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martes, 13 de octubre de 2026

Vichama y Áspero en la zona arqueológica de la costa norte del Perú

 


 Jesús Rico Velasco 

El domingo 12 de julio salimos temprano de Peñico hacia Barranca en un recorrido aproximado de dos horas hacia la costa norte. Nos hospedamos en el Hotel Chavín en el centro de la ciudad  muy visitado en otras épocas por personajes prestigiosos de Lima   cuando era uno de los mejores hoteles en la localidad. Las acomodaciones son confortables.  Tiene una cafetería y restaurante en el segundo piso.   Caminamos 10 minutos por la calle de la plaza central hasta llegar a un mirador desde el que    se divisa la estatua elevada de Cristo Redentor sobre un cerro en el horizonte y  en una avenida que borde el mar,  pequeños hostales y residencias que normalmente se ocupan en el verano pero que en esta época permanecen cerrados.  Para llegar a la playa conocida como Chorrillos  bajamos por unas gradas. Recorrimos una  playa angosta y nos mojamos los pies en el mar que generoso nos permitió caminar chapoteando  sus olas suaves y   muy frías  por las corrientes marinas  del sur. Para regresar al parque central  tomamos uno de los pequeños vehículos  llamados Moto-cuy, una especie de carrito cubierto, con dos llantas atrás y una delante, una propuesta municipal para solucionar la movilidad en la ciudad que con el tiempo se convirtió en una especie de “plaga” vehicular y afectó las costumbres sanas, pues la gente dejó de caminar para hacer diligencias ordinarias.   

 1.      Vichama: ciudad agro pesquera

 El día lunes después del desayuno contratamos un promotor turístico para visitar  Vichama.  La zona arqueológica se encuentra a unos 40 minutos en carro del centro de la ciudad de Barranca por  la carretera Panamericana   hacia el sur. Es un asentamiento sobre las laderas del mar con una visual para dominar el valle bajo del Huaura y el litoral peruano reconocida como un centro agropesquero de la civilización Caral. Al llegar el guía informó a la administración sobre nuestra participación el día anterior en el aniversario de Peñico lo que hizo que recibiéramos como cortesía  una invitación para realizar el recorrido de manera gratuita. Nos atendió Daniel un estudiante y técnico en estudios arqueológicos formado desde su vinculación como principiante en el terreno.  

 A primera  vista se identifica el patrón arquitectónico característico de las construcciones  de la civilización Caral:  plataformas unidas por escaleras centrales en un paisaje monumental.  El área arqueológica   cuenta con 21 edificaciones entre edificios públicos con plazas circulares hundidas, salones cuadrados y lugares de viviendas   residenciales con una vista encantadora  del lado oeste del mar. Su organización social distribuía la población para las actividades pesqueras, la producción agrícola en el valle inmediato cercano sobre las riberas del rio, la construcción de los edificios públicos, la preparación de los alimentos en familias, y otros grupos comunitarios para actividades artesanales. Por su tamaño se puede estimar  una población cercana a las 2000 personas.

Llama la atención la utilización de “Chicras” en las construcciones, diferentes a las empleadas en  Caral, siendo más grandes - bolsas con piedras, con juncos y totora como especie de alfombras en un sistema posible de construcción sismorresistente.  De igual manera  el hallazgo de sacos con huesos de un niño en un muro, se piensa que  cumple la función de ofrenda para proteger   la edificación. Desafortunadamente las construcciones están incompletas por el huaqueo indiscriminado  mucho antes de que iniciaran  las excavaciones y primeros estudios con presencia internacional en  los años 1905, 1948 y 1969. Gracias a los trabajos realizados por la Dra. Ruth Shady y su equipo de arqueólogos y antropólogos de la Universidad Nacional de San Marcos y las acciones del Ministerio de cultura de Lima se ha  logrado declarar como una zona protegida.  Debido también a los saqueos en el área de Vichama muchos objetos están en las casas de los pobladores, pero son tantos que el ministerio de cultura decidió que los conservaran en sus casas y  cumplieran funciones de “guardianes”. 

