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martes, 12 de agosto de 2014

Me caí de la nube más alta


 Eduardo Toro Gutiérrez





Hoy es viernes 27 de Junio, día de descanso para  las selecciones mundialistas y de reflexión para nosotros los fervorosos televidentes. Viernes para compartir un familiar. Almuerzo preparado con amor por Zenovita y con la ayuda de mi hijo Samuel Eduardo: fríjoles cargamanto, carne molida, chorizo,  chicharrón de papada, tajadas de plátano maduro, arroz blanco, arepa y aguacate; coronando en cada bandeja brillará el sol de  un huevo frito; de sobremesa mazamorra con  troncos de panela macho.

El misterio del NN

                                                                                                 José Antonio Cortés
                                                                                                                           




E
n la lluviosa madrugada del 20 de marzo del 2014, dos patrulleros de la policía del condado de Miami-Dade, llegaron al Jackson Memorial Hospital llevando un encargo inusual: un hombre con aspecto de indigente  que habían encontrado caminando descalzo, solitario y empapado en la Interestatal-95. Cuando lo detuvieron para interrogarlo, a  los oficiales les llamó la atención que se trataba de un extranjero y que no era un habitual habitante de la calle.       En el acta de ingreso, el médico de guardia hizo el siguiente reporte:
«Varón caucásico de unos 50 años, 1,78 de estatura y 60 Kg de peso. En muy mal estado general, desnutrido y deshidratado. No presenta heridas o traumas aparentes. Por el estado de sus pies, se puede apreciar que ha caminado bastantes kilómetros. Luce desorientado. Se desconoce su nombre  y origen, pues no tiene documento alguno y apenas musita palabras en un idioma extraño. Se harán análisis de laboratorio y manejo compensatorio de su estado general. Se tratará de ubicar a algún familiar».

Siete de agosto: suceso imborrable




Aura Ramirez


Hijo… no sé por qué insistes en que te cuente con mis propias palabras el trágico amanecer del siete de agosto de 1956…pues es triste y doloroso, pero solo puedo narrártelo de la siguiente manera: tus abuelos y yo vivíamos en un barrio a las afueras de Cali. Siendo la una y cinco de la mañana,  y cumplidos apenas mis diez años,  mientras la ciudad dormía, se escuchó de repente un estallido brutal… la tierra se estremeció con un temblor intenso dejándonos a todos aterrados. Mientras yo corría en busca del refugio de tus abuelos; ellos me condujeron  a la calle, donde encontramos  a nuestros vecinos, algunos de los cuales se encontraban igual de aterrados que nosotros, pues desconocían el motivo del estruendo. Así, llenos de dudas y sin saber qué pasaba, todos nos acompañamos en nuestro miedo… me preguntas qué fue lo que más  me impacto en esa fatídica madrugada, lo que me llenó de un miedo y un pánico visceral…fue ver llorar a hombres y mujeres como niños, pues en mis pocos  años vividos no había visto tal cosa. En los albores del amanecer, todos seguíamos desinformados… con tanta ansiedad y tantas dudas. Tu abuelo entró de nuevo a la casa, en busca de la única fuente de información…su viejo radio, desesperadamente sintonizó “Radio Reloj”, las voces familiares de los locutores sonaban asustadas, y de manera desordenada, reiteradamente solicitaban donantes de sangre de todo tipo. La angustia percibida a través de nuestra tradicional fuente de esparcimiento y diversión, no hizo más que aumentar nuestras dudas, nuestro miedo…

lunes, 4 de agosto de 2014

La ruleta rusa

                                                     

                                               Andrea Barona

Cuando dictaron sentencia, mi mente quedó desnuda. Una palabra solitaria llegó al recordar que respiraba: Dios. En la celda comencé a orar con dificultad; varios años habían pasado desde mi última oración. La culpa deshacía cada plegaría que intentaba iniciar. Nunca supe si rezabas. La verdad es que pensaba que no. Me decía: una puta no reza.

