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miércoles, 4 de octubre de 2017

Ancestros

 Fernando Bermúdez



                  
              Soy Libardo Gómez. A mis cuarenta años de trabajo ininterrumpido y cumplidos mis sesenta logré pensionarme. Mi familia y yo estábamos de plácemes. Nuestros hijos, Martin y Luciano, habían terminado universidad, ahora recuperaría horas de ausencia junto a mi esposa, y yo dispondría de tiempo para disfrutar de una de mis pasiones favoritas, la lectura.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Perplejidad

 

Fernando Bermúdez

        Hacía diez años no se reunían. Otoniel y su esposa habían sido acogidos en Estados Unidos en calidad de refugiados. Su hermana menor Carolina, hoy estudiante de medicina, había quedado en el país con su madre Luz Elena. Fue un maravilloso y sorpresivo reencuentro en el cumpleaños setenta y seis de su progenitora, y a un mes del matrimonio de Carolina. Atendieron invitaciones de familiares, amigos, y de la futura familia de Carolina, quien se casaba con su condiscípulo, hijo de un prestigioso galeno de la ciudad conocido como “el Doctor Muerte”, denominación que perturbó un poco a Otoniel.

Chimbilimbis, un negrito feliz

Eduardo Toro Gutiérrez


Un día, de hace ya muchos años, alguien que estaba interesado en conocer las bondades de una lavadora eléctrica me preguntó por la marca de la que imaginó, yo tendría en casa. Mi respuesta fue rápida y tajante:  como te parece que la lavadora de mi casa es todavía de trencitas y se llama Etelvina.

Los dos guerrilleros



Carlos Alberto Neira

Estaba sentado en la silla gubernamental viendo pasar el desfile militar cuando pasó un soldado con una pierna de palo, que me transportó a la tarde en que me encontraba sentado en compañía de un camarada en una cafetería cerca del hotel Intercontinental en Cali.  

lunes, 24 de julio de 2017

Albrisias (de los cuentos de María Sanchez)

 Eduardo Toro Gutiérrez



                           En “María Sánchez”, finca que se desparramaba sobre buena parte del cañón del río Nechí. Jurisdicción del municipio de Anorí, pasábamos, entre trabajo y aventuras, los asuetos de julio y diciembre. Corría el año de l.942 y era la tercera temporada de vacaciones de mis hermanos y yo. Nos formábamos en el trabajo y el aprendizaje con un alto sentido de responsabilidad.

jueves, 13 de julio de 2017

La nuera

Fernando Bermudez 


                      Era la familia Suarez la más reconocida de la manzana. Tenía la vivienda más vistosa con garaje donde guardaba una vieja pero bien tenida camioneta Chevrolet, y se les consideraba los ricos del barrio. Eran los únicos joyeros del pueblo, razón de su solvencia económica, pues los anillos, cadenas de grado, bodas, bautizos, los elaboraban a la medida del comprador.   Estaba compuesta por Alonso el padre de aproximadamente 60 años de edad, Alfonso, Alberto y Laura sus hijos de 18, 17 y 15 años, quienes además de colaborar en las actividades familiares, estudiaban bachillerato. Alonso hacía tres años era viudo por decisión de su esposa Tania, quien un día cualquiera decidió colgarse de uno de los listones del techo de su alcoba. Dicen las malas lenguas que no soporto más las constantes borracheras e infidelidades de su marido, pues era de todos sabido que era habitual visitante de la zona de tolerancia del pueblo, y que las fufurufas jóvenes y mejor dotadas se lo disputaban por generoso.