 Los hallazgos más sobresalientes y que los turistas pueden observar subiendo por tarimas improvisadas en los edificios públicos en Vichama son los “frisos”:  bandas horizontales con figuras antropomorfas en alto relieve.  Se pueden observar cabezas de serpientes con los ojos cerrados que llegan hasta la figura de una semilla germinando y una cabeza de  sapo con manos humanas (antropomorfo). Se interpreta  como un símbolo que augura y pide a la comunidad soportar los malos  tiempos hasta la llegada de las lluvias. Los arqueólogos señalan que en esta zona no hay sapos, estos animales  son de los Andes y su “croar” indica la proximidad de las épocas de lluvias que marcan los periodos de siembra en la agricultura. También se   encontró una escultura de barro precocida de un sapo con dos cabezas que representaría la dualidad en la naturaleza y tres estatuillas de una sacerdotisa con dos personajes que la miran y señalan, una muestra de  la posible presencia de la equidad de género.

 En el edificio principal se  descubrieron dos banquetas con frisos en alto relieve. En la banqueta de la parte alta aparecen niños en diferentes posturas con un pescado en una esquina al parecer haciendo una danza ritual  en agradecimiento a la pesca.  Y en la parte baja adultos con costillas prominentes y vientres hundidos como muestra de las muertes por hambre durante la sequía que venía sucediendo. En la parte más alta sobre las banquetas un sapo humanizado con una figura de un rayo  como augurio de la llegada de las lluvias.  Estos frescos en relieves resaltados  están perfectamente conservados gracias al terreno con ceniza que los protegió de la humedad. Se interpreta que la agricultura incipiente no producía suficientes alimentos para dar de comer a toda la población. En épocas de sequías producidas por el “fenómeno del niño” los  pobladores más jóvenes  fueron quienes lograron  sobrevivir  gracias a la pesca de las anchovetas en el litoral.

 En la medida en que avanzan las investigaciones antropológicas y arqueológicas en la civilización Caral se han ido mejorando los procedimientos de búsqueda con la aplicación del Carbono 14 y metodologías más sofisticadas para identificar los periodos de la civilización más antigua de América.  Se está implementando un sistema nuevo de fechado con reacciones físico químicas más costosas pero más precisas.

 2.      Áspero: riqueza marina

 El martes salimos temprano porque el viaje hacia Áspero toma dos horas sobre la vía Panamericana hacia el sur de Barranca.  El guía que nos atendió fue uno de los estudiantes formado en el terreno como técnico en búsqueda arqueológica. Al igual que Vichama, Áspero  fue  una zona costera víctima de saqueos, explosionada con dinamita y que finalmente terminó como el relleno sanitario de la región hasta que la Dra. Shady la rescata y con ayuda de los organismos gubernamentales retiran la basura y la reacomodan en otra zona, para permitir que  nos muestre todo su esplendor. 

 En la zona de Caral existen 25 asentamientos, 11 están siendo investigados y abiertos al público hay 4 centros “urbanos”:  la ciudad sagrada conocida como Caral, Peñico, Áspero y Vichama.  La zona de Áspero cuenta con 513 hectáreas protegidas de las que se investigan solamente 25 ha.

 Los tres edificios mayores identificados están estrechamente relacionados con prácticas religiosas. Los edificios menores ya no cuentan con altares de fuego pero sin con plazas circulares hundidas para el desarrollo de actividades: artesanías, labores domésticas, secado y salado de alimentos, cocción, almacenamiento y residencias. También existen otras edificaciones destinadas a actividades musicales en las que se encontraron flautas, y de producción textil en donde hallaron ovillos y agujas.  Así mismo, herramientas de construcción como plomadas,y alisadores. Las paredes debieron adornarse con pigmentos de arcilla, achiote y cúrcuma, pero los colores se perdieron con el tiempo.

 El comercio y el intercambio fue una actividad muy fuerte. Se han encontrado productos provenientes de Ecuador (spondylus), de la selva (achiote, plumas, cabuya) y de Caral (algodón en colores, cúrcuma, ajíes, palta). En  la pesca el uso del algodón se extendió en   la elaboracion  de redes, chinchorros y  la utilización de mates o calabazas como flotadores.  El choro zapato, un molusco cuyas espinas curvadas, sirvieron para fabricar anzuelos. La variedad de peces y moluscos es amplia: tollo, lenguado, corvina y anchovetas. 

 El pescado era salado y secado en los cerros. Sin embargo, se encontró un área de mesas de piedra más higiénica destinada posiblemente a población de élite. Sólo las residencias de élite cuentan con fogones ceremoniales.

