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martes, 5 de junio de 2018

Dime tu poesía


  Luz María Gómez Ospina 
Dime tú poesía
¿Cómo logras ser tan bella
tan profunda y distante?

Dime
¿Cómo atrapas lectores
a pesar de tu misterio?

Desde su majestuoso trono
 respondió la poesía:
Persigo incansable las palabras
Las atrapo, las acaricio
 Les renuevo sus ropajes
y así hermosas lucen flores y encajes

 Vestidas bellamente danzan con sus acordes
Se acercan o alejan con altivez unas de otras
  y ya organizadas emiten al unísono
su grandiosa melodía

Pero tú, poesía ¡eres más que música!
Sí, voy más allá de la música
Giro en torno a las palabras
 Las empodero e imágenes fulgentes brotan
 Fundo con la realidad una compleja relación
 ¡Múltiples significaciones surgen!

 Acérquense a mí y a mis hijas los poemas
sin prevención
Dialoguen, pregunten
Sepan que nuestros pensamientos
 son profundos y filosóficos

 Algunos al intentar conocernos se desaniman
Otros nos lanzan a míseros espacios
donde el abandono nos carcome

 Descubran, descifren nuestro universo

Encuentren los diversos ropajes de mis palabras
 Su música
 las imágenes que subyacen
Vibren con nuestro sentimiento
Sabrán que el sentir expresado, no es solo mío
Es universal
                                     y ahí está ¡Mi más grandioso secreto!                                                                                   
                                         
                         

La soledad de Emily Dickinson


  Esta reseña es para ser leída en voz baja porque el temor
 inicial de escribir después de tanto tiempo de no tener una
hoja en blanco ente mí y expresar mi pensamiento me llena
 de angustia y crece luego de escuchar verdaderas obras
poéticas en prosa, unos escritos que dicen mucho de las
capacidades, de quienes lo presentaron.
                                               Carmen Rosa Ortiz

Emily Dickinson, poeta estadounidense, nace en Amherst, Masachussetts el 10 de diciembre de 1.830 y muere el 15 de mayo de 1.886. Está colocada en el panteón que comparte con los grandes poetas de su país Edgar Allan Poe, Ralph Waldo Emerson y Walt Whitman.
   En algunos aspectos, se puede decir, que era una mujer con una mentalidad avanzada para la época. Nacida en un mundo rural, de familia y época dominada por los ideales protestantes, tuvo la posibilidad de estudiar y compartir con jóvenes de su edad a quienes  atraía con sus relatos y maneras de contar.

No le cuentes que eres mi amante



                                               Atalanta del Mar



No le cuentes que eres mi amante, no le cuentes. No seas tú quien rompa su mundo de ensueño. Ella me recuerda que contigo también lo disfruté al conocerte.
A ese mundo vuelvo cuando estoy con ella. Bailo, río, canto. ¡Qué ligero y espontáneo me siento! Corremos por la playa, competimos con el viento, atrapamos olas y extenuados reposamos descifrando el lenguaje de las nubes. Ella juega con cangrejos y la contemplo. Así juega conmigo pero no lo sabe. Aún no es consciente de su poder. La dejo hacer, la dejo ser.

miércoles, 30 de mayo de 2018

Eco de tu voz

Hernán Arrieta



Escucho en silencio tu voz
que penetra en mi alma entristecida
me dice  adiós
eternamente  adiós

Me susurra  al oido 
que me quieres
que sabes que te quiero
y me  anuncia tristemente
el adiós de tu  partida

Es un amor 
que se  acaba con amor
el destino marcó los caminos
dejando dolor en tu  vida y en la mía

La mirada que recojo  de tus  ojos
refleja el cansancio de tu alma
la alegría se pierde
ya no hay  nada entre los dos.


martes, 29 de mayo de 2018

Emily Dickinson

                                        Humberto Rey



La poeta sometida a un calvinismo pueblerino aparece en sus poemas como una librepensadora. Irrumpe  en el esquema poético inglés y norteamericano  como una innovadora que con las palabras y metáforas rompe normas literarias establecidas para la  lírica y las metáforas.

Al igual que le sucedió a Vincent  Van Gogh, el genio pintor de las pinceladas, que solo logró vender un cuadro entre todas sus  pinturas, a Emily Dickinson le publicaron un puñado de  poemas antes de su muerte. Todos en pequeñas publicaciones locales.

