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miércoles, 9 de mayo de 2018

Mirada

Zoila Cuayal




Verde...roja o azul...no sé...amarilla?
Verde...roja o azul...no sé...amarilla?
No exenta de ritmo...musical te entreveras, 
¡bruja!, sin verte te percibo, me atrapas
En el eco del viento revolcado en los hilos
De una tapia de cristal o de adobe
Me atrapas por todas partes:
En el cielo, el prado, el bosque,
Entre el cerrojo de una chapa y entre el humo
De hoguera pones al aire las antenas,
Voz de vos...pelo a pelo sin ceñir el torso
Anudas de alegorías un retruécano,
El cuerpo....pelo a pelo, nota por nota han sido
Las figuras atrapadas,
Te tengo y ya no eres. Corro  alcanzar.
De nuevo esa figura que brilla
Al resquebrarse el aire, al dividirse el agua...
La prieto con furor contra el sol y la noche,
En la tarde del campo y la ciudad mis ojos no ven
Esa figura, habría sido el brillo de un bronce.
Alegro andante de un piano
De flautas las voces castillo encendidos
En navidad, año nuevo, sin importar la fecha,
 La hora o el punto cardinal:" no habías sido tú...y...yo...tampoco".





Complicidad


Atalanta del Mar


A un amigo



Risas, miradas, susurros, secretos: nuestro mundo.
Tardes desoladas brillaron contigo,
mago de la palabra alentadora,
chispa viva que disipó las nubes.
Aventura y gozo,  nos reclamaban;
cómplices compartimos tiempo eterno de no futuro.
No develamos el misterio: nos subyugaba
Y aún así… fuimos amigos.
El tiempo marcó su sentencia: Nuevos soles, otras noches,
mareas y lunas bañaron playas en incesante noria,
otros rostros nos sonrieron.
Ahora el viento trae de nuevo tus palabras,
que ingeniosas y astutas me hablan de un mundo deshojado
y denuncias la injusticia, el dolor y la soberbia del poder.
Ese viento también, travieso y presuroso
deposita en tu ventana sentimientos plasmados en poemas
y descubro con ternura que
una sonrisa, un ladrido, una casa,
perfilaron  mi mundo en tu recuerdo.


Cantos para apartar la soledad



Clemencia Gómez Naranjo

  Emily Dickinson. poeta estadounidense del siglo XVIII, apasionada, sigilosa menuda y ágil, se movió entre lo cotidiano, auscultando la universalidad de lo doméstico. Alcanzó la plenitud poética en el silencio, el aislamiento y el encierro. La habitación fue el lugar por ella escogido para la inspiración, expresando de manera irónica, crítica y reflexiva, su visión del amor, la trascendencia y la muerte.
“Era yo la más leve de la Casa Me quedé con el Cuarto más pequeño Por la noche, mi Lámpara, el Libro – Y un Geranio”. 

Irónicamente se ve como la más pequeña de su casa, tanto en tamaño físico como en importancia, escoge la noche como la hora del día de mayor inspiración y lectura, teniendo en cuenta el trabajo doméstico de las mujeres de la época. La flor simboliza la sencillez y austeridad que la caracterizaron.

martes, 8 de mayo de 2018

El bailarín



María del Socorro Rivera
Han pasado tres años desde el primer miércoles que me acomodé en el diván de la psicóloga desde donde veía  todo el tiempo, la figura de John Lenon, formada por una humedad del techo. Podría decir que  participó de mi proceso de saber quién realmente soy y he querido ser. Se siente olor a biblioteca vieja, libros antiguos orgullo de su dueña, el tapete es el mismo desde que estoy viniendo, estilo persa, con grabados de flores y hojas exóticas, siempre limpio e impecable, hasta siento que podría acostarme en el a recibir mi terapia.

        

lunes, 7 de mayo de 2018

Tic tac tic tac


Alba Lucía

Los pasos idos
arrastraron la calidez,
la explosión de gritos,
el fuego de la piel.


 Te derrumbaste en el vacío
donde cae la noche
Con su tic tac eterno. 