El limbo

 Andrea Barona


Qué oscuridad. Dijo Sasha rezongando mientras tanteaba dentro del bolso de cuero marrón desgastado, buscando el último cigarro. Antonio su esposo, en sus treinta años de matrimonio, nunca accedió a buscar nada en él, “sería imposible encontrar algo allí” decía, porque parecía llevar la casa entera dentro, colgada de su delgado y pecoso brazo tenso por el peso. Mi Antonito nunca me perdonaría que a estas alturas tuviera la cara dura de fumar, dijo esposando una sonrisa. Sintiéndose traviesa. Hablando en voz alta sabiendo que ya nadie más podría recriminarle su vicio. ¿Y ahora qué? Preguntó, exhalando un humo que no podía ver, pero al que le conocía bien la forma y ritmo ondulante con que se despedía y que con tanta rudeza dejaba la marca de su paso por el cuerpo.

lunes, 28 de julio de 2014

El imbecil


Carlos Arango




                                                     Los sonidos del sexo se interrumpieron cuando el presentador de televisión informó que el MH370 de Malasya Airlines que cubría la ruta Kuala Lumpur – Pekín, había desaparecido. Kim empujó bruscamente a Tala y se paró de la cama.
-           ¡Shit!
-           ¿Qué ocurre?
-       Es el vuelo que debí tomar anoche. Llamaré a mi esposa a decirle que me quedé dormido en la sala de espera y no alcancé a abordar, que estoy bien. ¿Dónde dejé mi móvil?

viernes, 18 de julio de 2014

La compra de la virgen

Eliseo Cuadrado  

         El Beto Negrete tenía la costumbre de invitarnos a Ciénaga de Oro cuando se casaba. No tenía inconveniente en casarse dos o tres veces al año. Al principio los amores eran escondidos. La muchacha solo exigía una máquina de coser Singer, una cama de lona con patas de  tijera y una lámpara de gasolina.

viernes, 11 de julio de 2014

La patasola entra por la ventana

Eduardo Toro Gutiérrez


Contaba Nanito a sus primos y amigos,  historias que su abuelo Nano le narraba sacadas de la mitología criolla. Una de las leyendas  que más apasionaba  a Nanito, era la de la temida Patasola y  la repetía a primos y amigos, asumiendo un tono  misterioso: “Por todos los caminos y cañadas se aparece a los caminantes, como un fantasma,  sin dar aviso alguno, una mujer muy grande que camina dando saltos en una sola pata y deja marcada sobre la tierra húmeda una huella gigante con forma de pezuña de tatabra.  Tiene brazos larguísimos que le sirven de apoyo para reemplazar la pata que le falta y para estrangular a los hombres; a veces es bonita y a veces es horrible; en vez de pelo tiene culebras vivas en la cabeza, el abuelo Nano dice que parece una Gorgona. Yo no sé qué es una Gorgona, pero debe ser algo muy miedoso, cuando es bonita tiene ojos azules,  labios rojos, cabellera larga y rubia; lleva la cintura ceñida con una serpiente emplumada  y canta canciones hermosas. Cuando es fea, tiene ojos de fuego, boca descomunal con dientes de pantera; por cabellera tiene culebras venenosas que le caminan por todos el cuerpo y lanza alaridos que penetran la obscuridad”.

lunes, 7 de julio de 2014

La viuda de Malasia

              
                                                               Andrea Barona




I
–¡Lo sabía! dijo Gabriella enjugando sus lágrimas. Se dirigió hacia su dormitorio deteniéndose frente al guardarropa. Buscó el vestido que mejor le ajustaba. El negro resaltaba su busto y la falda era del largo perfecto para dejar a la vista sus tonificados muslos sin perder elegancia. No ibas en el avión Robert, pero estás muerto, dijo para sí Gabriella, embalsamando sus labios de un color tan rojo como la sangre.

