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sábado, 21 de julio de 2012

Tres momentos de Alexis: El tratado del inútil combate


         
Yolanda de Tenorio


                                                                                                                                                                               
                                                                                                                              
                  
 Primer momento: 1929

“Me  condené, a los veinte años, a una absoluta soledad
de   los sentidos y del corazón”. Margarita Yourcenar

            Alexis o el tratado del inútil combate es la historia de  un hombre  que lucha  consigo mismo entre sus inclinaciones y lo presupuestado  por la sociedad   como  normal. En  un primer  momento  encontramos a Alexis.  Escribe   una   larga    carta  a su esposa  Mónica  para explicarle  su condición  homosexual, pedirle   perdón  y despedirse de ella.
Le hace   una relación de  acontecimientos  desde   sus  más tiernos años, su   pobreza extrema,  el miedo  que  le tenía a su   padre y más tarde a sus  hermanos.  Le cuenta de su  amor por la música, su entrada a la adolescencia,  le  pinta su casa desvencijada, habitada por fantasmas, sus   miedos,  su niñez taciturna.  Del horror cuando vio  la relacione  sexual  de sus   compañeros de estudio  “Antes  - dice -   sabía que existían esas cosas, pero no me las figuraba  así”. Y  de   su   gran confusión  al descubrirse   diferente.   “Por las noches en mi cama   me sofocaba de asco… sentía   que  yo  era  más  difícil   de complacer o si se quiere más  refinado”. Se convirtió en un  muchacho huraño y con tendencia al suicidio  que se  admiraba   de poder mirar su  vida y  no poder hacer nada   para  cambiarla.
            Llega  finalmente su  encuentro  por vez primera  con   la sexualidad  una mañana  mientras caminaba  por el campo,  Alexis  confiesa   “no había imaginado tanta sencillez  en lo que me horrorizaba”. No muchos años después  tuvo la segunda relación: “También  lloré…lloré de que la vida  fuera  tan sencilla y   tan  fácil.”
Sabemos que Alexis se casa con   Mónica y  tienen un hijo, Daniel. Y finalmente  cuando se acepta,  se da cuenta  de lo injusto que ha sido  consigo mismo…”. “No era el haber   cometido  la culpa, sino  el haber rechazado las posibilidades de felicidad…Era  el haber luchado demasiado tiempo y demasiado duramente”. Empezaba a  comprender  el sentido   de   la  música  interior, llena de alegría y salvaje deseo  que  había ahogado tanto tiempo dentro de sí. Y  se despide de Mónica: “la vida me ha  hecho lo que soy, prisionero de instintos que yo no  escogí  pero a los que me resigno  y esta  aceptación espero, a  falta de felicidad,  me de serenidad”. Le pide perdón,  no por dejarla, sino por  haberse quedado  tanto  tiempo  y  parte.
Yourcenar acepta  tener influencia  de  Andre  Gide,  quien ha publicado   El tratado del inútil deseo. Para  1.929  estaba en  boga   una teoría  que hablaba de  un   tercer   sexo. Gide  sostiene  que  la homosexualidad  es normal  y parte integral de la especie  humana,  aun más: es  la excelencia. Escribe  doce  ensayos  al respecto  y  se esconde  bajo el nombre de  Corydón *   para responderle a   un supuesto  interlocutor. El quiere explicar a todos  aquellos que sienten   dentro de sí deseos  homosexuales, que   esto   no es una enfermedad. Adhiere  a   las máximas de   Pascal,   según   las   cuales  todo lo que    consideramos   moral no es   más que   un hábito adquirido y sostiene que no existe el  instinto   sexual  que   empuja a   un   sexo  hacia  el otro, que la heterosexualidad  es el  resultado de una educación.  Habla de que   Miguel  Ángel no  pintó   en la   Capilla  Sixtina  mujeres adolescentes desnudas,  porque lo que es hermoso  es el   cuerpo  del  hombre. En  síntesis  Gide  trata a través de   sus ensayos de convencer al otro de que  lo natural es la homosexualidad.  Los ensayos fueron  publicados entre  1911  y  1920. En  1924  se publica   la obra completa.
 Para la  época  Virginia Wolf   había publicado   su obra  biográfica  - 1928-  relacionada con sus   amores  con   Vita Sackville,  su amante    desde   l922.  Y Orlando donde  trata el tema de la homosexualidad   femenina y  los tabúes de la época.
                                      