Quedo quebrada,
diluida entresijos.
Mis muecas
se esfuman en el espejo. 


Escapo del ruido
hueca, desgarrada,
sin descifrar espejismos
y  evitar puñaladas. 


martes, 24 de abril de 2018

Poemas de Alondra


INSOMNIO
                                                      

                                       
Imagines fantásticas se adueñan de mi mente
en duermevela visito seres que me habitan
mis palabras inconclusas danzan en el aire.

Abruptamente un espectro llega
altera mi descanso, espanta mis quimeras,
me enrostra proyectos incompletos,
ansiedades escondidas, culpas permitidas
me observa desde lejos, estalla en carcajadas.

Aprieto los ojos, me deslizo en mi trinchera
con sigilo el sueño vence
me reencuentro.

lunes, 19 de marzo de 2018

Un pequeño preguntón


  

Adriana Lucia Yepes 



Una tarde de consulta médica en el lugar de siempre, pequeño, cálido por la música y el aroma dulzón de una vela, pero un tanto frío por la temperatura ambiente. La médica inicia su jornada ubicándose frente al computador, en ese preciso momento ingresa Esilda y saluda, lleva un vestido colorido y ajustado que muestra todo y no muestra nada, finalmente cubre gran parte de su ser. Ella ingresa despacio con el sabor que la caracteriza, trae consigo sus “males” como suele denominar sus enfermedades. De la mano su hijo Casimiro de 8 años, de ojos negros, grandes y expresivos, pestañas largas y de piel caoba reluciente, un tanto más clara que la de su madre.

miércoles, 14 de marzo de 2018

Mi pescador


Adriana Lucía Yepes 



Sale Asher como siempre muy temprano a su faena de pesca, aún es de noche y su mujer duerme. El día de Adelina inicia más tarde cuando debe despertar a los niños para ir a la escuela. Él la mira por un momento, le da un beso en la frente y la observa una vez más. Siente su cuerpo tibio, se deleita al verla semidesnuda. Sus trenzas diminutas, su color de piel un poco más claro que el suyo, su abuela era “paña”, blanca nacida en el continente. La observa con deseo y nostalgia, por no poder disfrutarla en ese momento. Ella sigue durmiendo una hora más, hasta la preparación del desayuno para sus hijos Tony y Zery, de 6 y 4 años de edad. Prepara domplin, chocolate y huevo. Empaca sus loncheras con jhanny kiek y jugo. Levanta a los chicos, quienes repiten mama no. Ih suun rieen. Plizz no mom. Adelina sonríe, los levanta e inician su rutina antes de ir a estudiar en First Sound Bay School. Al llegar, se inclina los besa y les da como siempre su recomendación unu laan evyting.

viernes, 9 de marzo de 2018

La carta del caudillo


 Socorro Rivera


“Los abuelos nunca mueren, se vuelven invisibles”
                                                          Anónimo

Mis abuelos se casaron en Manizales, donde se conocieron, se fueron a vivir a Pereira, a una casa heredada por mi abuela de su tío Pablito, muerto en el famoso crimen del pañuelo rojo, famoso, porque nunca se resolvió. A Pablito lo mataron ahorcado con el pañuelo rojo que lucía en el bolsillo de su saco, por robarle las morrocotas de oro. Nunca se casó, por eso lo heredaron sus sobrinos, entre los que estaba mi abuela.

jueves, 8 de marzo de 2018

Dos historias de una partida


                                                    Karol Ríos


      Eran las ocho de las noche y nos preparábamos para dormir. Algo en el ambiente advertía que la noche sería diferente. Aunque nos sentíamos felices, estábamos un poco agotadas por el trajín del día. Esta vez, no leeríamos cuentos antes dormir. Casi sin darnos cuenta empezamos a narrar una historia que habíamos llorado juntas y de la que poco hablábamos.
Con nuestra cabeza apoyada sobre la almohada y la luz tenue que nos invitaba a descansar, empezamos a contar la historia.
“Había una vez una pequeña princesa que vivía con su padre, y su madre en las maravillosas tierras de la felicidad...”