viernes, 27 de junio de 2014

Jacobo viaja con las lluvias

Eduardo Toro Gutíerrez


  Camelia consumía el tentempié de la tarde acompañada de  sus dos hijos, Fabián y Juliana, de diez y nueve años. Era lunes, distraída por el tintineo musical de la lluvia tras la vidriera,  miró a sus hijos y les extendió  la mano. Timbró el teléfono sobre la mesita con incrustaciones de marfil. Camelia se apresuró a responder y después de escuchar dijo: gracias Rosemary, pronto lo tendrás de vuelta. Se tomó el mentón con el pulgar y el índice y saboreó un poco de pasado.Volvió al comedor al lado de sus hijos, sin palabras para expresar el sentimiento que la agobiaba y solo tuvo una sonrisa breve, que floreció en sus labios como un coral partido.

La prenda



Alvaro Mejía López
  

Mientras la señora Zhang Xuni descendía las escaleras que llevan a la primera planta de su casa, una empleada había orientado a la visitante al salón de recibo.
–Soy Xiaomei,  señora Zhang Xuni. Gracias por recibirme.
Se trataba de una mujer joven y hermosa, con blanco traje de pedrerías ceñido hasta la media pierna. Bajo el brazo portaba una pequeña cartera y combinaba el conjunto de su porte con la reiterada repetición de una caricia coqueta al anillo de brillantes que lucía en su mano derecha. La dueña de casa sonrió con amabilidad y la invitó a sentarse. Al tiempo,  con un chasquido de dedos pidió a la empleada que se acercara.
– ¿Té o café?
La visitante prefirió café, y, sin muchos adornos, comenzó por contar a la señora Zhang Xuni quién era y cuál el motivo de su visita.

viernes, 3 de enero de 2014

La huelga

Hugo León Zapata


   
















Universidad Nacional 1949. La Facultad de Farmacia funcionaba en la calle diez con carrera 19, en el corazón de San Victorino. Por los años 40 las farmacias, o boticas, eran manejadas por farmacéuticos  licenciados, y titulados, por prácticos o ayudantes de  farmacia, que a veces se independizaban. Las farmacias se limitaban a vender medicamentos en general. Solo unas cuantas despachaban fórmulas magistrales: papeletas, jarabes, lociones, cremas, solo con autorización de licenciados, o por un farmacéutico titulado. La carrera de farmacéutico tenía una duración de cuatro años. En ese entonces comenzaron a florecer los depósitos de drogas y se empezaron a abrir farmacias, y por tanto, se necesitaba de quien las pudiera dirigirlas.
  Los interesados reunieron capitales y gestionaron ante el Congreso para que se legislara a propósito. Fluyó la plata y el Congreso presuroso y ávido de dinero, empezó a tramitar el asunto, así llegó a la comisión cuarta el proyecto de regidores de farmacia.  Cuando nos dimos cuenta el proyecto estaba muy adelantado. Así que los estudiantes nos fuimos a la loca a huelga, apoyados por las directivas de la facultad.

El bar Beethoven

      Eliseo Cuadrado del Río                                                                                

                        Sonó la tercera llamada. Las luces del teatro empezaron a languidecer. El Director entró al proscenio por la puerta lateral izquierda con un ritmo, en brazos y piernas, parecido al de una marcha militar, seguido por los miembros de la orquesta con sus instrumentos en mano. El público se puso de pie y empezó a aplaudir sorprendido por el cambio. Se escuchaba además el continuo murmullo procedente de la gente que aplaudía y se miraba interrogante.
El Director subió al podio y miró al concertino para dar el la en el piano que  nadie oyó. Los músicos se sentaron y colocaron los instrumentos en posición de espera. El concertino continuó dando un la cada segundo, hasta cuando la orquesta pudo escucharlo al cesar el murmullo. 