Debía entrar a la eternidad,  que cuestionó y la  atormentó, para que la fama y el reconocimiento se dieran hasta llegar a ser considerada como uno de los pilares de la poesía moderna en lengua inglesa y quizás la poeta número uno de la literatura americana.

Su desdibujada vida siempre dependiente de los aconteceres y viajes de su familia, sus amores al estilo de Kafka, sometidos a un régimen epistolar, no hacían predecir triunfos futuros.

martes, 22 de mayo de 2018

Cantos para apartar la soledad





Clemencia Gómez


      Emily Dickinson poeta estadounidense del siglo XIX, apasionada, sigilosa menuda y ágil, se movió entre lo cotidiano, auscultando la universalidad de lo doméstico. Alcanzó la plenitud poética en el silencio, el aislamiento y el encierro. La habitación fue el lugar por ella escogido para la inspiración, expresando de manera irónica, crítica y reflexiva, su visión del amor, la trascendencia y la muerte.

“Era yo la más leve de la Casa Me quedé con el Cuarto más pequeño Por la noche, mi Lámpara, el Libro–Y un Geranio” …

La vida es un gran color



Jorge Enrique Villegas 


    Ella salía del supermercado luego de comprar un bocadillo. Observó cómo rodaban las naranjas hasta la carretera y vio que venía un auto azul. Escuchó el sonido de las naranjas al ser aplastadas. La cara y la ropa le quedaron salpicadas. Sacó del bolso un pañuelo, se limpió la cara y decidió regresar a casa para cambiarse la blusa.

Los gemelos iban para la escuela jugando con los bates nuevos. Miraron cómo se fragmentaba el parabrisas trasero del auto Impala que pasaba por la vía. Observaron las naranjas reventadas y el rostro sorprendido de la maestra. Corrieron para ayudarla. También lo hizo uno de los empleados al notar que la canasta en la que exhibían las naranjas había caído.
–Maestra Luciana–dijo uno de los gemelos.
–Señora, lo lamentamos–expresó el empleado.
–Gracias, gracias–repitió–por favor–mirando a los gemelos–¿me llevan estas carpetas y esta bolsa hasta la escuela? Vuelvo a casa.

–Ella tiene porte–expresó Catcher.
–¿Qué quieres decir?
–Que es bonita, viste bien y la forma que tiene de caminar… Me gusta.
–También me gusta–afirmó Pitcher–qué tal que le pidiera un beso y me lo diera. Sería lo máximo–ambos rieron.

Reflexiones sobre Emily Dickinson



 Adolfo León Hormaza





Poema para Emily
Del otro lado de la noche
la espera su nombre,
su subrepticio anhelo de vivir,
¡del otro lado de la noche!
Algo llora en el aire
los sonidos diseñan el alba.
Ella piensa en la eternidad.
     Alejandra Pizarnik



                 Enfrentar la lectura de una poeta de la altura de Emily Dickinson no es labor fácil, pero al abordarla encontramos en su lectura, una poeta que amó profundamente el quehacer poético. Su amplia producción nos habla de su dedicación y sin igual comprensión del género y de los diferentes temas que en su trabajo literario abordó.
Que fue rebelde en su forma de escribir…sí, lo fue, colocaba mayúsculas en cualquier sitio del poema, guiones  y otras libertades de escritora con un estilo propio y único.

miércoles, 16 de mayo de 2018

Quizás...



                                   
                                       Las palabras
                                   el silencio
                                   las risas
                                   las miradas
                                   el tiempo
                                   la distancia
           todo entre nosotros es un  muro

                               Algún  día  nos encontraremos
        en  un  recodo de la vida
        Quizás  no pase nada
        pero podría  haber  una explosión
        de palabras de reclamos
        de besos y de lágrimas
   Yolanda Delgado



El tiempo de los Homo Sapiens



   

Los cromosomas y los genes al nacer
se retorcían danzantes, cual gusanos en busca de la vida.
Ochenta años después
los gusanos y microbios danzaban en las carnes,
El ritmo inexorable celular de la muerte y comían
entre los rítmicos ritos.
Solo se dibuja un gran interrogante.
Nadie lloraba ni reía.

