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martes, 21 de marzo de 2023

Diluvio

 Carmen Elisa Piedrahita

Y allí estoy yo, caminando en medio de una tempestad que parece ponerse peor a cada instante. Es como si las compuertas del cielo se hubieran abierto todas al mismo tiempo. Los rayos caen tan cerca, que en cualquier momento alguno podría castigarme por mi terquedad. Han pasado cinco minutos desde que inicié mi retorno y ya estoy arrepentida de no haber escuchado a mis compañeros de gimnasio. Me pidieron, me suplicaron, que no saliera en medio de este diluvio. Pero ya no hubo marcha atrás. Eran más de la cinco de la tarde, y yo tenía que salir de allí.

Me puse la sudadera encima de la lycra, una toalla en la cabeza y comencé mi camino. Las calles están desoladas, no hay carros. El agua golpea mi rostro con fuerza, como si me amenazara con algo peor. Comienzo a rezar.

Mi residencia en Bellaggio

 Jesús Rico Velasco

 



En la provincia de Como, región de la Lombardía a los pies de los Alpes italianos se encuentra Villa Serbelloni de la Fundación Rockefeller. Un centro de intercambio cultural e interdisciplinario desde hace más de sesenta años. Un espacio boscoso con más de 50 acres, dotado de una vista panorámica de  azules sublimes  y  aguas trasparentes y puras en las que se mueven  truchas,  sardinas y peces de todos los colores.

El corazón grande de papá

 

Gustavo Urrego Grueso

La última pelea entre mis papás me llegó como un enredo de voces que se coló por debajo de la puerta del cuarto. Papá vomitaba palabras con furia. Ya estoy harto, me largo de esta casa. Me quiero ir bien lejos. Yo no lograba entender. Como si no le importara, escuché a mamá decir, si quiere irse no hay problema, la puerta está abierta. Un gran silencio acabó la discusión.

Bahía Solano

 Adriana Lucia Yepes Palacio

                                                      

            

                                                     Hace 28 años cuando iba para  Bahía Solano (Chocó) me dijeron: “Usted entrará llorando, porque no se querrá ir para allá”. Lo que nunca me dijeron era que también lloraría al momento de salir, porque no me quería ir.

Llegó el trasteo. Buena parte de las cosas se mojaron y se dañaron a la intemperie en un buque de la Armada Nacional, los electrodomésticos no los empaqué porque sabía que el municipio no contaba con energía eléctrica.

Vivía en un puesto destacado de la Armada, a unos veinte minutos caminando del centro de Bahía. Me acompañaban dos infantes de marina, uno cargaba en sus hombros a mi pequeña hija de dos años y el otro nos cuidaba, estábamos en una zona de orden público. El paraguas y las botas pantaneras hacían parte del atuendo, recuerdo que por el tamaño de mis pies las botas lucían un hermoso pato Donald y su caña de pescar a cada lado, podría decir que iba en sincronía con mi hija.

lunes, 6 de marzo de 2023

Haití: un paraíso olvidado

  

Jesús Rico Velasco

 

Salí del aeropuerto de Cali a  Miami, era el sábado 18 de agosto de 1984, en un vuelo  con conexión de la  Aerolínea del Caribe con destino a Puerto Príncipe. Iba  invitado por la Oficina Panamericana de la Salud, como asesor en el Programa Materno Infantil. Eran las diez de la mañana   cuando  anunciaron el retraso del vuelo 247 con destino Puerto Príncipe por mal tiempo.  En la sala de espera  un grupo de pasajeros, en su mayoría negros haitianos y unos pocos turistas. Se  mostraban preocupados por el mal tiempo, vientos violentos amenazan la isla desde finales del verano y comienzos del otoño. 

A las cinco de la tarde el vuelo despegó y en cuatro horas el avión llegó  al aeropuerto  de Puerto Príncipe.. Pasé  por inmigración asistido por un  facilitador enviado por la OPS  a la revisión aduanera. Los funcionarios hablaban por un  alta voz en un idioma afrancesado que no entendía, colocaron  las maletas sobre  un mesón de cemento y preguntaron: «¿Es esta su maleta?»

miércoles, 1 de marzo de 2023

Luna roja

 

Adriana Lucía Yepes Palacio


                      Desde el Cerro de la Bandera en Puerto Carreño, departamento del Vichada, se divisa Venezuela y la confluencia de los ríos Bita y Meta en dirección al Rio Orinoco. Son trescientos sesenta grados de una sabana que no parece tener fin, interrumpida por unas rocas prehistóricas donde me detuve a observar hace más de veinte y cinco años el llano, donde hay espacio para delfines y atardeceres rosados que insinúan las conocidas lunas rojas que solo he visto en ese lugar mágico de historias, colores, aves y absurdos contrastes de colonos, llaneros e indígenas guahibos, quienes pasaron de ser población nómada y recolectora a ejercer la mendicidad y el reciclaje.