 No  hay indicios de cementerios pero se han encontrado algunos “enterramientos” cercanos a las construcciones o edificios públicos. Los hallazgos más sobresalientes  en una misma zona fueron estos tres:

 1.      Dama de los cuatro tupus: su cuerpo estaba en posición fetal, envuelto en junco, con ofrendas de tupus (prendedor) en forma de monos aulladores, aves marinas y caracoles. Lo que indicaría que fue comerciante y es un indicio de que hubo equidad de géneros.

 2. Varón de élite: su cuerpo no está en posición fetal, se está cogiendo el vientre, su cabeza está envuelta en tela de algodón, tiene su cabello recogido en un moño y tiene dos collares dentro de la boca con dentadura completa. Una edad aproximada de  30 años, altura de 1.60m y su cuerpo no muestra  señales de desgaste físico.

 3. Niña de las aves: su cuerpo está envuelto en manta de algodón, esterilla de junco, manto de plumas de guacamayo y tiene una corona de pelos de animal. Cuenta con ofrendas bellas y variadas: cestas con fibras vegetales, pico de tucán con cristales crisocola de la sierra, conchas abanico, collar de cuentas de caracol, atados de cabuya y una de las cestas tiene rombos (ojos de dios, originarios de la selva).  Una edad entre 8 a 10 años, la piel adherida a los huesos, uñas y dientes conservados. Murió de neumonía. Se piensa que la niña era quizás hija de un líder de la selva.

 Es posible que la conservación se deba a  que los cuerpos estaban enterrados en un cenizal y esto reduce la humedad. Se piensa que los cuerpos de los líderes estén dentro de las construcciones, pero aún no hay investigaciones. Las excavaciones se realizan  al “cateo”.

 En Áspero existen tres sitios que se están investigando para dar apertura al público:

Piedra parada, Molino y Cera de Palmo.

 El guía que acompañó este recorrido compartía su opinión de cómo la Dra. Ruth Shady hace el papel de matrona al proteger a los integrantes de su equipo, pero también al exigirles resultados en el trabajo. Los pobladores reconocen el aporte que ha realizado en el fortalecimiento de la identidad con las zonas arqueológicas y la generación de empleo y actividades culturales y comerciales a la par con sus investigaciones.   Los jóvenes que inician como obreros, acarreando tierra y piedras, con el tiempo   pueden capacitarse   hasta llegar a ser técnicos en excavación. Para los  arqueólogo es importante  que los trabajadores comprendan  el ¿por qué? y ¿para qué? de su actividad, eso les da más sentido y pertenencia con el quehacer.

 La estructura de las construcciones está basada en piedras hincadas, redonda de río y piedra de Caral. El 80% de las piedras son de Caral, al igual que la arcilla. Hay que recordar que los habitantes  construían  sobre las estructuras antiguas y aprovechaban las formaciones rocosas del terreno.  Se ha encontrado en construcciones hasta cuatro escaleras de épocas diferentes. Existe uniformidad en las distancias de los muros así que se pueden proyectar hacia ambos lados en el momento de excavar. Una última construcción encontrada parece estar relacionada con fines astronómicos, debido a que en el centro de  una figura circular hay  una piedra hincada. Pero, al parecer  no funciona como reloj solar, los estudios de un físico  confirmaron que su uso está relacionado con la presencia de los solsticios.

 Áspero fue un gran puerto pesquero. Hay evidencia de que hubo sobre exceso de comida y debió proveer a toda la zona de nutritivos y deliciosos pescados y mariscos.  Aún hoy el Valle se caracteriza por contar con plantaciones de frutos de exportación como espárragos, alcachofas, palta.  Y las anchovetas, tan apreciadas en la antigüedad, hoy se utilizan para exportar, fabricar harina y darle de comer al ganado.

 No se han encontrado “cementerios” en las proximidades de los centros urbanos de la civilización Caral. Sin embargo, su ausencia  no indica que en el futuro cercano se descubra su ubicación, o la manera de reverenciar la muerte que seguramente ocurría con frecuencia principalmente  entre los niños y los adultos mayores por accidentes o enfermedades propias en el medio ambiente. El guía mencionó que ha visitado varios “enterramientos” ubicados entre las montañas con fosas con huesos y cuerpos completos, algunos con pelo y uñas,  totalmente abandonados sin estudios por parte del gobierno. 

