteriores como la de Mesopotamia y la egipcia. Sin embargo, la presencia de núcleos urbanos para la vida en familia,  muestras de una organización social avanzada  para la organización del trabajo y la satisfacción de las necesidad alimentarias en un sistema estratificado,   una igualdad de género,  relaciones de cohesión social unidas por lazos de fraternidad, convivencia en núcleo semiurbanos con ubicación espacial de viviendas para algunos que tenían características de liderazgo, religiosidad  otros que se unían  por actividades de actuar como “artesanos”. La fraternidad fue espíritu que unían a las comunidades que crecieron desde la costa y con los tiempos históricos se fueron moviendo hacia algunos sitios por las riberas del río y las montañas posiblemente buscando protección para solventar los movimientos críticos de aluviones, inundación, cambios atmosféricos y movimientos causados por terremotos. Pasaron la vida entre los 5000 años y 1800 a.C a través de generaciones que se defendían buscando sitios de mayor protección hasta llegar a concentrarse en la ciudad sagrada de Caral que vivió momentos de incertidumbre por presiones ambientales y empujó a grupos de todos los conglomerados a buscar refugio en las áreas donde está ubicado Peñico actualmente que tiene una posición más elevada entre 500 y 600 metros sobre el nivel del mar.

  Las construcciones arquitectónicas expuestas en templos piramidales, plazas públicas, salones ceremoniales, escaleras que dirigen el movimiento hacia los dioses en lo alto de algunos lugares para las ofrendas se caracterizan por una solidaridad especial en donde no existe la lucha entre las poblaciones, sino una relación “espiritual y religiosa de fraternidad”. En las zonas arqueológicas no existen elementos que apunten hacia la presencia de actividades guerreras, ni instrumentos bélicos entre los pobladores. La cultura  es indudablemente  de paz, convivencia , y armonía con relaciones amplias  con sus dioses  que respondían  a sus peticiones en función y en proporción   a las necesidades  que reflejaban momentos de angustia social, frente a la producción de alimentos para satisfacer la vida y alejarse de la presencia de hambrunas que fueron frecuentes  en la ciudad sagrada de Caral, en las otras comunidades como Áspero, Vichama,  Peñico, que fueron desapareciendo de la tierra hacia el año 300 a.C.

 Todavía existen muchos lugares prehistóricos en el noreste y sur del Perú, en la cordillera de los Andes, y en la selva amazónica que irán aumentando evidencias conocimiento de las áreas científicas de la antropología, la arqueología, y la historia con un acercamiento cada vez más avanzado en las tecnologías para llegar a la base de la vida de esas poblaciones en donde se encuentran     los cimientos de la civilización andina.  

 

 


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