Lo acordado



                                   Nancy Dominguez
           
         Napo no pudo decir ni una palabra más, todas se le atragantaron, se sentía ofendido, dolido y sobre todo traicionado por Pío. ¡El peor día lo acababa de vivir en un desastroso encuentro! Se marchó vacío de ilusiones y con deseos de encontrarse con la muerte en cualquier parte.

miércoles, 4 de octubre de 2017

Ancestros

 Fernando Bermúdez



                  
              Soy Libardo Gómez. A mis cuarenta años de trabajo ininterrumpido y cumplidos mis sesenta logré pensionarme. Mi familia y yo estábamos de plácemes. Nuestros hijos, Martin y Luciano, habían terminado universidad, ahora recuperaría horas de ausencia junto a mi esposa, y yo dispondría de tiempo para disfrutar de una de mis pasiones favoritas, la lectura.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Perplejidad

 

Fernando Bermúdez

        Hacía diez años no se reunían. Otoniel y su esposa habían sido acogidos en Estados Unidos en calidad de refugiados. Su hermana menor Carolina, hoy estudiante de medicina, había quedado en el país con su madre Luz Elena. Fue un maravilloso y sorpresivo reencuentro en el cumpleaños setenta y seis de su progenitora, y a un mes del matrimonio de Carolina. Atendieron invitaciones de familiares, amigos, y de la futura familia de Carolina, quien se casaba con su condiscípulo, hijo de un prestigioso galeno de la ciudad conocido como “el Doctor Muerte”, denominación que perturbó un poco a Otoniel.

Chimbilimbis, un negrito feliz

Eduardo Toro Gutiérrez


Un día, de hace ya muchos años, alguien que estaba interesado en conocer las bondades de una lavadora eléctrica me preguntó por la marca de la que imaginó, yo tendría en casa. Mi respuesta fue rápida y tajante:  como te parece que la lavadora de mi casa es todavía de trencitas y se llama Etelvina.

Los dos guerrilleros



Carlos Alberto Neira

Estaba sentado en la silla gubernamental viendo pasar el desfile militar cuando pasó un soldado con una pierna de palo, que me transportó a la tarde en que me encontraba sentado en compañía de un camarada en una cafetería cerca del hotel Intercontinental en Cali.  

lunes, 24 de julio de 2017

Albrisias (de los cuentos de María Sanchez)

 Eduardo Toro Gutiérrez



                           En “María Sánchez”, finca que se desparramaba sobre buena parte del cañón del río Nechí. Jurisdicción del municipio de Anorí, pasábamos, entre trabajo y aventuras, los asuetos de julio y diciembre. Corría el año de l.942 y era la tercera temporada de vacaciones de mis hermanos y yo. Nos formábamos en el trabajo y el aprendizaje con un alto sentido de responsabilidad.

jueves, 13 de julio de 2017

La nuera

Fernando Bermudez 


                      Era la familia Suarez la más reconocida de la manzana. Tenía la vivienda más vistosa con garaje donde guardaba una vieja pero bien tenida camioneta Chevrolet, y se les consideraba los ricos del barrio. Eran los únicos joyeros del pueblo, razón de su solvencia económica, pues los anillos, cadenas de grado, bodas, bautizos, los elaboraban a la medida del comprador.   Estaba compuesta por Alonso el padre de aproximadamente 60 años de edad, Alfonso, Alberto y Laura sus hijos de 18, 17 y 15 años, quienes además de colaborar en las actividades familiares, estudiaban bachillerato. Alonso hacía tres años era viudo por decisión de su esposa Tania, quien un día cualquiera decidió colgarse de uno de los listones del techo de su alcoba. Dicen las malas lenguas que no soporto más las constantes borracheras e infidelidades de su marido, pues era de todos sabido que era habitual visitante de la zona de tolerancia del pueblo, y que las fufurufas jóvenes y mejor dotadas se lo disputaban por generoso.

sábado, 8 de octubre de 2016

Una noche distinta

 José Antonio Cortés    
                                                

Qué dios detrás de Dios impulsa la tramoya…                                  
                                                       JL Borges



  
El destello de un relámpago iluminó toda la casa. Las gotas de una lluvia obstinada se deslizaban por los cristales mientras el viento batía las ventanas. Margot regresaba del patio posterior.
­         ─Qué noche tan fría ─se dijo mientras se quitaba la ropa húmeda, los guantes de jardinería y las botas embarradas.