jueves, 26 de diciembre de 2013

El gato y el ratón


  José David Tenorio

Alguna vez leí algo que me llamó la atención: de qué manera pueblos africanos, utilizando armas primitivas y rústicas (básicamente arcos y flechas y sin el apoyo de venenos como los que utilizan los indígenas amazónicos), lograban cazar a grandes mamíferos como elefantes, rinocerontes, búfalos. Alguno estudió el comportamiento de esas moles de carne y se percató que para poder sobrevivir necesitan consumir grandes cantidades de vegetales y, por ende, largas horas de recolección y de digestión, entonces si lograban que se mantuvieran en movimiento par no darles tiempo de consumir sus dosis de alimento y de digerirlo, se agotarían, perderían sus fuerzas y entonces podrían atraparlos fácilmente. Observando lo que en está  sucediendo en el Cauca, con los indígenas, me viene a la memoria ese recuerdo.

¡Qué falta que me hacés!


Cash


El tema del tango es apasionante porque tiene que ver no solamente con su música sino con la historia misma de la Argentina y su poblamiento con inmigrantes europeos propiciado principalmente por el dictador Rosas. En ese sentido pienso que el tango está emparentado con la salsa de los inmigrantes caribeños y, ¿por qué no?, con el Jazz. Y si no, que lo diga Piazzola.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Colombia patria asesina

Miguel Esmeral




Muy temprano en el inicio de nuestra historia como nación, aprendimos a usar la violencia como mecanismo para resolver los conflictos y satisfacer nuestros deseos,  violencia en su expresión más cruel: el asesinato (homicidio en total indefensión). ¿Pero cómo lo aprendimos?  Creo que como se aprenden todas las cosas en el mundo, con el ejemplo, porque el ejemplo es la herramienta educativa mas importante en la historia de la humanidad. ¿Quién nos ha mostrado este ejemplo? ¿Cuál fue nuestro modelo?

jueves, 22 de agosto de 2013

"Cayó el zorzal y se rompió la lira"

                               Eduardo Toro Gutíerrez



Era una tarde  de l.959 y una placa de bronce, entre muchas otras, puestas en un sitio emblemático del aeropuerto Olaya Herrera de Medellín, llamó mi atención por su belleza y su profundo mensaje. Recuerda que Carlos Gardel ocupa  un lugar especial  en el corazón milonguero de los paisas y en el espíritu tanguero  del mundo. Mostraba un pequeño pájaro que cae muerto sobre las cuerdas rotas de una bandola y un letrero en bronce que  rezaba: “Cayó el Zorzal y se rompió la lira”, firmado por la inolvidable cantante  de tangos y actriz de cine  Libertad Lamarque, también conocida como La Novia de América.

domingo, 18 de agosto de 2013

Calypso

                                                          José David Tenorio

Entre las diversas actividades cumplidas por el grupo de estudiantes colombianos en 1.960, procedentes de varias universidades del país, por invitación de la Universidad de California (UCLA) y el Departamento de Estado, cuyo objetivo principal era mejorar el conocimiento de la cultura estadounidense, en aras de promover un acercamiento entre nuestros pueblos, nos llevaron a los estudios centrales de una cadena de televisión.

Cómo se pasan por agua de mar

Eliseo Cuadrado       


                                
 Mientras esperaba que hirviera el agua, para agregar los huevos, aparecieron en su mente, como un fogonazo, todas las respuestas a las preguntas  que se había hecho durante ochenta años. En realidad era una sola: Sin importar cuantas veces volviera a nacer.  ¿Su vida se repetiría igual?
Probablemente sí.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Otoño

