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viernes, 3 de enero de 2014

La huelga

Hugo León Zapata


   
















Universidad Nacional 1949. La Facultad de Farmacia funcionaba en la calle diez con carrera 19, en el corazón de San Victorino. Por los años 40 las farmacias, o boticas, eran manejadas por farmacéuticos  licenciados, y titulados, por prácticos o ayudantes de  farmacia, que a veces se independizaban. Las farmacias se limitaban a vender medicamentos en general. Solo unas cuantas despachaban fórmulas magistrales: papeletas, jarabes, lociones, cremas, solo con autorización de licenciados, o por un farmacéutico titulado. La carrera de farmacéutico tenía una duración de cuatro años. En ese entonces comenzaron a florecer los depósitos de drogas y se empezaron a abrir farmacias, y por tanto, se necesitaba de quien las pudiera dirigirlas.
  Los interesados reunieron capitales y gestionaron ante el Congreso para que se legislara a propósito. Fluyó la plata y el Congreso presuroso y ávido de dinero, empezó a tramitar el asunto, así llegó a la comisión cuarta el proyecto de regidores de farmacia.  Cuando nos dimos cuenta el proyecto estaba muy adelantado. Así que los estudiantes nos fuimos a la loca a huelga, apoyados por las directivas de la facultad.

El bar Beethoven

      Eliseo Cuadrado del Río                                                                                

                        Sonó la tercera llamada. Las luces del teatro empezaron a languidecer. El Director entró al proscenio por la puerta lateral izquierda con un ritmo, en brazos y piernas, parecido al de una marcha militar, seguido por los miembros de la orquesta con sus instrumentos en mano. El público se puso de pie y empezó a aplaudir sorprendido por el cambio. Se escuchaba además el continuo murmullo procedente de la gente que aplaudía y se miraba interrogante.
El Director subió al podio y miró al concertino para dar el la en el piano que  nadie oyó. Los músicos se sentaron y colocaron los instrumentos en posición de espera. El concertino continuó dando un la cada segundo, hasta cuando la orquesta pudo escucharlo al cesar el murmullo. 

jueves, 26 de diciembre de 2013

El gato y el ratón


  José David Tenorio

Alguna vez leí algo que me llamó la atención: de qué manera pueblos africanos, utilizando armas primitivas y rústicas (básicamente arcos y flechas y sin el apoyo de venenos como los que utilizan los indígenas amazónicos), lograban cazar a grandes mamíferos como elefantes, rinocerontes, búfalos. Alguno estudió el comportamiento de esas moles de carne y se percató que para poder sobrevivir necesitan consumir grandes cantidades de vegetales y, por ende, largas horas de recolección y de digestión, entonces si lograban que se mantuvieran en movimiento par no darles tiempo de consumir sus dosis de alimento y de digerirlo, se agotarían, perderían sus fuerzas y entonces podrían atraparlos fácilmente. Observando lo que en está  sucediendo en el Cauca, con los indígenas, me viene a la memoria ese recuerdo.

¡Qué falta que me hacés!


Cash


El tema del tango es apasionante porque tiene que ver no solamente con su música sino con la historia misma de la Argentina y su poblamiento con inmigrantes europeos propiciado principalmente por el dictador Rosas. En ese sentido pienso que el tango está emparentado con la salsa de los inmigrantes caribeños y, ¿por qué no?, con el Jazz. Y si no, que lo diga Piazzola.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Colombia patria asesina

Miguel Esmeral




Muy temprano en el inicio de nuestra historia como nación, aprendimos a usar la violencia como mecanismo para resolver los conflictos y satisfacer nuestros deseos,  violencia en su expresión más cruel: el asesinato (homicidio en total indefensión). ¿Pero cómo lo aprendimos?  Creo que como se aprenden todas las cosas en el mundo, con el ejemplo, porque el ejemplo es la herramienta educativa mas importante en la historia de la humanidad. ¿Quién nos ha mostrado este ejemplo? ¿Cuál fue nuestro modelo?

jueves, 22 de agosto de 2013

"Cayó el zorzal y se rompió la lira"

                               Eduardo Toro Gutíerrez



Era una tarde  de l.959 y una placa de bronce, entre muchas otras, puestas en un sitio emblemático del aeropuerto Olaya Herrera de Medellín, llamó mi atención por su belleza y su profundo mensaje. Recuerda que Carlos Gardel ocupa  un lugar especial  en el corazón milonguero de los paisas y en el espíritu tanguero  del mundo. Mostraba un pequeño pájaro que cae muerto sobre las cuerdas rotas de una bandola y un letrero en bronce que  rezaba: “Cayó el Zorzal y se rompió la lira”, firmado por la inolvidable cantante  de tangos y actriz de cine  Libertad Lamarque, también conocida como La Novia de América.

domingo, 18 de agosto de 2013

Calypso

                                                          José David Tenorio

Entre las diversas actividades cumplidas por el grupo de estudiantes colombianos en 1.960, procedentes de varias universidades del país, por invitación de la Universidad de California (UCLA) y el Departamento de Estado, cuyo objetivo principal era mejorar el conocimiento de la cultura estadounidense, en aras de promover un acercamiento entre nuestros pueblos, nos llevaron a los estudios centrales de una cadena de televisión.