         Después de limpiar todo cuidadosamente, fue hasta su habitación, sentía los pies helados, tomó una toalla y se los frotó varias veces, luego se puso la pijama. Cuando pasó frente al tocador se miró un instante en el espejo y se tocó un moretón en el pómulo izquierdo. Aunque estaba agotada en sus ojos había un brillo de satisfacción.

martes, 24 de mayo de 2016

Cuenta regresiva

Jorge enrique Villegas 



      Ella sembró en mí nuevas ilusiones. Ese jueves, luego de cenar, nuestros amigos llegaron para celebrar el cumpleaños de Ana Milena. Iban a ser las once cuando les dije: muchachos, mañana hay cosas que hacer. Entendieron y se fueron. Feliz miré a Ana Milena. La abracé. Al  oído le dije: es nuestra noche. Lo es–respondió ella–. Sentí sus labios ansiosos.

martes, 19 de abril de 2016

Crónica de viaje y ...



J Iván Pérez
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La reunión que había sido pedida por ‘Moncho’, el día anterior, se advertía tensa. (Gerardo Valencia Cano, que era más conocido por toda la gente del puerto de Buenaventura como ‘Hermano Mayor’ o  ‘Moncho’ por la juventud, era el obispo del Vicariato). Generalmente toda reunión con él era agradable. Se diría que a pesar de ser el líder de los delicados procesos de cambio que impulsaba a raíz de los planteamientos del Concilio Vaticano II y la Conferencia Episcopal Latinoamericana (CELAM, 1968), su liderazgo era eminentemente participativo y dialogal. Como tal era percibido por quienes formábamos parte de su equipo de colaboradores: curas, monjas, educadores y seglares comprometidos. Era un liderazgo centrado en la escucha y en la argumentación, sin imposiciones suyas ni de nadie en el equipo de trabajo, tanto en el aspecto pastoral como en el social. Lo que era bastante decir, si se tiene en cuenta que todo ocurría en la Buenaventura de 1969.

miércoles, 30 de marzo de 2016

Díaspora

Rosa Nieto
Seis de la tarde, viernes 21 de agosto de 2015, el tren resopla y disminuye velocidad. Los que nos bajamos presurosos en la estación Les Olympiades nos abrimos paso. Primer día en Paris de mi tercer viaje. Tierra que ejerce una fuerte fascinación en mí, tal vez por la belleza de su idioma que suena tan musical, o porque siempre tengo la sensación de que a la vuelta de la esquina me voy a topar con una sorpresa, o quizás sea su particular patrimonio arquitectónico que hace que me sienta en el centro del mundo.

viernes, 25 de marzo de 2016

jueves, 3 de marzo de 2016

Amores, horrores y paz

Humberto Rey

Hace catorce años después de pasear por los pueblos de Alsacia, sacados de los castillos y  cuentos de los hermanos Grimm, con casas llenas de arreglos florales en sus balcones que rememoran  la Andalucía maja española, los pueblitos montañeros  colombianos y el pesebre gironés en Santander, llegamos a una pequeña aldea  milenaria en su existencia: La Petite Pierre.

viernes, 12 de febrero de 2016

Las desventuras del cocli


Adolfo  Escobar




Bastaron cinco lustros para que un conjunto de obras civiles realizadas en la ronda del río Cauca  incidieran en la disminución de las más de 160 madreviejas, humedales y lagunas  que existían  en la década de 1950,  con una extensión de 17.500 hectáreas,  hasta quedar en la década de 1980 con los 49 humedales lénticos con una extensión aproximada  de 2.950 hectáreas y dos ciénagas siendo la laguna de Sonso o del Chircal, con un área de reserva de 2,045 hectáreas,  la única laguna sobreviviente en el valle alto del río Cauca.

viernes, 8 de enero de 2016

¿Qué crees tú que eres?

