Jesús Rico Velasco
El domingo 12 de julio salimos
temprano de Peñico hacia Barranca en un recorrido aproximado de dos horas hacia
la costa norte. Nos hospedamos en el Hotel Chavín en el centro de la
ciudad muy visitado en otras épocas por
personajes prestigiosos de Lima cuando era uno de los mejores hoteles en la localidad.
Las acomodaciones son confortables. Tiene
una cafetería y restaurante en el segundo piso.
Caminamos 10 minutos por la calle
de la plaza central hasta llegar a un mirador desde el que se divisa la estatua elevada de Cristo Redentor
sobre un cerro en el horizonte y en una avenida
que borde el mar, pequeños hostales y
residencias que normalmente se ocupan en el verano pero que en esta época
permanecen cerrados. Para llegar a la
playa conocida como Chorrillos bajamos
por unas gradas. Recorrimos una playa
angosta y nos mojamos los pies en el mar que generoso nos permitió caminar
chapoteando sus olas suaves y muy frías
por las corrientes marinas del
sur. Para regresar al parque central tomamos
uno de los pequeños vehículos llamados Moto-cuy,
una especie de carrito cubierto, con dos llantas atrás y una delante, una
propuesta municipal para solucionar la movilidad en la ciudad que con el tiempo
se convirtió en una especie de “plaga” vehicular y afectó las costumbres sanas,
pues la gente dejó de caminar para hacer diligencias ordinarias.
1.
Vichama: ciudad agro pesquera
El día lunes después del desayuno contratamos
un promotor turístico para visitar
Vichama. La zona arqueológica se
encuentra a unos 40 minutos en carro del centro de la ciudad de Barranca
por la carretera Panamericana hacia el sur. Es un asentamiento sobre las
laderas del mar con una visual para dominar el valle bajo del Huaura y el
litoral peruano reconocida como un centro agropesquero de la civilización
Caral. Al llegar el guía informó a la administración sobre nuestra
participación el día anterior en el aniversario de Peñico lo que hizo que
recibiéramos como cortesía una
invitación para realizar el recorrido de manera gratuita. Nos atendió Daniel un
estudiante y técnico en estudios arqueológicos formado desde su vinculación
como principiante en el terreno.
A primera vista se identifica el patrón arquitectónico
característico de las construcciones de
la civilización Caral: plataformas
unidas por escaleras centrales en un paisaje monumental. El área arqueológica cuenta
con 21 edificaciones entre edificios públicos con plazas circulares hundidas, salones
cuadrados y lugares de viviendas residenciales con una vista encantadora del lado oeste del mar. Su organización
social distribuía la población para las actividades pesqueras, la producción
agrícola en el valle inmediato cercano sobre las riberas del rio, la construcción
de los edificios públicos, la preparación de los alimentos en familias, y otros
grupos comunitarios para actividades artesanales. Por su tamaño se puede
estimar una población cercana a las 2000
personas.
Llama la atención la utilización de
“Chicras” en las construcciones, diferentes a las empleadas en Caral, siendo más grandes - bolsas con
piedras, con juncos y totora como especie de alfombras en un sistema posible de
construcción sismorresistente. De igual
manera el hallazgo de sacos con huesos
de un niño en un muro, se piensa que cumple
la función de ofrenda para proteger la edificación.
Desafortunadamente las construcciones están incompletas por el huaqueo
indiscriminado mucho antes de que
iniciaran las excavaciones y primeros
estudios con presencia internacional en
los años 1905, 1948 y 1969. Gracias a los trabajos realizados por la
Dra. Ruth Shady y su equipo de arqueólogos y antropólogos de la Universidad
Nacional de San Marcos y las acciones del Ministerio de cultura de Lima se
ha logrado declarar como una zona
protegida. Debido también a los saqueos
en el área de Vichama muchos objetos están en las casas de los pobladores, pero
son tantos que el ministerio de cultura decidió que los conservaran en sus
casas y cumplieran funciones de “guardianes”.
Los hallazgos más sobresalientes y
que los turistas pueden observar subiendo por tarimas improvisadas en los edificios
públicos en Vichama son los “frisos”: bandas
horizontales con figuras antropomorfas en alto relieve. Se pueden observar cabezas de serpientes con
los ojos cerrados que llegan hasta la figura de una semilla germinando y una
cabeza de sapo con manos humanas (antropomorfo).