 Conclusiones:

 Los arqueólogos han determinado que los primeros grupos humanos que llegaron al Perú hace mas de 10,000 años eran descendientes de inmigrantes que provenían del norte integrado por pequeñas hordas humanas que cruzaron el estrecho de Bering y se fueron expandiendo por todo el territorio americano con un bagaje cultural simple asociado a las actividades de caza pesca y recolección de vegetales. En el tiempo histórico se calcula que el proceso de crecimiento poblacional tomó muchos años para situarse en las costas peruanas del norte hacia los 6000 años a.C ampliando la capacidad de producir alimentos con el desarrollo de la agricultura y la pesca.  

 La combinación de actividades de pesca marina que facilitaron la vida y la producción de alimentos en las tierras fértiles del valle atravesado por un rio vieron crecer unos centros poblacionales que dieron origen a las agrupaciones de la Civilización Caral la más antigua de América.   La transición demográfica es un parámetro indispensable para poder  entender  los cambios en la vida de las poblaciones del nordeste peruano. 

 La expansión cultural se hizo manifiesta en la organización social necesaria  para el manejo de grupos de personas para las actividades agrícolas, la construcción de viviendas  para los hogares, la construcción y ubicación espacial de los edificios  públicos, que tenían  características  similares a lo largo y ancho del territorio Caral con edificaciones   para el almacenamiento de los alimentos, elaboración de materiales para la construcciones edificios públicos que facilitaron  la administración   y  ocupación para la distribución  del trabajo, sitios de reunión, la división  de espacio para actividades religiosas o de concentración  de personas fueron necesarias en las manifestaciones de la creciente   expansión demográfica y  cultural.

 La arquitectura  en las agrupaciones espaciales de la región Caral tiene características   de construcción similar, en los muros y las paredes, en  la dimensión espacial de sus plazas públicas, la construcción y diseño  de las  escaleras para subir y bajar entre los lugares, los salones y sus funciones para facilitar la vida, las actividades  religiosas , sus manifestaciones musicales y presencia de instrumentos para la música. Los adornos de las fachadas e interiores para la vida de los pobladores, los lugares para guardar los alimentos, los talleres para las actividades artesanales.

 La correlación entre el ambiente fisico y geográfico, la satisfacción de necesidades básicas como la comida, la vivienda en un medio desafiante dio  origen a manifestaciones religiosas con las   filosofías o creencias relacionadas con el dios del agua de quien se hace depender la supervivencia de los grupos humanos en la región Caral. Los cambios climáticos, las ocurrencias de temblores frecuentes y terremotos, aluviones, crecientes del rio y posibles cambios en el ambiente marino  mantenían a los pobladores en una relación dependiente con la deidad. 

 Los edificios   públicos, los monumentos arquitectónicos sobresalientes en la cultura Caral son manifestaciones ceremoniales y administrativas. La presencia de los sitios para las ofrendas al dios del agua, y otras creencias o. manifestaciones espirituales necesitaron de desarrollos tecnológicos en la cultura como los sistemas de ventilación. También las técnicas en la construcción, en los lugares para manifestación de la vida diaria y expresión de elementos astronómicos. Los elementos culturales se expandieron por toda la cultura Caral.

 La relación con los dioses y la presencia de la muerte no se manifiesta todavía en sitios para la ubicación de cadáveres con la momificación, la cremación, o maneras de la disposición.  Sin embargo, si hay enterramientos en lugares próximos a los edificios públicos que indican un respeto por los muertos en la manera de despojarlos en la tierra. La ausencia de elementos bélicos en las zonas arqueológicas de Caral hace pensar que fueron sitios de encuentro armonioso e intercambio pacífico de expresiones de vida fraternal y cultura de paz.

 Esta saga del Perú ancestral de la cultura en el nordeste con las visitas a las ruinas de Áspero, Vichama, la ciudad Sagrada de Caral y de Peñico dan una aproximación a la vida en una área extensa en donde se han identificado más de 25 poblaciones que vivieron en un  territorio con costumbres y creencias similares en donde se amplía el conocimiento de la antropología, la arqueología y la historia de los orígenes de la sociedad peruana.

 

Con la colaboración de: Ingrid Salamanca Criado

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