Hugo León Zapata



Se dice que el alma es como el pájaro soñero que roto el nido en el ruinoso alero, en otro alero reconstruye el suyo.
Hay días en los cuales no amanecemos lúgubres y hemos dejado  el pasado amargo, un día diáfano cuando se van  difumando las estrellas y disipando la oscuridad, un día cuando se va transformando la vida, cuando la luz afanosamente  va  penetrando por puertas y ventanas, iluminando el interior  de nuestros aposentos,   llenándonos de alegría, dándole  vida a las flores que exhalan alegremente sus aromas  que  nos dan calor y amor a nuestros sentidos.

Quiero cantar

¡Quiero cantarle al aire que respiro!
Al aire que acaricia mis espaldas, mis mejillas.
A ese aire suave que cruza entretejiendo mis débiles canas.

                                                           Hugo León Zapata


Quiero cantarle al audaz  y traicionero viento que bajo el nombre de  voraz tormenta se lanza  como audaz vándalo,  con agua, rayos y centellas, sobre las desprovistas casas y cercados, creando desolación sin  piedad, como un ángel destructor de vidas y haciendas e ilusiones.

martes, 1 de diciembre de 2015

El hombre absurdo (el extraño)


                          María Victoria Zapata

Camus en El extraño, nos describe el panorama de un mundo irracional, nos invita a aceptar el absurdo cotidiano donde las ideologías apartan al hombre de lo humano. La vida es algo insignificante, un conjunto de repeticiones inútiles y vacías carentes de sentido y de significado.


Meursault, el personaje, vive un conflicto imposible de dilucidar, es un joven de veinte años,  no piensa en el futuro porque lo acerca a la muerte, sólo existe para él, en el aquí y ahora, habla en primera persona, relata su absurda vida como en una confesión. Es un hombre que no piensa en nada que no sean sus sensaciones físicas o el brillante sol sobre el mar argelino, también existe sin reflexionar, divorciado del mundo, vive su vida sin esperanzas.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Identidad



                                                                                                                                                                   "Gregorio Samsa,una mañana, tras un sueño intranquilo, se encontró en su cama convertido en un  repugnante  insecto".
                                                         La Transformación.Kafka.
. 
                                                                                                            
                                                      María Victoria Zapata

Kafka, como mago trágico, hace uso del realismo y la fantasía para engendrar una metáfora siniestra. Nos muestra la transformación de un ser humano en insecto, su álter ego. Gregorio Samsa, que un día cualquiera se trasforma en un híbrido, es un ser de tres pies con una espalda dura, cuerpo blindado, vientre oscuro y patitas que se agitan con nerviosismo. El misterio y la confusión se presentan cuando el lector no logra identificar, qué cosa es Gregorio. La empleada doméstica lo considera un escarabajo, la madre cree que volverá a ser el mismo, la hermana tiene dudas si es Gregorio, y el padre siente asco.

Oscar, el tambor





María Victoria Zapata

             Gunter Grass nació en Dánzig, Polonia, el 16 de octubre de 1927, y murió en abril del 2015. Fue participantes del “Grupo 47”, de escritores interesados en la estética y la conciencia democrática alemana post nazi. A los diecisiete años, fue forzado a incorporarse  a las Waffen-SS, y destinado a Dresde, en una división de tanquistas. Ganó el Premio Nobel de Literatura y el premio Príncipe de Asturias, ambos en 1999. Publica “El tambor de hojalata” en 1959. Construcción de un personaje  extravagante llamado Oscar Matzerath, que nació con la crueldad de un adulto y una potente voz capaz de destruir cualquier vidrio; a los tres años de edad, cuando le es entregado un tambor de hojalata, regalo prometido al momento de nacer por su madre, decide no crecer más porque odia el violento mundo de los de los nazis.