Se interpreta como un símbolo que augura
y pide a la comunidad soportar los malos tiempos hasta la llegada de las lluvias. Los
arqueólogos señalan que en esta zona no hay sapos, estos animales son de los Andes y su “croar” indica la
proximidad de las épocas de lluvias que marcan los periodos de siembra en la
agricultura. También se encontró una
escultura de barro precocida de un sapo con dos cabezas que representaría la
dualidad en la naturaleza y tres estatuillas de una sacerdotisa con dos
personajes que la miran y señalan, una muestra de la posible presencia de la equidad de género.
En el edificio principal se descubrieron dos banquetas con frisos en alto
relieve. En la banqueta de la parte alta aparecen niños en diferentes posturas
con un pescado en una esquina al parecer haciendo una danza ritual en agradecimiento a la pesca. Y en la parte baja adultos con costillas
prominentes y vientres hundidos como muestra de las muertes por hambre durante
la sequía que venía sucediendo. En la parte más alta sobre las banquetas un
sapo humanizado con una figura de un rayo como augurio de la llegada de las
lluvias. Estos frescos en relieves
resaltados están perfectamente
conservados gracias al terreno con ceniza que los protegió de la humedad. Se
interpreta que la agricultura incipiente no producía suficientes alimentos para
dar de comer a toda la población. En épocas de sequías producidas por el
“fenómeno del niño” los pobladores más
jóvenes fueron quienes lograron sobrevivir gracias a la pesca de las anchovetas en el
litoral.
En la medida en que avanzan las
investigaciones antropológicas y arqueológicas en la civilización Caral se han
ido mejorando los procedimientos de búsqueda con la aplicación del Carbono 14 y
metodologías más sofisticadas para identificar los periodos de la civilización más
antigua de América. Se está implementando
un sistema nuevo de fechado con reacciones físico químicas más costosas pero
más precisas.
2.
Áspero: riqueza marina
El martes salimos temprano porque el
viaje hacia Áspero toma dos horas sobre la vía Panamericana hacia el sur de
Barranca. El guía que nos atendió fue uno
de los estudiantes formado en el terreno como técnico en búsqueda arqueológica.
Al igual que Vichama, Áspero fue una zona costera víctima de saqueos,
explosionada con dinamita y que finalmente terminó como el relleno sanitario de
la región hasta que la Dra. Shady la rescata y con ayuda de los organismos
gubernamentales retiran la basura y la reacomodan en otra zona, para permitir
que nos muestre todo su esplendor.
En la zona de Caral existen 25
asentamientos, 11 están siendo investigados y abiertos al público hay 4 centros
“urbanos”: la ciudad sagrada conocida
como Caral, Peñico, Áspero y Vichama. La
zona de Áspero cuenta con 513 hectáreas protegidas de las que se investigan solamente
25 ha.
Los tres edificios mayores
identificados están estrechamente relacionados con prácticas religiosas. Los
edificios menores ya no cuentan con altares de fuego pero sin con plazas
circulares hundidas para el desarrollo de actividades: artesanías, labores domésticas,
secado y salado de alimentos, cocción, almacenamiento y residencias. También existen
otras edificaciones destinadas a actividades musicales en las que se
encontraron flautas, y de producción textil en donde hallaron ovillos y
agujas. Así mismo, herramientas de
construcción como plomadas,y alisadores. Las paredes debieron adornarse con
pigmentos de arcilla, achiote y cúrcuma, pero los colores se perdieron con el
tiempo.
El comercio y el intercambio fue una
actividad muy fuerte. Se han encontrado productos provenientes de Ecuador
(spondylus), de la selva (achiote, plumas, cabuya) y de Caral (algodón en
colores, cúrcuma, ajíes, palta). En la
pesca el uso del algodón se extendió en la elaboracion de redes, chinchorros y la utilización de mates o calabazas como
flotadores. El choro zapato, un molusco cuyas
espinas curvadas, sirvieron para fabricar anzuelos. La variedad de peces y
moluscos es amplia: tollo, lenguado, corvina y anchovetas.
El pescado era salado y secado en
los cerros. Sin embargo, se encontró un área de mesas de piedra más higiénica
destinada posiblemente a población de élite. Sólo las residencias de élite
cuentan con fogones ceremoniales.
