El domingo 12 de julio salimos temprano de Peñico hacia Barranca en un recorrido aproximado de dos horas hacia la costa norte. Nos hospedamos en el Hotel Chavín en el centro de la ciudad muy visitado en otras épocas por personajes prestigiosos de Lima cuando era uno de los mejores hoteles en la localidad. Las acomodaciones son confortables. Tiene una cafetería y restaurante en el segundo piso. Caminamos 10 minutos por la calle de la plaza central hasta llegar a un mirador desde el que se divisa la estatua elevada de Cristo Redentor sobre un cerro en el horizonte y en una avenida que borde el mar, pequeños hostales y residencias que normalmente se ocupan en el verano pero que en esta época permanecen cerrados. Para llegar a la playa conocida como Chorrillos bajamos por unas gradas. Recorrimos una playa angosta y nos mojamos los pies en el mar que generoso nos permitió caminar chapoteando sus olas suaves y muy frías por las corrientes marinas del sur. Para regresar al parque central tomamos uno de los pequeños vehículos llamados Moto-cuy, una especie de carrito cubierto, con dos llantas atrás y una delante, una propuesta municipal para solucionar la movilidad en la ciudad que con el tiempo se convirtió en una especie de “plaga” vehicular y afectó las costumbres sanas, pues la gente dejó de caminar para hacer diligencias ordinarias.