martes, 14 de febrero de 2023

Historia de Job revisitada

 

                                                                    Jesús Rico Velasco

    Los libros sapienciales y poéticos en la Sagrada Biblia contienen, uno en particular, titulado la “historia de Job revisitada”. La mayoría de los cristianos conocen la existencia de este hombre.  Aparece en el Antiguo Testamento, nacido en algún lugar de Palestina. No es israelita y figura en la historia en representación de  la humanidad. La anécdota está basada en hechos reales que ocurrieron  en el siglo IV antes de Cristo. La narración tiene seis personajes, Job como figura central. Ocurre en Palestina en un vecindario semi rural de la región de Huss. 

Job en su casa donde vive con su familia se enfrenta a   un  episodio de soledad, sufrimiento que lo conducen a la postración. Frente a sus desgracias, vienen a visitarlo tres de sus amigos. Sobresaltados lo miran,  sienten su angustia y su dolor.  Pasan con él siete días y siete noches sin hablar.  En la escena aparece un cuarto amigo que se suma tarde a la reunión .

miércoles, 8 de febrero de 2023

Hay un gato en el pesebre

 



Eduardo Toro G.

Vamos, bomberas vamos. vamos a Belén a salvar a la Virgen y al Niño también. 

En los días previos a la navidad, cuando el tiempo empieza a correr sin misericordia, y creemos que la vida y la plata no nos van a alcanzar para disfrutar en paz y alegría, el espíritu navideño inunda y ablanda hasta los más duros corazones.

Cuando empezamos a hacer exhaustivos ejercicios de memoria para recordar el sitio exacto en donde guardamos, o dicho mejor, escondimos las luces y faroles de la “noche de las velitas”, nuestro olfato y gusto confunden los sabores y todo comienza a olernos a natilla y buñuelos. Empieza entonces la faena de buscar, encontrar y sacudir el polvo de nacimiento antiguo y de sentimiento valioso que heredamos de los bisabuelos españoles.

Llega el día en que nos levantamos y vestimos de harapos, y sin ducharnos y solo con un tinto, empujados por el divino espíritu navideño, cerramos los ojos y entramos al cuarto de los chécheres con la ilusión lejana de encontrar en buen estado a todos los personajes y figuras que darán vida al tradicional pesebre. La labor de limpieza es dispendiosa y de alta responsabilidad, pues hasta la más imperceptible avería, aun las causadas por el tiempo, el orín y la polilla, se le adjudicará al valiente y arriesgado hacedor de pesebres.

martes, 31 de enero de 2023

Mi vida en la Chile de Augusto Pinochet

 

 Jesús Rico Velasco

 



Tras seis horas de vuelo llegué a Santiago en LAN Chile hacia las ocho de la mañana. Tuve un recibimiento cordial amparado en mi pasaporte diplomático como asesor de las Naciones Unidas. Había ido para quedarme tres años y apenas unos meses después del golpe militar que había llevado al poder a Augusto Pinochet. Al salir me esperaba Enrique Carrasco, Coordinador de investigaciones del Centro Latinoamericano de Demografía (CELADE).

«Bienvenido a Santiago de Chile».

Nos abrazamos y me ayudó con las maletas que estaban pesadas. Subimos a su automóvil y nos fuimos conversando mientras viajábamos en dirección al centro de la ciudad. Me dio algunas indicaciones del alojamiento inicial en el Hotel Sheraton, cerca de la Plaza de Armas.

 «El toque de queda va de las seis de la tarde a las seis de la mañana, es bueno que siempre lo recuerde. Puede cambiar de un momento a otro, aunque se comunica por radio y televisión», dijo con un énfasis rayano en la preocupación.