No hay indicios de cementerios pero se han
encontrado algunos “enterramientos” cercanos a las construcciones o edificios públicos.
Los hallazgos más sobresalientes en una
misma zona fueron estos tres:
1. Dama de
los cuatro tupus: su cuerpo estaba en posición fetal, envuelto en junco, con ofrendas
de tupus (prendedor) en forma de monos aulladores, aves marinas y caracoles. Lo
que indicaría que fue comerciante y es un indicio de que hubo equidad de
géneros.
2. Varón de
élite: su cuerpo no está en posición fetal, se está cogiendo el vientre, su
cabeza está envuelta en tela de algodón, tiene su cabello recogido en un moño y
tiene dos collares dentro de la boca con dentadura completa. Una edad
aproximada de 30 años, altura de 1.60m y
su cuerpo no muestra señales de desgaste
físico.
3. Niña de las
aves: su cuerpo está envuelto en manta de algodón, esterilla de junco, manto de
plumas de guacamayo y tiene una corona de pelos de animal. Cuenta con ofrendas
bellas y variadas: cestas con fibras vegetales, pico de tucán con cristales
crisocola de la sierra, conchas abanico, collar de cuentas de caracol, atados
de cabuya y una de las cestas tiene rombos (ojos de dios, originarios de la
selva). Una edad entre 8 a 10 años, la
piel adherida a los huesos, uñas y dientes conservados. Murió de neumonía. Se
piensa que la niña era quizás hija de un líder de la selva.
Es posible que la conservación se
deba a que los cuerpos estaban
enterrados en un cenizal y esto reduce la humedad. Se piensa que los cuerpos de
los líderes estén dentro de las construcciones, pero aún no hay
investigaciones. Las excavaciones se realizan al “cateo”.
En Áspero existen tres sitios que se
están investigando para dar apertura al público:
Piedra parada, Molino y Cera de
Palmo.
El guía que acompañó este recorrido
compartía su opinión de cómo la Dra. Ruth Shady hace el papel de matrona al
proteger a los integrantes de su equipo, pero también al exigirles resultados
en el trabajo. Los pobladores reconocen el aporte que ha realizado en el
fortalecimiento de la identidad con las zonas arqueológicas y la generación de
empleo y actividades culturales y comerciales a la par con sus investigaciones.
Los jóvenes que inician como obreros,
acarreando tierra y piedras, con el tiempo
pueden capacitarse hasta llegar
a ser técnicos en excavación. Para los arqueólogo es importante que los trabajadores comprendan el ¿por qué? y ¿para qué? de su actividad, eso
les da más sentido y pertenencia con el quehacer.
La estructura de las construcciones
está basada en piedras hincadas, redonda de río y piedra de Caral. El 80% de
las piedras son de Caral, al igual que la arcilla. Hay que recordar que los
habitantes construían sobre las estructuras antiguas y aprovechaban
las formaciones rocosas del terreno. Se
ha encontrado en construcciones hasta cuatro escaleras de épocas diferentes.
Existe uniformidad en las distancias de los muros así que se pueden proyectar
hacia ambos lados en el momento de excavar. Una última construcción encontrada
parece estar relacionada con fines astronómicos, debido a que en el centro de una figura circular hay una piedra hincada. Pero, al parecer no funciona como reloj solar, los estudios de
un físico confirmaron que su uso está
relacionado con la presencia de los solsticios.
Áspero fue un gran puerto pesquero.
Hay evidencia de que hubo sobre exceso de comida y debió proveer a toda la zona
de nutritivos y deliciosos pescados y mariscos.
Aún hoy el Valle se caracteriza por contar con plantaciones de frutos de
exportación como espárragos, alcachofas, palta.
Y las anchovetas, tan apreciadas en la antigüedad, hoy se utilizan para
exportar, fabricar harina y darle de comer al ganado.
No se han encontrado “cementerios”
en las proximidades de los centros urbanos de la civilización Caral. Sin
embargo, su ausencia no indica que en el
futuro cercano se descubra su ubicación, o la manera de reverenciar la muerte
que seguramente ocurría con frecuencia principalmente entre los niños y los adultos mayores por
accidentes o enfermedades propias en el medio ambiente. El guía mencionó que ha
visitado varios “enterramientos” ubicados entre las montañas con fosas con
huesos y cuerpos completos, algunos con pelo y uñas, totalmente abandonados sin estudios por parte
del gobierno.