Carlos Arango 



En el ocaso de sus vidas se encontraron. Se veían en un almacén de cadena.
-          Qué hombre tan elegante – pensó Lucía.
-          Qué mujer tan linda – pensó Antonio.
Sin darse cuenta llegaron a conocer los horarios del otro, los lunes, miércoles y viernes, eran inexplicablemente puntuales. Los hijos – de ambos – no entendieron por qué de un tiempo para acá, las citas médicas, las visitas de pésame o las salidas de compras, no podían ser ninguno de esos días entre nueve y once de la mañana.
-          Me voy para la playa y volveré el próximo lunes -  dijo Antonio a un dependiente del supermercado, sin ningún motivo aparente y con un tono bastante alto, cuando Lucía pasó por su lado.
-          Mañana operan a mi nieta de las amígdalas. Voy a acompañarla en la cirugía y probablemente el viernes no pueda venir – dijo Lucía a la cajera, cuando Antonio estaba haciendo fila detrás de ella para pagar un par de cosas que no le hacían falta.

sábado, 3 de agosto de 2013

Los zamarros del tiempo

Hugo León Zapata




Una tarde, temprano, Plutarco Castrillón, negociante, joven, jovial, sin contemplaciones, mas no temerario, necesitó ir fuera de la población. Alquiló pues una yegua trotadora. Su caballo Palomo se lo tuvo que entregar a la chusma como contribución a la causa.

Plutarco vivía en una casa centenaria, en la plaza pequeña; casa de dos pisos y doble construcción, una de tierra  pisada, con balcón, y la otra en ladrillo limpio. Del segundo piso descendían a la plaza notas musicales de una radiola de cuerda y aguja.

Al frente de la casa un cierto alboroto, un chusmero dándole plan a un parroquiano
¿Por qué me pega?
-Por no estar carnetizado gran pendejo.
- Don Pluto, cuidado que el Mono Perico está alborotado, amaneció envenado, anche hubo muñeco - le dijo alguien -.
-¿Quién?
- El hermano del sacristán, el pobre Macario. Por dárselas de macho.
- Que vaina hombre.

jueves, 25 de julio de 2013

Cuando otro vive en ti

                                                         José Antonio Cortés
                                                                                                      
  


M
Ario se desplomó en mitad de la clase de estadística y empezó a convulsionar; sus ojos abiertos mostraban una mirada perdida. Mientras estaba tendido en el suelo, algunos de sus compañeros corrieron a reanimarlo a la vez que gritaban: «Llamen al 911». El equipo médico que llegó a los pocos minutos, tomó el  control de la situación. Los alumnos se agolparon curiosos. Después lo sacaron inconsciente en una camilla y se lo llevaron en una ambulancia.
         Mario se encontraba en la sala de espera listo para el trasplante. Un nuevo corazón estaba disponible para él. En el umbral de la intervención, su mente escapó del rigor aséptico y divagó hasta el día  en que casi muere en la universidad, cuando fue llevado a una clínica en donde los médicos le informaron  que tenía una inflamación del corazón, que iba a quedar muy limitado y que no podría volver a clases. A partir de entonces su enfermedad  progresó hasta dejarlo postrado en la cama.

Laberinto de recuerdos

 Carlos Arango


- ¿ Reconoce en esta sala al asesino de su padre, el Profesor Belisario Vélez? - preguntó el juez.
- Sí su Señoría, - afirmó Santiago Vélez señalándome con su dedo índice - es él.  

viernes, 19 de julio de 2013

Caíno Malafama

                                               Eduardo Toro Gutierrez



Caíno Malafama,  espigado y musculoso, cargaba con la popularidad de ser uno de los más guapos de Yaburí. A sus veintiséis años había acumulado diez  de experiencia en las faenas de  arriería, respondía por una mulada de veinticuatro cabezas y dedicaba todo el  tiempo a las tareas propias del  oficio.
Mantenía la recua bien alimentada, los aperos en impecable estado y el poco tiempo que dedicaba al reposo era para soñar, tendido sobre enjalmas, con una negra indómita de carnes apretadas que vivía en Zaragoza; manejaba la aguja de arria con la habilidad de una araña y se distinguía de los demás arrieros por el uso permanente de una mulera  tejida por encargo, en pabilo rojo,  por manos expertas en el municipio de El Retiro; el sombrero de fieltro blanco cubría sus cabellos ondulados y negros como plumas de marabú; calzaba cotizas, llevaba al cinto una peinilla envainada  y un zurriago de verraquillo negro  con látigo de cuero de buey y el carriel de nutria terciado en bandolera.