 «Mañana paso antes de las ocho para ir a su presentación».

miércoles, 14 de diciembre de 2022

Como polvo en el viento

 Martha Eugenia Uribe 


La historia se inicia con Adela, una joven mujer neoyorquina de ascendencia cubana que recibe una llamada de su madre, médica veterinaria que responde al nombre de Loretta. Madre e hija no han tenido buenas relaciones y desde hace más de un año ningún tipo de comunicación. Adela contra los deseos de su progenitora se ha trasladado a vivir a Miami donde comparte su vida con Marcos, un joven habanero que ha llegado recientemente a Estados Unidos. Ellos, han entablado una sólida relación la cual desaprueba totalmente Loretta basándose en el origen de Marcos.

martes, 13 de diciembre de 2022

Como polvo en el viento

 


                                                     Luz María Gómez

La novela presenta algo especial, casi todos los personajes, con excepción de unos pocos, son protagónicos. La trama empieza con las vivencias de Adela y su pareja Marcos e imaginamos que van a ser los personajes principales; pero el abanico pronto se abrirá. Una foto que le comparte Marcos a Adela de hace más de 20 años sobre su madre Clara, en compañía de sus más queridos amigos, su Clan, desencadena la conmoción para Adela y un gran interés para los lectores que no queremos soltar el texto. Texto que nos atrapará aún más por el despliegue de prosa poética que encontraremos en muchos pasajes.

martes, 29 de noviembre de 2022

El duelo

                                                          Alexandra Correa 

Ramiro está de luto por la muerte de su madre. Ha sido devastador. Ella se encargó de malcriarlo durante cuarenta y cinco años. Se había graduado de abogado, nunca ejerció. Tuvo siempre dos criados. Nunca hubo mujer que lograra cautivarlo. El día que falleció, quiso enterrarse con ella.

Pasaron dos meses y Ramiro tomó la decisión de no vivir mas. Cavilaba sobre cual seria la forma menos dolorosa de morir. En sueños, se veía tomando pastillas, colgado de una soga, acostado en los rieles del tren, tirándose de un edificio o cortándose las venas.

Salió y compró la soga que aguantara sus ochenta y cinco kilos, ató la cuerda a una viga del techo de su habitación, lo pasó por su cuello, dio un pequeño paso adelante del butaco en el cual se encontraba parado, miró al cielo y exclamó:

-¿Señora escritora por qué me quiere matar?

-    -¿Yo? Cómo te atreves...estás en mi imaginación. ¡¡¡No eres real!!!

-   -¿Cómo sabes tú que eres real? Tu mundo puede ser ficticio, puedes ser el producto de la imaginación de alguien más. Piénsalo escritora, no me mates.

Detuvo su historia. Pasada la media noche falleció. Ramiro se quedó esperando su final. Ella nunca escribió su desenlace y él tomó las riendas de su vida.

martes, 22 de noviembre de 2022

Un beso callejero

  

Carlos Mira

Salió de la famosa école Marais llena de gozo, dando saltos. Eloise la había convencido para entrar allí dado su talento. Luego de pruebas, ensayos y trabajo en la barra, había llegado a la audición final frente al jurado, con miembros todos cercanos a los mejores grupos franceses de ballet. Había sido aceptada con una mención de felicitación. Temblaba ansiosa de comentarle a Eloise que habían conseguido algo que parecía imposible tan sólo meses atrás.

Miró el reloj y vio que tenía tiempo para mirar la retrospectiva de Robert Doisneau en el museo D´Orsay, antes de esperarla en el café donde habían quedado de encontrarse. El museo era esplendoroso, la transformación de la estación de tren generó un espacio lleno de luz, alto, acogedor y suave donde estaba segura de que las fotos de Doisneau resaltarían esplendorosamente: la de los niños en clase y uno de ellos mirando el reloj; las niñas en triciclo y patines pasando debajo de la Torre; la niña mirando al anciano afilando cuchillos; la de los niños de espaldas en los orinales y las de los besos en los puentes, en las calles, en las plazas de la ciudad que adoraba. Tenía toda la intención de volverlas a mirar, con el sentimiento de que ya tenía su camino artístico definido y que cualesquiera que fueran sus dificultades, habría de gozar hasta el minuto final su vida con Eloise y el gusto compartido por el arte.

Y las fotos confirmaron su pálpito: el espacio era perfecto y el despliegue de las fotografías era bello y tomaban una perspectiva más universal al verlas todas juntas. Le habían recomendado que se detuviera un momento en la foto del “El beso del Ayuntamiento” que había sido tomada a principios de la primavera y que era la primera vez que se exponía en público. Lentamente se movió a través de la exposición, gozando cada obra hasta que llegó a la frase de Doisneau en la antesala del Beso: «Esta foto me inquieta un poco. ¿Por qué tanta gente se identifica con ella? Porque es el símbolo de un momento feliz»

Entró enseguida a la sala y, por su posición y tamaño, era el centro de la muestra. Miró la foto extasiada. Creía que conocía al hombre que abrazaba a la mujer por su desenfado, su pelo ensortijado, su desparpajo en el abrazo, sus dedos largos casi iguales, y de pronto sintió que caía desmayada. No sabía por qué, una angustia infinita le apretó las vísceras al recorrer la foto, el cuello de la mujer, su forma de besar, la ternura con que mantenía sus ojos cerrados…

¡Dios mío es Eloise! Y salió corriendo del museo.