Conclusiones:
Los arqueólogos han determinado que
los primeros grupos humanos que llegaron al Perú hace mas de 10,000 años eran
descendientes de inmigrantes que provenían del norte integrado por pequeñas
hordas humanas que cruzaron el estrecho de Bering y se fueron expandiendo por
todo el territorio americano con un bagaje cultural simple asociado a las
actividades de caza pesca y recolección de vegetales. En el tiempo histórico se
calcula que el proceso de crecimiento poblacional tomó muchos años para
situarse en las costas peruanas del norte hacia los 6000 años a.C ampliando la
capacidad de producir alimentos con el desarrollo de la agricultura y la pesca.
La combinación de actividades de
pesca marina que facilitaron la vida y la producción de alimentos en las
tierras fértiles del valle atravesado por un rio vieron crecer unos centros
poblacionales que dieron origen a las agrupaciones de la Civilización Caral la
más antigua de América. La transición demográfica es un parámetro
indispensable para poder entender los cambios en la vida de las poblaciones del
nordeste peruano.
La expansión cultural se hizo
manifiesta en la organización social necesaria
para el manejo de grupos de personas para las actividades agrícolas, la
construcción de viviendas para los
hogares, la construcción y ubicación espacial de los edificios públicos, que tenían características similares a lo largo y ancho del territorio
Caral con edificaciones para el
almacenamiento de los alimentos, elaboración de materiales para la
construcciones edificios públicos que facilitaron la administración y
ocupación para la distribución
del trabajo, sitios de reunión, la división de espacio para actividades religiosas o de
concentración de personas fueron
necesarias en las manifestaciones de la creciente expansión demográfica y cultural.
La arquitectura en las agrupaciones espaciales de la región
Caral tiene características de construcción similar, en los muros y las
paredes, en la dimensión espacial de sus
plazas públicas, la construcción y diseño de las
escaleras para subir y bajar entre los lugares, los salones y sus
funciones para facilitar la vida, las actividades religiosas , sus manifestaciones musicales y
presencia de instrumentos para la música. Los adornos de las fachadas e
interiores para la vida de los pobladores, los lugares para guardar los
alimentos, los talleres para las actividades artesanales.
La correlación entre el ambiente fisico
y geográfico, la satisfacción de necesidades básicas como la comida, la
vivienda en un medio desafiante dio origen
a manifestaciones religiosas con las
filosofías o creencias relacionadas con el dios del agua de quien se
hace depender la supervivencia de los grupos humanos en la región Caral. Los
cambios climáticos, las ocurrencias de temblores frecuentes y terremotos,
aluviones, crecientes del rio y posibles cambios en el ambiente marino mantenían a los pobladores en una relación
dependiente con la deidad.
Los edificios públicos,
los monumentos arquitectónicos sobresalientes en la cultura Caral son
manifestaciones ceremoniales y administrativas. La presencia de los sitios para
las ofrendas al dios del agua, y otras creencias o. manifestaciones
espirituales necesitaron de desarrollos tecnológicos en la cultura como los
sistemas de ventilación. También las técnicas en la construcción, en los
lugares para manifestación de la vida diaria y expresión de elementos
astronómicos. Los elementos culturales se expandieron por toda la cultura
Caral.
La relación con los dioses y la
presencia de la muerte no se manifiesta todavía en sitios para la ubicación de cadáveres
con la momificación, la cremación, o maneras de la disposición. Sin embargo, si hay enterramientos en lugares
próximos a los edificios públicos que indican un respeto por los muertos en la
manera de despojarlos en la tierra. La ausencia de elementos bélicos en las
zonas arqueológicas de Caral hace pensar que fueron sitios de encuentro
armonioso e intercambio pacífico de expresiones de vida fraternal y cultura de
paz.
Esta saga del Perú ancestral de la
cultura en el nordeste con las visitas a las ruinas de Áspero, Vichama, la
ciudad Sagrada de Caral y de Peñico dan una aproximación a la vida en una área
extensa en donde se han identificado más de 25 poblaciones que vivieron en un territorio con costumbres y creencias similares
en donde se amplía el conocimiento de la antropología, la arqueología y la historia
de los orígenes de la sociedad peruana.
Con la
colaboración de: Ingrid Salamanca Criado
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