Humberto Rey



miércoles, 9 de mayo de 2018

Mirada

Zoila Cuayal




Verde...roja o azul...no sé...amarilla?
Verde...roja o azul...no sé...amarilla?
No exenta de ritmo...musical te entreveras, 
¡bruja!, sin verte te percibo, me atrapas
En el eco del viento revolcado en los hilos
De una tapia de cristal o de adobe
Me atrapas por todas partes:
En el cielo, el prado, el bosque,
Entre el cerrojo de una chapa y entre el humo
De hoguera pones al aire las antenas,
Voz de vos...pelo a pelo sin ceñir el torso
Anudas de alegorías un retruécano,
El cuerpo....pelo a pelo, nota por nota han sido
Las figuras atrapadas,
Te tengo y ya no eres. Corro  alcanzar.
De nuevo esa figura que brilla
Al resquebrarse el aire, al dividirse el agua...
La prieto con furor contra el sol y la noche,
En la tarde del campo y la ciudad mis ojos no ven
Esa figura, habría sido el brillo de un bronce.
Alegro andante de un piano
De flautas las voces castillo encendidos
En navidad, año nuevo, sin importar la fecha,
 La hora o el punto cardinal:" no habías sido tú...y...yo...tampoco".





Complicidad


Atalanta del Mar


A un amigo



Risas, miradas, susurros, secretos: nuestro mundo.
Tardes desoladas brillaron contigo,
mago de la palabra alentadora,
chispa viva que disipó las nubes.
Aventura y gozo,  nos reclamaban;
cómplices compartimos tiempo eterno de no futuro.
No develamos el misterio: nos subyugaba
Y aún así… fuimos amigos.
El tiempo marcó su sentencia: Nuevos soles, otras noches,
mareas y lunas bañaron playas en incesante noria,
otros rostros nos sonrieron.
Ahora el viento trae de nuevo tus palabras,
que ingeniosas y astutas me hablan de un mundo deshojado
y denuncias la injusticia, el dolor y la soberbia del poder.
Ese viento también, travieso y presuroso
deposita en tu ventana sentimientos plasmados en poemas
y descubro con ternura que
una sonrisa, un ladrido, una casa,
perfilaron  mi mundo en tu recuerdo.


Cantos para apartar la soledad



Clemencia Gómez Naranjo

  Emily Dickinson. poeta estadounidense del siglo XVIII, apasionada, sigilosa menuda y ágil, se movió entre lo cotidiano, auscultando la universalidad de lo doméstico. Alcanzó la plenitud poética en el silencio, el aislamiento y el encierro. La habitación fue el lugar por ella escogido para la inspiración, expresando de manera irónica, crítica y reflexiva, su visión del amor, la trascendencia y la muerte.
“Era yo la más leve de la Casa Me quedé con el Cuarto más pequeño Por la noche, mi Lámpara, el Libro – Y un Geranio”. 

Irónicamente se ve como la más pequeña de su casa, tanto en tamaño físico como en importancia, escoge la noche como la hora del día de mayor inspiración y lectura, teniendo en cuenta el trabajo doméstico de las mujeres de la época. La flor simboliza la sencillez y austeridad que la caracterizaron.

martes, 8 de mayo de 2018

El bailarín



María del Socorro Rivera
Han pasado tres años desde el primer miércoles que me acomodé en el diván de la psicóloga desde donde veía  todo el tiempo, la figura de John Lenon, formada por una humedad del techo. Podría decir que  participó de mi proceso de saber quién realmente soy y he querido ser. Se siente olor a biblioteca vieja, libros antiguos orgullo de su dueña, el tapete es el mismo desde que estoy viniendo, estilo persa, con grabados de flores y hojas exóticas, siempre limpio e impecable, hasta siento que podría acostarme en el a recibir mi terapia.

        

lunes, 7 de mayo de 2018

Tic tac tic tac


Alba Lucía

Los pasos idos
arrastraron la calidez,
la explosión de gritos,
el fuego de la piel.


 Te derrumbaste en el vacío
donde cae la noche
Con su tic tac eterno. 

Quedo quebrada,
diluida entresijos.
Mis muecas
se esfuman en el espejo. 


Escapo del ruido
hueca, desgarrada,
sin descifrar espejismos
y  evitar puñaladas. 


martes, 24 de abril de 2018

Poemas de Alondra


INSOMNIO
                                                      

                                       
Imagines fantásticas se adueñan de mi mente
en duermevela visito seres que me habitan
mis palabras inconclusas danzan en el aire.

Abruptamente un espectro llega
altera mi descanso, espanta mis quimeras,
me enrostra proyectos incompletos,
ansiedades escondidas, culpas permitidas
me observa desde lejos, estalla en carcajadas.