Cómo se pasan por agua de mar

Eliseo Cuadrado       


                                
 Mientras esperaba que hirviera el agua, para agregar los huevos, aparecieron en su mente, como un fogonazo, todas las respuestas a las preguntas  que se había hecho durante ochenta años. En realidad era una sola: Sin importar cuantas veces volviera a nacer.  ¿Su vida se repetiría igual?
Probablemente sí.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Otoño

Carlos Arango 



En el ocaso de sus vidas se encontraron. Se veían en un almacén de cadena.
-          Qué hombre tan elegante – pensó Lucía.
-          Qué mujer tan linda – pensó Antonio.
Sin darse cuenta llegaron a conocer los horarios del otro, los lunes, miércoles y viernes, eran inexplicablemente puntuales. Los hijos – de ambos – no entendieron por qué de un tiempo para acá, las citas médicas, las visitas de pésame o las salidas de compras, no podían ser ninguno de esos días entre nueve y once de la mañana.
-          Me voy para la playa y volveré el próximo lunes -  dijo Antonio a un dependiente del supermercado, sin ningún motivo aparente y con un tono bastante alto, cuando Lucía pasó por su lado.
-          Mañana operan a mi nieta de las amígdalas. Voy a acompañarla en la cirugía y probablemente el viernes no pueda venir – dijo Lucía a la cajera, cuando Antonio estaba haciendo fila detrás de ella para pagar un par de cosas que no le hacían falta.

sábado, 3 de agosto de 2013

Los zamarros del tiempo

Hugo León Zapata




Una tarde, temprano, Plutarco Castrillón, negociante, joven, jovial, sin contemplaciones, mas no temerario, necesitó ir fuera de la población. Alquiló pues una yegua trotadora. Su caballo Palomo se lo tuvo que entregar a la chusma como contribución a la causa.

Plutarco vivía en una casa centenaria, en la plaza pequeña; casa de dos pisos y doble construcción, una de tierra  pisada, con balcón, y la otra en ladrillo limpio. Del segundo piso descendían a la plaza notas musicales de una radiola de cuerda y aguja.

Al frente de la casa un cierto alboroto, un chusmero dándole plan a un parroquiano
¿Por qué me pega?
-Por no estar carnetizado gran pendejo.
- Don Pluto, cuidado que el Mono Perico está alborotado, amaneció envenado, anche hubo muñeco - le dijo alguien -.
-¿Quién?
- El hermano del sacristán, el pobre Macario. Por dárselas de macho.
- Que vaina hombre.

jueves, 25 de julio de 2013

Cuando otro vive en ti

                                                         José Antonio Cortés
                                                                                                      
  


M
Ario se desplomó en mitad de la clase de estadística y empezó a convulsionar; sus ojos abiertos mostraban una mirada perdida. Mientras estaba tendido en el suelo, algunos de sus compañeros corrieron a reanimarlo a la vez que gritaban: «Llamen al 911». El equipo médico que llegó a los pocos minutos, tomó el  control de la situación. Los alumnos se agolparon curiosos. Después lo sacaron inconsciente en una camilla y se lo llevaron en una ambulancia.
         Mario se encontraba en la sala de espera listo para el trasplante. Un nuevo corazón estaba disponible para él. En el umbral de la intervención, su mente escapó del rigor aséptico y divagó hasta el día  en que casi muere en la universidad, cuando fue llevado a una clínica en donde los médicos le informaron  que tenía una inflamación del corazón, que iba a quedar muy limitado y que no podría volver a clases. A partir de entonces su enfermedad  progresó hasta dejarlo postrado en la cama.

Laberinto de recuerdos

 Carlos Arango


- ¿ Reconoce en esta sala al asesino de su padre, el Profesor Belisario Vélez? - preguntó el juez.
- Sí su Señoría, - afirmó Santiago Vélez señalándome con su dedo índice - es él.  

viernes, 19 de julio de 2013

Caíno Malafama

                                               Eduardo Toro Gutierrez



Caíno Malafama,  espigado y musculoso, cargaba con la popularidad de ser uno de los más guapos de Yaburí. A sus veintiséis años había acumulado diez  de experiencia en las faenas de  arriería, respondía por una mulada de veinticuatro cabezas y dedicaba todo el  tiempo a las tareas propias del  oficio.
Mantenía la recua bien alimentada, los aperos en impecable estado y el poco tiempo que dedicaba al reposo era para soñar, tendido sobre enjalmas, con una negra indómita de carnes apretadas que vivía en Zaragoza; manejaba la aguja de arria con la habilidad de una araña y se distinguía de los demás arrieros por el uso permanente de una mulera  tejida por encargo, en pabilo rojo,  por manos expertas en el municipio de El Retiro; el sombrero de fieltro blanco cubría sus cabellos ondulados y negros como plumas de marabú; calzaba cotizas, llevaba al cinto una peinilla envainada  y un zurriago de verraquillo negro  con látigo de cuero de buey y el carriel de nutria terciado en bandolera.

