Jesús
Rico Velasco
Existe
una tumba en Londres en el cementerio judío de Golders Green con una lápida
en mármol jaspeado en color verde oliva
con el nombre de Jacqueline du Pré con
un epitafio: “A mi esposa de Daniel Barenboim” y la fecha “26-11-1945 19-10-1987”. Es increíble cómo una enfermedad
pudo acabar con una mente tan brillante como
la de Jacqueline. Uno quisiera reducir los factores que apuntan hacia la
selección para que los seres brillantes
enviados por Dios a la tierra permanecieran por muchos años de existencia. Alcanzó a marcar su recuerdo para siempre en las almas de sus
amigos y seguidores, en los amantes de
la música y en especial con el toque
divino de las profundidades del
sonido de un violonchelo.
A la
edad de 4 años sintió el llamado de la
música al escuchar el sonido de un “violonchelo” por primera vez
en la radio. Su madre con una sensibilidad prodigiosa la inscribió en clases en una escuela de arte. La niña mostró pronto su talento y en su temprana juventud, ya
llenaba salones, teatros y
acaparaba las emisoras con la música de su violonchelo. Un espíritu musical de inspiración que toca
la piel al acucharla, es la música del cielo en la tierra sonando bajada por
los ángeles para el oído de los oyentes. Una mujer apasionada por el
Violonchelo y la música clásica que suelta las notas al aire con un amor, una
claridad, una naturaleza musical como si estuviera tocando para los dioses.
Conoció
a Daniel Barenboim cuando tenía 16 años.
Daniel es un pianista argentino destacado de origen judío, que empezó a
tocar a los 6 años. Atraídos por el amor y la música, Jacqueline se convirtió al judaísmo al año
siguiente y se casaron. Tocaron juntos acariciando la fama
lograda por Jacqueline, “andando entre
la miel algo se pega” y se hicieron
famosos.
La
vida cruel cogida de la mano siniestra de la enfermedad y la muerte marcaron su
presencia con el dolor en el momento más
glorioso de los éxitos para ambos. En una visita al médico y después
de varios exámenes clínicos determinaron
que sufría de “esclerosis múltiple. La vida cambió para ambos en la
medida en que avanzaba la enfermedad cuando Jacky sintió por primera que estaba
perdiendo la sensibilidad en sus manos al tocar las cuerdos de su instrumento.
Las
relaciones cambiaron cuando Daniel le contó que había sido nombrado director de
la Orqueta de Paris. En la mente sensitiva de Jacky de común acuerdo permitió que se fuera a vivir a la “ciudad luz”. Allí
conoció a Elena Bashkirova una pianista
con quien tuvo su primer hijo David aun estando
casado con Jacky y en 1985 a Michael . Barenboim es un pianista argentino y director de orquesta poco conocido antes de
su fama con Jacky, con presencia sobresaliente en Israel en donde tiene su
nacionalidad y políticamente adquirió
igual la nacionalidad Palestina como
enseñanza de amistad entre las naciones.
Con reconocimientos de “honoris causa” en varias universidades, méritos y
premios de academias, candidato a nobel de paz. No sé en donde vive actualmente
porque el mundo es amplio para él
presentando su piano y como director de orquesta en multitud de sitios como Nueva York, Londres, París, y por su puesto en
Buenos Aires en donde ha realizado múltiples conciertos. La crueldad de la
morbilidad en los seres humanos se le acercó
en 2022 cuando apesadumbrado trasmitió al mundo su dolor de sufrir de
una enfermedad de la cual estaba siendo
tratado y en el año 2025 anunció que sufría lamentablemente de Párkinson.
Jacqueline
cumpliría en el 2025 los 80 años. Su música y el recuerdo del sonido de su
violonchelo permanecerá por mucho tiempo. En vida recibió el premio Oficial de
la Orden del Imperio Británico en 1976 y en 1979 el Doctorado Honoris causa de
la Universidad Abierta del Reino Unido. Continuó viviendo sola después de la partida
de Daniel a trabajar como director
en la Orquesta de Paris. Dictaba clases
para transmitir a sus alumnos algo de su genialidad musical y alivianar las
necesidades económicas causadas por su
enfermedad. Los afortunados alumnos que
pasaron por su casa recogieron algo de los dones de ese espíritu viviente que
en la música dejo para siempre sus recuerdos. Son historias pequeñas llenas de
virtuosismo tratando de pasar los sentimientos musicales del violonchelo que no
los sentía en sus manos pero volaban en
su imaginación a las manos de sus alumnos
que trataban de bajarlos al instrumento
cuando la profesora en palabras imaginaba su sonido en el aire.
Fue
de interés cinematográfico en películas como: Recordando a Jacqueline en 1994.Y
otras películas que la muestran con esa fuerza y energía, vibrante y sonriente
todo el tiempo: Jacqueline du Pre: un retrato
2004. Por fortuna quedaron para la humanidad obras en cine que muestran ese talento
único, exclusivo, y radiante, que se
puede apreciar en: “Si estas paredes
cantaran” en 2022 , documental musical dirigido por Mary McCartney con un
reparto de lujo entre los cuales participan Paul McCartney, Harrison Ford,
Adele, John Lenón, Elton John, y otros
actores ampliamente conocidos. Fue una mujer extraordinaria y feliz en su corta
existencia sobre la tierra. “La Trucha” era una de sus canciones favoritas
que interpretaba con sus amigos músicos
y con Daniel en reuniones en su casa.
Por su carisma sus amigos la llamaban “Smile”.
Supo
manejar su tragedia con amor y valentía. Como no podía tocar su Violonchelo
combinaba su tiempo entre la enseñanza y algunas actividades que le producían
algún tipo de placer como la lectura de obras en la literatura, poesía y
teatro. La presencia de Daniel soporte
durante los años de su enfermedad fue definitiva para reducir su desesperanza y
cambiar planes de vida de común acuerdo.
Se puede afirmar que a pesar de su
enfermedad Jacqueline du Pré fue una
mujer feliz en su corta existencia sobre la tierra. Ver uno de los mejores
documentales:
“Jacqueline du Pré, la
violonchelista más carismática del siglo XX, cuya carrera fulgurante quebró la
esclerosis múltiple a los 28 años. El documental recorre la genialidad y la
tragedia de una artista irrepetible, cuyo Elgar sigue haciendo llorar al mundo. Su
Elgar con Barbirolli sigue siendo, medio siglo después, la grabación de
referencia, registrada a los veinte años con una libertad que nadie igualó.”
Para
terminar tengo que admitir que no soy
un reconocedor profundo de la música
clásica, sin embargo en los últimos
tiempos he logrado admirar algunos de
los grandes artistas que pasan con
frecuencia, para algunos países de América latina, en el canal de televisión . Llama la
atención la presencia de la juventud
alrededor de la música en muchos países
con participación en los conciertos de música popular. Es evidente el crecimiento
de los centros de docencia musical para las nuevas generaciones en Europa, Asia (China y Corea), USA, y con
curiosidad me alegra la participación de la población colombiana
en la música folclórica, las danzas, y los conciertos musicales con asistencia
llamativas. Los pianistas y otros talentos de la música aumentan
en las presentaciones a nivel mundial. Este es un “plus” de la música ampliada para una población que
aprecia el arte musical y lo usa para vivir mejor .
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