Aprieto los ojos, me deslizo en mi trinchera
con sigilo el sueño vence
me reencuentro.

lunes, 19 de marzo de 2018

Un pequeño preguntón


  

Adriana Lucia Yepes 



Una tarde de consulta médica en el lugar de siempre, pequeño, cálido por la música y el aroma dulzón de una vela, pero un tanto frío por la temperatura ambiente. La médica inicia su jornada ubicándose frente al computador, en ese preciso momento ingresa Esilda y saluda, lleva un vestido colorido y ajustado que muestra todo y no muestra nada, finalmente cubre gran parte de su ser. Ella ingresa despacio con el sabor que la caracteriza, trae consigo sus “males” como suele denominar sus enfermedades. De la mano su hijo Casimiro de 8 años, de ojos negros, grandes y expresivos, pestañas largas y de piel caoba reluciente, un tanto más clara que la de su madre.

miércoles, 14 de marzo de 2018

Mi pescador


Adriana Lucía Yepes 



Sale Asher como siempre muy temprano a su faena de pesca, aún es de noche y su mujer duerme. El día de Adelina inicia más tarde cuando debe despertar a los niños para ir a la escuela. Él la mira por un momento, le da un beso en la frente y la observa una vez más. Siente su cuerpo tibio, se deleita al verla semidesnuda. Sus trenzas diminutas, su color de piel un poco más claro que el suyo, su abuela era “paña”, blanca nacida en el continente. La observa con deseo y nostalgia, por no poder disfrutarla en ese momento. Ella sigue durmiendo una hora más, hasta la preparación del desayuno para sus hijos Tony y Zery, de 6 y 4 años de edad. Prepara domplin, chocolate y huevo. Empaca sus loncheras con jhanny kiek y jugo. Levanta a los chicos, quienes repiten mama no. Ih suun rieen. Plizz no mom. Adelina sonríe, los levanta e inician su rutina antes de ir a estudiar en First Sound Bay School. Al llegar, se inclina los besa y les da como siempre su recomendación unu laan evyting.

viernes, 9 de marzo de 2018

La carta del caudillo


 Socorro Rivera


“Los abuelos nunca mueren, se vuelven invisibles”
                                                          Anónimo

Mis abuelos se casaron en Manizales, donde se conocieron, se fueron a vivir a Pereira, a una casa heredada por mi abuela de su tío Pablito, muerto en el famoso crimen del pañuelo rojo, famoso, porque nunca se resolvió. A Pablito lo mataron ahorcado con el pañuelo rojo que lucía en el bolsillo de su saco, por robarle las morrocotas de oro. Nunca se casó, por eso lo heredaron sus sobrinos, entre los que estaba mi abuela.

jueves, 8 de marzo de 2018

Dos historias de una partida


                                                    Karol Ríos


      Eran las ocho de las noche y nos preparábamos para dormir. Algo en el ambiente advertía que la noche sería diferente. Aunque nos sentíamos felices, estábamos un poco agotadas por el trajín del día. Esta vez, no leeríamos cuentos antes dormir. Casi sin darnos cuenta empezamos a narrar una historia que habíamos llorado juntas y de la que poco hablábamos.
Con nuestra cabeza apoyada sobre la almohada y la luz tenue que nos invitaba a descansar, empezamos a contar la historia.
“Había una vez una pequeña princesa que vivía con su padre, y su madre en las maravillosas tierras de la felicidad...”

Lo acordado



                                   Nancy Dominguez
           
         Napo no pudo decir ni una palabra más, todas se le atragantaron, se sentía ofendido, dolido y sobre todo traicionado por Pío. ¡El peor día lo acababa de vivir en un desastroso encuentro! Se marchó vacío de ilusiones y con deseos de encontrarse con la muerte en cualquier parte.

miércoles, 4 de octubre de 2017

Ancestros

 Fernando Bermúdez



                  
              Soy Libardo Gómez. A mis cuarenta años de trabajo ininterrumpido y cumplidos mis sesenta logré pensionarme. Mi familia y yo estábamos de plácemes. Nuestros hijos, Martin y Luciano, habían terminado universidad, ahora recuperaría horas de ausencia junto a mi esposa, y yo dispondría de tiempo para disfrutar de una de mis pasiones favoritas, la lectura.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Perplejidad

 

Fernando Bermúdez

        Hacía diez años no se reunían. Otoniel y su esposa habían sido acogidos en Estados Unidos en calidad de refugiados. Su hermana menor Carolina, hoy estudiante de medicina, había quedado en el país con su madre Luz Elena. Fue un maravilloso y sorpresivo reencuentro en el cumpleaños setenta y seis de su progenitora, y a un mes del matrimonio de Carolina. Atendieron invitaciones de familiares, amigos, y de la futura familia de Carolina, quien se casaba con su condiscípulo, hijo de un prestigioso galeno de la ciudad conocido como “el Doctor Muerte”, denominación que perturbó un poco a Otoniel.