Lagañita

Carlos Arango



Buscó la mano de su madre y encontró una diferente, no sólo por la sequedad de la piel sino por la ausencia de la presión cariñosa característica de ella. Sin embargo, no la soltó o sería más preciso decir que lo agarraron más fuerte.
-  Por favor no me suelte – dijo la anciana.
-  No señora – contestó el niño.
-  Me asusta esta multitud y no sé donde estoy. Quiero ir a casa de      mi hijo.
-  No se preocupe señora. ¿Donde vive su hijo?
-  Dos cuadras después del parque, al lado de la barbería – dijo ella    con la voz entrecortada pero un poco más tranquila.

lunes, 15 de julio de 2013

El traído

Eliseo Cuadrado



El  día veinte y cinco, al poco tiempo de salir el sol, los vecinos de la cuadra salíamos a mostrar lo que nos había traído el Niño Dios. No alcanzo a recordar si la expectativa al acostarnos el veinte y cuatro era mayor que el despertar al día siguiente a buscar el traído.

El patio alterno


                              Eliseo Cuadrado



A las dos de la tarde recorría la avenida de tres carriles de sur a norte. Miré por el espejo retrovisor derecho y al constatar directamente la ausencia de otro vehículo, me dispuse a cambiar de carril con la precaución adquirida en un accidente reciente ocurrido en iguales circunstancias.

domingo, 7 de julio de 2013

Insólita boda de sangre


María Victoria Zapata

    
El frío penetra por la ventana de la prisión. Eduardo tiembla, y con los ojos desorbitados espera el momento de su ejecución. Busca con ansias, entre sus ropas, un diario. La historia comienza en un bar, a donde Clara llega buscando una sala de internet para elegir un hotel donde celebrar nuestra boda. Y de todos, eligió el Cachtce, un sombrío castillo medieval en el corazón oscuro de Eslovaquia.

miércoles, 3 de julio de 2013

Romano Santa Roque

 Eduardo Toro Gutíerrez


Los días en Yaburí eran largos y pesados. El tiempo transcurría con  lentitud agobiante; la soledad y la modorra señoreaban por las calles y la bruma   densa y  fría  penetraba hasta lo más profundo del alma. Era un pueblo agónico, condenado a desaparecer roído por el abandono. Lo único que crecía era   el  desarraigo,  su  provincial aislamiento y la maleza en los solares y en las juntas de las piedras de las calles. 

domingo, 30 de junio de 2013

Leoncia

                                   Álvaro Vélez
                                                                    


Yo tenía en mente hacerme a algo o a alguien que pudiera proporcionarme ayuda financiera inicial para la misión que quería emprender  y fue así como después de buscar con la paciencia del santo Job, se hizo el milagro. Leoncia era todo lo que uno de los suyos podría desear: sensual, elegante, distinguida; pero eso sí, su temperamento de fuego, capaz de arrasar con el mundo entero, de ser necesario. Ella con su largo y estilizado cuerpo no pasó nunca inadvertida en la jungla de sus congéneres. Con su andar cadencioso y su mirada coqueta siempre fue la líder, la envidia de todos, jamás pensó que el destino la tendría para llegar al primer país del mundo y ser la admiración de millones de personas que quizá nunca habían visto algo así.

Economía y salud

Miguel Esmeral


Me encuentro sorprendido ante la falta de capacidad de análisis de la situación actual en salud, y más aún, ante la falta de capacidad de acción política del cuerpo médico colombiano. La ignorancia en  ciertas áreas del conocimiento nos impide ver con claridad lo que está ocurriendo y su impacto,  tal como en medicina,  sin conocer a fondo la patología y el estado del paciente, es imposible siquiera realizar un diagnostico, un plan terapéutico y mucho menos un tratamiento correcto que le salve la vida al sistema.

martes, 25 de junio de 2013

El jardín del lago de tinta

                                                  Adriana Potes P  




Mientras llueve, la abuela hace lo que más le gusta, leer. El reloj de la sala marca las tres de la tarde. Acomodándose en el sillón favorito toma el libro viejo que le regalaron,  sin haberlo tocado, se abre, sus hojas pasan rápido y sin control, ante sus ojos.  Parece una ventana. Sin saber qué hacer, pero con curiosidad, se asoma, alcanza a escuchar sonidos, ve un jardín y decide  entrar.

martes, 4 de junio de 2013

¿De quién es esta selva?