Corydon es el nombre de un  pastor de las bucólicas de  Virgilio


Segundo momento (1963) 
Prólogo escrito por la Yourcenar cuando tiene 58 años

                       “Las costumbres sociales, las reacciones del público, han ido        
                         modificándose, aunque menos de lo que se cree.” M. Yorcenar
                                                                       
 Dice   la   Yourcenar,   en Alexis o  el Tratado del inútil  combate,  publica en  1929,  que   su   libro  “  es contemporáneo  del momento  en que   un   tema hasta  entonces  prohibido en literatura   encontraba por vez  primera, desde hacía siglos su   plena  expresión escrita. Dice también en el prólogo del  libro  reeditado en  1963, que como todo relato  en primera persona  Alexis es ante todo  el  retrato  de   una voz .( Yo diría que  es  el retrato de una angustia). Cuenta  que  abrió el libro después de  casi  35   años y  que por dos razones no quiso  tocarlo: La primera,de carácter  muy   personal, de una confidencia   unida estrechamente a un medio social, a una época.  La segunda,   el hecho de  las  reacciones  que aun  provoca  el  relato,  parecen conservar  su   actualidad,  e incluso  ser   de utilidad   para algunos.  Añade que  el  escritor  que trate de hablar con  honradez de la aventura de  Alexis, si   elimina de su lenguaje  las fórmulas de la literatura  fácil,  que se suponen decorosas, y que  son  solo gazmoñerías o verdades a medias, podrán  escoger entre  tres procedimientos de expresión, más  o menos defectuosos  e incluso  inaceptables.
1)   Los términos  del vocabulario  científico,  de  formación  reciente  destinados a  pasarse de moda, junto con las teorías que lo apoyan,   deterioradas por una vulgarización exagerada, que pronto les quita sus cualidades de exactitud, y que  solo sirven  para obras destinadas   a   quienes  vayan en  la misma  dirección.
2)    La  obscenidad  como  método   literario, que ha tenido en todo  tiempo sus adeptos  y que puede servir  cuando se trata de forzar   a un público  mojigato,  o hastiado de mirar    frontalmente  a lo que no quiere verse  o que por   el  exceso de  costumbre  ya no ve. La obscenidad  se   agota   rápidamente,  forzando al autor que   la usa   a subir  cada vez más de tono .
3)  El   empleo de una lengua   escueta,  casi  abstracta  que sirvió   en  Francia durante siglos a  los predicadores moralistas  y también a los novelistas de la época clásica  para tratar lo que era   llamado   desvío de los sentimientos.
            Por su  misma  discreción   el lenguaje decantado  le parece convenir  a  la  lentitud pensativa y  escrupulosa  de  Alexis, a su  esfuerzo  paciente  por liberarse  eslabón  tras eslabón  de una cadena que él desata, más que rompe,   por  la red  de incertidumbres y coacciones en las que se  encuentra metido  su pudor, en el que hay  respeto a la sensualidad, a su firme propósito de conciliar,   sin bajezas en  el espíritu  y la carne.             A Alexis hay que conservarle la  voz  sin  quitarle   sus  inflexiones  corteses  que  parecen de otra época, ni sus  acentos de ternura  que quizás  nos   digan  mucho sobre  su  relación con Mónica.
            Al abrir  el libro   en 1963 para  escribir  un prólogo, se  encontró la  Yourcenar  con que el tema ha  sido tratado  por la literatura  en forma   abusiva  y  que  el problema  (así lo  llama ella)  de Alexis  sigue  siendo  hoy  igual de angustioso que antaño  y que así continuará mientras el mundo   de   las realidades  sensuales  siga cuajado de prohibiciones. Dice que no se ha   reparado  suficiente en el problema de la libertad   sensual   en todas sus formas  y  que  es en gran parte  un problema  de  libertad de expresión.
Parece ser  que de   generación en generación,  las tendencias   y  los   actos   varían muy poco,  lo  que si   cambia  es la extensión   de la  zona de silencio y el espesor de las capas de las mentiras. ¿Qué  tanta razón tiene  la autora cuando dice que  “el problema de  Alexis sigue siendo hoy  igual que   antaño”? ¿Qué estaba ocurriendo en el  mundo? 
       Destaco  como   hecho  importante  los   disturbios de  Stonewall   en   Nueva    York   en  l969,     que marcan  el inicio   de  los movimientos  de liberación   homosexual,   cuya noción  básica   consiste en que ninguna  persona  debe  avergonzarse de  su tendencia  homosexual. A  pesar de que la  obra, El segundo Sexo, de   Simone de  Beauvoir, ya    había sido   publicada   aunque es en   los   sesenta  cuando  más  vuelo  y  preponderancia  adquiere, en  cuanto coincide con   el segundo   momento   de la  liberación   femenina, que  tiene en la  Beauvoir,  una de sus más grandes  exponentes.
En su  libro  encontramos  los  mismos   conceptos   que había   emitido   Gide.  Ella dice   “no se nace mujer,  se aprende  a serlo”     La  sexualidad  es aprendida, no  innata.  