El absurdo

                                                María Victoria Zapata




Camus, el artista de las palabras e imágenes absurdas: muerte, suicidio, nada, héroe absurdo, angustia, asesino, rebelión y otras más, nos arriesga en una reflexión existencial absurda porque recoge nociones que viajan desde Esquilo, Kierkegaard, Nietzsche, Dostoievski, Kafka hasta Ibsen, para que nosotros como espectadores del teatro de la vida, reconozcamos nuestra situación un tanto miserable de ser “nada”.

Sonata a Kreutzer


                                              
"Alimentarse de carne es un vestigio del primitivismo más grande. El paso al vegeterianismo es la primera consecuencia de la ilustración".
León Tolstoi

                                         Clemencia Gómez    
                         Tolstoi pierde a su madre a muy temprana edad. Desde el punto de vista sicológico la madre es quien de manera inicial permite que el niño vea el mundo a través de ella, es el momento en que el niño y la madre forman un solo mundo. El niño se mira a través de su madre y por medio de ella, empieza a apreciar el entorno que lo rodea, a esa edad el niño o la niña todavía están aprendiendo a percibir la realidad externa y a comprender que la madre tiene una vida propia y que es imposible poseerla realmente, pues pertenece a otra persona. La madre permite la entrada del padre, rompe el huevo y lo lanza al mundo de la verdad. Hasta los cinco años existe entonces un vínculo muy especial entre la madre y el niño  generando seguridad, tranquilidad, sosiego, agrado y placer. La pérdida de esa persona tan importante para el sano desarrollo síquico y emocional del menor, podría generar ansiedad, angustia y desubicación. La relación con la madre prepara el andamiaje funcional para todas las relaciones posteriores a las que se enfrente el menor durante sus etapas de crecimiento. Por lo tanto una sana relación con la madre, puede incidir en la creación de relaciones saludables, mientras que su pérdida o un pobre apego hacia ella, pueden desembocar en relaciones conflictivas que derivarán en dificultades emocionales y conductuales por el resto de la vida.

Naufragio sin familia

                              



                               
                                                                                               
            Eliseo Cuadrado
            
                                                         Me dices en tu carta que tienes la sensación de haberte quedado sin familia y  analizas con lupa tu pasado, porque estás decidido a descubrir el momento en que empezó a desmoronarse. Nunca lo encontrarás.
            Siempre has pensado que tu conducta fue ejemplar e inmune  a cualquier ataque. Pero no. Ahí estaba la punta del iceberg flotando en la oscuridad cuando hirió de forma alevosa la proa de tu barco. Hubieras afectado a muchos inocentes que navegaban contigo.

Soy un asesino con razón

 Eliseo Cuadrado
        Nunca se llamaba a lista porque eran tan pocos que con una mirada alrededor se sabía quién faltaba. No había quórum por estar ausente quien siempre llegaba retrasado. La sesión era especial porque se trataba de reconciliar a un par de socios que en cierta ocasión fueron grandes amigos y ahora se odiaban. Uno de ellos no había llegado.        Un tercero, se ofreció a servir de intermediario. Era cuestión de ponerse de pié en medio y acercarles la mano mientras esbozaba una sonrisa. Se habían tomado tres tintos y los temas improvisados se agotaron. Él, no aparecía. La puerta estaba cerrada para favorecer la atmósfera de aire acondicionado. Todos enmudecieron cuando escucharon los pasos lentos, bien marcados, retumbantes del ausente.

martes, 10 de noviembre de 2015

Vivir en plenitud

María Helena Peláez 














Basada en mis experiencias he observado que no hay casualidades, los sucesos acontecen cuando deben,  cuando estamos en el lugar preciso y en el momento indicado. Los elementos de cada reino universal han evolucionado en la medida de los descubrimientos y avances naturales y tecnológicos, en la época apropiada. Veo que todo tiene una razón de ser y existe un propósito particular. Pienso que si no fuera así, no se lograría mantener el equilibrio del sistema, creado para experimentar acontecimientos y vivencias propias para el desarrollo de los seres. Hay un orden perfecto que no podemos percibir con los ojos. Si aprendiéramos a mirar en profundidad, activaríamos la claridad que llevamos dentro y pudiera ser que sintiéramos una sensación extraordinaria en cada instante que convivamos, permitiendo florecer a la vida plenamente.