                    José Antonio Cortés


De cuando en cuando, y ocultando la selva impenetrable, cúmulos de nubes forman un piso de algodones resplandecientes sobre el cual se deslizaba airoso el Dornier 328, de 32 pasajeros. Luego reaparece el verde espeso y unas enormes cicatrices que surcan brillantes la espesura  ─ como serpientes  de terracota ─ escoltadas por jirones de nubes, reptando serenas hacia el gris inmenso del mar Pacífico. Los ariscos vientos mecen el turbo hélice como una cometa; a ratos el avión tiembla como atacado del mal de sambito. Sentí una presión intensa en las entrañas. Las turbulencias me aterran; igual que el despegue. Es una sensación extraña que me incapacita, porque me siento morir y solo revivo cuando el avión aterriza; entonces hago propósitos de enmienda, prometo cambiar mi vida y sobre todo jamás volverme  a subir a un avión.

viernes, 31 de mayo de 2013

Soledades completas

                                         Carlos Arango 




Tras ocho horas de viaje y ajeno a lo que ocurría a su alrededor, el hombre esperaba la salida del vuelo que lo llevaría a su ciudad mirando un televisor sin sonido. Una voz femenina lo sacó de su letargo: “Dame un whisky por favor. Que sea doble pues solo tengo dólares y no traigo el cambio exacto”, escuchó decir a su espalda.

lunes, 20 de mayo de 2013

Hojas sobre la nieve


Eduardo Toro


…que un viejo amor de nuestra alma si se aleja,
qué un viejo amor ni se olvida ni se deja,
pero nunca dice adiós..


Lucía y Celesty se  reunían los miércoles en la tarde en el café de la Librería Universal. El té con galletitas  era el plato del ceremonial,  y lo consumían alegres.El tema de su conversación giraba nostálgicamente alrededor del  imborrable amor de  Lucía, quien a sus sesenta años aún se veía fresca y hermosa, con su bata primaveral y una sonrisa abierta y franca. Celesty, su fiel amiga desde la escuela primaria, conocía hasta la más íntima de sus pisadas.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Trayecto

Eliseo Cuadrado del Río


                                     

Casi con seguridad han retirado los verticales y el horizontal por donde debo pasar y romper la cinta verde pero aquí no hay nada parecido a una meta sin embargo presiento haber llegado me imagino al Juez con su cronómetro  aburrido de esperarme  al cabo de haber recorrido la ruta por casi un siglo

Reflexiones

Eliseo Cuadrado del Río



El enemigo es el tiempo
que es invisible mientras enhebras una aguja
y te puede matar si estás parado
en el umbral de una ventana abierta
en un septuagésimo quinto piso,
y miras hacia abajo.

jueves, 9 de mayo de 2013

Carta a la madre


                                                    Eliseo Cuadrado del Río



Vende el Mercedes azul 
Y la finca cafetera
Para completar lo que piden
Por devolvernos a Papá.

Llanto


                                                       Eliseo Cuadrado del Río 
            


La mayor parte de las veces un episodio de llanto confiere a quien llora un descanso interior parecido a la sensación de pérdida de peso al introducirse hasta el cuello en un recipiente lleno con agua. El recipiente puede ser una piscina recubierta de azulejos hindúes, una pequeña laguna o un remanso de agua de mar. Esta sensación de liviandad es explicada despiadadamente por la ciencia, pero nos queda el recurso de la poesía para devolverle el lirismo perdido.

Autofilia


Eliseo Cuadrado del Río



Carro no te cambio
Porque he pasado dentro de ti
Más de nueve meses, pateando tus genitales internos
Y sacando la mano en vez de la cabeza.

Autoanalisis


 Eliseo Cuadrado del Río




Mis versos
 son anversos  o  reversos.
 Por eso los escribo
  mordiéndome los dientes,
 mientras conservo mi control,
 chuzando hojas secas,
 y amarrando  pies y manos 
 de los que no me quieren.
 Descubriendo amistades
 ocultas en hipótesis.
 Acompañando soledades,
 mientras  pienso con dolor central
  cada vez que me pregunto para qué
 lo sigo haciendo.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Cuando uno está más feliz, se desploma el piso…


Indi Brekelbaum
Daniel se despertó con desasosiego. Su camiseta esqueleto estaba bañada en sudor, el dolor le oprimía el pecho y sentía angustia al no poder respirar por un taco de flema. En la hamaca de al  lado, dormía Leonel, su mejor amigo y pareja, inmerso en su propio mundo. Sigilosamente, Daniel se levantó para alejarse un poco. Bajo la noche estrellada, su cuerpo consumido por la enfermedad se arqueaba con la tos hasta que pudo arrojar el taco.