Tercer momento: 2012
Cincuenta años  después del  Prólogo  y  83 de la publicación del   libro.
“Todos nos transformaríamos  si nos atreviéramos a  ser lo que  somos”
M. Yourcenar

Tratemos de hablar con honradez  de   la aventura de  Alexis (como lo pide la  Yourcenar)   sin gazmoñerías ni   verdades a  medias con un lenguaje escueto,   no sobre la  desviación de los sentimientos, como fue  calificada   en su momento,  sino  sobre la  homosexualidad. ¿Ha  superado  la  sociedad    los  prejuicios  y  aceptado sin prevenciones  a los cientos de  Alexis  que van  por   ahí? No  del todo, pero estamos en camino de hacerlo.
Si  Alexis  viviera hoy  tendría dos caminos: permanecer dentro del closet  dándose   azotes,  sosteniendo  una  imagen de  macho, engañar a   Mónica (si  puede).   casarse con ella  y exponerse a   que cuando   le confiese  la verdad,  ella  lo odie de por vida, porque no va a encontrar a  la   buena, suave y dulce  Mónica que esperó  varios  días   para que se  consumara su unión,  o  salir del closet  como Fernando Vallejo,     Álvarez  Gardeazabal, o como Harold  Alvarado.  Disfrutar   su   sexualidad  sin importar  el qué dirán,  dentro de un medio  que   apenas   comienza    a  aceptar  la diferencia  como   algo  normal, tan inherente  a algunos  seres   como la heterosexualidad  a otros   Si   Alexis viviera  hoy,  no tendría que dar tantas  explicaciones, ni desgastarse,   no tendría que sentirse un enfermo, ni diferente, ni  rechazado.  No tendría que   abrir  con   tanta levedad  los  eslabones de su  prisión. Quizás sería un   gran  escritor  o  un  músico   o médico. Iría  a  una  notaria  con su   pareja  gay  y  legalizaría su unión. Estaría esperando adoptar un hijo.  Quizás tendría una  peluquería   y  hoy  a sus  83  años  tendría derecho  a  la pensión de su compañero.
¿Y  si   Alexis   fuera  mujer?     Igual.  Sería   actriz  y contaría   su vida los cuatro vientos. Tal vez  sería  una    mujer  de  letras,  una alcaldesa,  una poeta, y si  fuera  hermosa hasta  podría aspirar   a ser   reina de   belleza.  De cualquier modo,      una mujer valiente, capaz de dar  la cara  a   la sociedad y  aceptar   con  tranquilidad  su condición. Participaría en movimientos   gay  y   llevaría en los desfiles la   bandera  arco iris, símbolo de la libertad.
Creo que  la sociedad   actual   ha  enderezado el rumbo  y  estamos  muy  próximos a   mirar de   igual  a   igual  todos   los  grupos marginales . El avance de la ciencia -  grupos  universitarios     en  todas las   áreas,  medicina, derecho, arquitectura -  les ha abierto    puertas  a  pesar  de los reacios . Desde   1.973  la comunidad  científica   internacional considera que la homosexualidad no es una enfermedad.  En   1990   la    Organización   Mundial de la  Salud,  el   Reino  Unido en  1994    y en  1.999 la  Sociedad  China de  Psiquiatría, excluyeron   la   homosexualidad  de la clasificación de enfermedad.

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