Viajar, leer, escribir

 

Leer, escribir, viajar.

Vivencias por descubrir,

acercar, palpar, vivir.

Culturas por descifrar,

aprehender, cotejar.

Escudriñas vastos mundos

con andar meditabundo.

Viajar, lecturas soñadas,

Tañeadas, exploradas.  

 Cimbran, movilizan los rumbos.

 

Luz María Gómez Ospina

 

 

 

 

 

lunes, 21 de noviembre de 2022

Como polvo en el viento

 


Clemencia Gómez

Decidí viajar de nuevo a la isla de Cuba; por quinta vez que me adentro en la idiosincrasia de la gente y su entorno geográfico, social y económico. Utilicé el pasaporte recién actualizado y decidí subirme en el vuelo del escritor Leonardo Padura, “Como polvo en el viento”, novela que arrastra sentimientos profundos a los que se han visto enfrentados él y los amigos de su generación, nacidos en los años 50. La educación que recibieron fue de calidad, aunque enmarcada en las premisas impuestas por la revolución. Se trata de un grupo de profesionales médicos, científicos, ingenieros, pero al mismo tiempo seres restringidos por un pensar y un actuar predeterminado.  Actos como escuchar música de los Beatles, podría ser tema de censura política.  Se trata de El Clan, tribu de amigos nacidos bajo el mismo sol, portadores de diversos sentimientos, pero unidos por la fraternidad y el amor férreo a la patria. La atmósfera del viaje estuvo cargada de nostalgia, amor, tensión, confusión, intriga y añoranza, sentimientos presentes durante todo el recorrido. Al subirme a la nave, me di cuenta que no se trataba de un trayecto directo a la isla de Cuba, sino con múltiples escalas, España, Estados Unidos, Puerto Rico, Argentina y Francia, lugares a los que han ido a parar algunos de sus amigos, como resultado de la “diáspora cubana”. Y ¿qué significa diáspora?  Es la dispersión de un pueblo o de una comunidad, por diversos lugares del mundo, hecho que puede obedecer a conflictos, religiosos, políticos, étnicos, sociales, o económicos. En el presente viaje el escritor cubano, pone la lupa en su generación, quien se abalanzó por el mundo como polvo en el viento, en busca de nuevas y mejores oportunidades para alcanzar la anhelada autorrealización.

¿Y del bloqueo qué?

En entrevista concedida a una red virtual española de noticias, el escritor afirmó que prefirió darle a esta obra un enfoque de amistad y solidaridad, más que enfatizar en el tema político. Con respecto al bloqueo económico impuesto por los Estados Unidos a la isla, agregó, que es algo real, y no un pretexto para la queja, la pobreza y el abandono.

¿Qué tuvo de especial el periodo especial?  

El recrudecimiento del embargo impuesto por Estados Unidos, y el colapso de la Unión Soviética en los años 90, socio comercial de la isla, y de quien obtenía los hidrocarburos y sus derivados, Cuba se enfrentó a una severa depresión económica, que la llevó a realizar reformas en la agricultura, a reacondicionar la industria y la salud. A esta época se la llamó Período Especial.

miércoles, 16 de noviembre de 2022

Desde mi ventana

                                                               Jesús Rico Velasco

 Mientras ubicaba un lugar para vivir en Cali, mi hermana mayor, me acogió en su casa del barrio la Flora. Mi alcoba en el segundo piso me permitía otear desde mi ventana a una preciosa vecina que pasaba caminando a la hora del almuerzo. 


«Se llama Olga Lucía»,  dijo mi hermana, advirtiendo mi interés. «Si supieras…», continuó diciendo.  «Estaba casada con un médico que  resultó con un problema psiquiátrico y no pudieron  vivir juntos. Dicen que era esquizofrénico. Aida, la mamá, me contó que están tramitando un proceso de anulación del matrimonio ante la iglesia católica». En un ratico de conversación me echo todo el rollo que reforzó mis intenciones de conquistarla. Desde la ventana mi mirada la seguía y en mi mente la imaginaba con vestidos variados y faldas a la altura de la rodilla. Me fascinaba verla pasar con unos pantalones largos, medio apretados, que mostraban sus curvas de mujer con un trasero que “sacaba la cara por ella”. Era una caleña bonita, de buena estatura,  pelo castaño a la altura del hombro, ojos negros, piel canela, y un cuerpo de porte de reina con caminado elegante.

martes, 1 de noviembre de 2022

Griet

 

  Jorge Enrique Villegas M.