Lagañita

Carlos Arango



Buscó la mano de su madre y encontró una diferente, no sólo por la sequedad de la piel sino por la ausencia de la presión cariñosa característica de ella. Sin embargo, no la soltó o sería más preciso decir que lo agarraron más fuerte.
-  Por favor no me suelte – dijo la anciana.
-  No señora – contestó el niño.
-  Me asusta esta multitud y no sé donde estoy. Quiero ir a casa de      mi hijo.
-  No se preocupe señora. ¿Donde vive su hijo?
-  Dos cuadras después del parque, al lado de la barbería – dijo ella    con la voz entrecortada pero un poco más tranquila.

lunes, 15 de julio de 2013

El traído

Eliseo Cuadrado



El  día veinte y cinco, al poco tiempo de salir el sol, los vecinos de la cuadra salíamos a mostrar lo que nos había traído el Niño Dios. No alcanzo a recordar si la expectativa al acostarnos el veinte y cuatro era mayor que el despertar al día siguiente a buscar el traído.

El patio alterno


                              Eliseo Cuadrado



A las dos de la tarde recorría la avenida de tres carriles de sur a norte. Miré por el espejo retrovisor derecho y al constatar directamente la ausencia de otro vehículo, me dispuse a cambiar de carril con la precaución adquirida en un accidente reciente ocurrido en iguales circunstancias.

domingo, 7 de julio de 2013

Insólita boda de sangre


María Victoria Zapata

    
El frío penetra por la ventana de la prisión. Eduardo tiembla, y con los ojos desorbitados espera el momento de su ejecución. Busca con ansias, entre sus ropas, un diario. La historia comienza en un bar, a donde Clara llega buscando una sala de internet para elegir un hotel donde celebrar nuestra boda. Y de todos, eligió el Cachtce, un sombrío castillo medieval en el corazón oscuro de Eslovaquia.

miércoles, 3 de julio de 2013

Romano Santa Roque

 Eduardo Toro Gutíerrez


Los días en Yaburí eran largos y pesados. El tiempo transcurría con  lentitud agobiante; la soledad y la modorra señoreaban por las calles y la bruma   densa y  fría  penetraba hasta lo más profundo del alma. Era un pueblo agónico, condenado a desaparecer roído por el abandono. Lo único que crecía era   el  desarraigo,  su  provincial aislamiento y la maleza en los solares y en las juntas de las piedras de las calles. 

domingo, 30 de junio de 2013

Leoncia

                                   Álvaro Vélez
                                                                    


Yo tenía en mente hacerme a algo o a alguien que pudiera proporcionarme ayuda financiera inicial para la misión que quería emprender  y fue así como después de buscar con la paciencia del santo Job, se hizo el milagro. Leoncia era todo lo que uno de los suyos podría desear: sensual, elegante, distinguida; pero eso sí, su temperamento de fuego, capaz de arrasar con el mundo entero, de ser necesario. Ella con su largo y estilizado cuerpo no pasó nunca inadvertida en la jungla de sus congéneres. Con su andar cadencioso y su mirada coqueta siempre fue la líder, la envidia de todos, jamás pensó que el destino la tendría para llegar al primer país del mundo y ser la admiración de millones de personas que quizá nunca habían visto algo así.

Economía y salud

Miguel Esmeral


Me encuentro sorprendido ante la falta de capacidad de análisis de la situación actual en salud, y más aún, ante la falta de capacidad de acción política del cuerpo médico colombiano. La ignorancia en  ciertas áreas del conocimiento nos impide ver con claridad lo que está ocurriendo y su impacto,  tal como en medicina,  sin conocer a fondo la patología y el estado del paciente, es imposible siquiera realizar un diagnostico, un plan terapéutico y mucho menos un tratamiento correcto que le salve la vida al sistema.