Chimbilimbis, un negrito feliz

Eduardo Toro Gutiérrez


Un día, de hace ya muchos años, alguien que estaba interesado en conocer las bondades de una lavadora eléctrica me preguntó por la marca de la que imaginó, yo tendría en casa. Mi respuesta fue rápida y tajante:  como te parece que la lavadora de mi casa es todavía de trencitas y se llama Etelvina.

Los dos guerrilleros



Carlos Alberto Neira

Estaba sentado en la silla gubernamental viendo pasar el desfile militar cuando pasó un soldado con una pierna de palo, que me transportó a la tarde en que me encontraba sentado en compañía de un camarada en una cafetería cerca del hotel Intercontinental en Cali.  

lunes, 24 de julio de 2017

Albrisias (de los cuentos de María Sanchez)

 Eduardo Toro Gutiérrez



                           En “María Sánchez”, finca que se desparramaba sobre buena parte del cañón del río Nechí. Jurisdicción del municipio de Anorí, pasábamos, entre trabajo y aventuras, los asuetos de julio y diciembre. Corría el año de l.942 y era la tercera temporada de vacaciones de mis hermanos y yo. Nos formábamos en el trabajo y el aprendizaje con un alto sentido de responsabilidad.

jueves, 13 de julio de 2017

La nuera

Fernando Bermudez 


                      Era la familia Suarez la más reconocida de la manzana. Tenía la vivienda más vistosa con garaje donde guardaba una vieja pero bien tenida camioneta Chevrolet, y se les consideraba los ricos del barrio. Eran los únicos joyeros del pueblo, razón de su solvencia económica, pues los anillos, cadenas de grado, bodas, bautizos, los elaboraban a la medida del comprador.   Estaba compuesta por Alonso el padre de aproximadamente 60 años de edad, Alfonso, Alberto y Laura sus hijos de 18, 17 y 15 años, quienes además de colaborar en las actividades familiares, estudiaban bachillerato. Alonso hacía tres años era viudo por decisión de su esposa Tania, quien un día cualquiera decidió colgarse de uno de los listones del techo de su alcoba. Dicen las malas lenguas que no soporto más las constantes borracheras e infidelidades de su marido, pues era de todos sabido que era habitual visitante de la zona de tolerancia del pueblo, y que las fufurufas jóvenes y mejor dotadas se lo disputaban por generoso.

sábado, 8 de octubre de 2016

Una noche distinta

 José Antonio Cortés    
                                                

Qué dios detrás de Dios impulsa la tramoya…                                  
                                                       JL Borges



  
El destello de un relámpago iluminó toda la casa. Las gotas de una lluvia obstinada se deslizaban por los cristales mientras el viento batía las ventanas. Margot regresaba del patio posterior.
­         ─Qué noche tan fría ─se dijo mientras se quitaba la ropa húmeda, los guantes de jardinería y las botas embarradas.

         Después de limpiar todo cuidadosamente, fue hasta su habitación, sentía los pies helados, tomó una toalla y se los frotó varias veces, luego se puso la pijama. Cuando pasó frente al tocador se miró un instante en el espejo y se tocó un moretón en el pómulo izquierdo. Aunque estaba agotada en sus ojos había un brillo de satisfacción.

martes, 24 de mayo de 2016

Cuenta regresiva

Jorge enrique Villegas 



      Ella sembró en mí nuevas ilusiones. Ese jueves, luego de cenar, nuestros amigos llegaron para celebrar el cumpleaños de Ana Milena. Iban a ser las once cuando les dije: muchachos, mañana hay cosas que hacer. Entendieron y se fueron. Feliz miré a Ana Milena. La abracé. Al  oído le dije: es nuestra noche. Lo es–respondió ella–. Sentí sus labios ansiosos.