 

      Kitin en las noches analizaba los cuadros de Vermeer tratando de entender  por qué le tocaban sus obras. Se propuso pintar como el maestro y develar los secretos de su técnica. A Vermeer lo volvió un dios: sus pinturas son perfectas, decía, en el tiempo nocturno que se le iba sin dormir. 

    Se levantó, dejó la paleta de pinturas, el pincel y el libro en el que estudiaba.. Fue al baño y se lavó la cara. Llovía. Desde la ventana de su habitación percibió los tonos grises del cielo y se preguntó cómo lo pintaría el maestro. Sintió el aire frío y los vellos de los brazos se le erizaron. Se recostó en un viejo sillón.

    Ojalá no lo escriba, pero si lo hace, hágalo con K, —expresaba cada vez que acordaba un compromiso—recuerde que mis pinceles y espátulas son los buriles que pulen las figuras que plasmo. Sostenía con amargura que sus reproducciones eran mejores que muchos de los originales exhibidos en museos. Por eso le pagaban sin regateo la tarifa que pedía por cada una de las réplicas que elaboraba.  Aún así vivía inconforme. Sentía rabia de sí mismo. ¿Dónde estoy yo? ¿Dónde está mi creatividad?

Un verano caliente

 


Jesús Rico Velasco

 

Al finalizar la maestría en sociología rural en agosto de 1969 solicité una trasferencia para ingresar al programa de doctorado en el Departamento de Sociología. Una revolución teórica orientada hacia el desarrollo de los programas dejados por el Dr. Hans Zetterberg se gestaba. Los enfoques se centraban en estudios de población,  Ecología política    y   Comunidad Urbana  y  Educación.

La niña de la flauta

 El 13 de mayo de 1981 Mehmet Ali Ağca le disparó dos veces a Juan Pablo II cuando recorría la plaza de San Pedro. El ticker tape de Morgan Stanley en New York, el mayor operador bursátil del mundo, paró un instante y dio paso a la noticia. Los traders levantaron la cabeza y volvieron inmediatamente a su labor porque el asesinato de un pontífice no mueve los mercados.


 Carlos Mira

Emanuela Orlandi, nacida en el Vaticano, 15 años, grácil, con ojos verdes almendrados, le pidió a su hermano Pietro que la llevara a su clase de flauta. Emanuela era hija de un empleado del Vaticano, quien en su lecho de muerte exclamó “aquellos con quienes trabajé toda la vida, me traicionaron”. La familia Orlandi había servido a siete pontífices. Pietro por pura pereza no quiso acompañarla. La familia recibió a las cinco de la tarde una llamada de Emanuela diciendo que un hombre de la compañía Avon, quien conducía un BMW verde, le había indicado que podía vender los productos de la empresa. Ella aceptó hacerlo y porque iba a empezar ese día, llegaría algo tarde a casa. Que por favor le dijeran a su hermana Federica, con quien había quedado en encontrarse después de clase, que no iba a cumplir la cita.

miércoles, 19 de octubre de 2022

Un matrimonio feliz

 

Jesús Rico Velasco

 ¡Frío, mucho frío!. Temperaturas bajo cero. Aceras congeladas difíciles de caminar.  Paradas constantes en cualquier parte. Frotarse las manos buscando un poco de calor y continuar hasta llegar al lugar deseado. Invierno en Wisconsin, fiestas de navidad y estación congelada  en un lunes primero de  enero de 1968.

 Llegué a Madison Wisconsin en un vuelo comercial con varias escalas y cambios de aviones desde el aeropuerto internacional de Miami. Al salir de la aeronave la  luz brillante de una mañana fría me atormentó los ojos. Me tomó un tiempo  abrirlos y darme cuenta que era necesario bajar por unas escaleras pegadas  al costado  del  pequeño avión. Blanco, todo blanco cubierto por la nieve en combinación perfecta con el azul claro del cielo se imponía ante mi mirada fascinada.  Mi cuerpo envuelto en un abrigo color verde con capucha  y guantes de cuero, que use en la navidad anterior en un curso de inglés en Indianápolis, se movilizó soportando el viento helado y las bajas temperaturas durante una caminata  rápida y cuidadosa hasta la sala de espera.   Alguien de admisiones de la universidad sabía de  mi llegada. Me esperaba  con un letrero que decía: “Bienvenido a la Universidad de Wisconsin”.