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martes, 6 de marzo de 2012

Reminiscencias



 P.Fresco


¿Qué de dónde vengo…?
Desde de la cañada,
cerca del arroyo, donde cría la guagua,
donde un día mi padre levantó la casa
y junto a mi vieja engendró su raza,
y fueron su orgullo tres hijos del alma.

Pero amaneciendo llegaron señores,
de esos de bota alta,
que nunca se peinan y que tienen barba.
Los necesitamos, dijeron con calma.
Mi viejo perplejo con lo que pasaba
con súplica, ruegos y gritos del alma, decía llorando:
¡Son unos mozuelos, no dejo que lo hagan!
Y cual tigre herido
¡Se lanzó sobre ellos, se lanzó con rabia!...
Sonaron dos tiros, fue de madrugada.
Dejamos llorando mi vieja adorada
que quedó solita, allá en la cañada.
Yo era el más pequeño, lloraba y callaba
camino hacia el monte por una cañada.
Pero muy adentro sangraba… rezaba…
gritando en mi mente: ¡Espero el mañana!
¡No podrán conmigo, vengaré a mi taita!
Al pasar el puente la noche era calma
Y de un solo tajo dejé la manada.
La noche era oscura, las ranas cantaban
y como un volcán mi pecho brincaba.
No tenía miedo, corría, volaba.
Por entre la selva así yo pensaba:
Me iré al otro bando… al que yo aspiraba
cuando era chiquito, cuando  jugaba
con  soldaditos de plomo y con armas.
A esta tierra bella entregaré mi alma
¡Lucharé a muerte, lucharé con garra!
Por todos aquellos que en la selva aguantan
sufriendo indecibles tormentos que callan.
No seré un cobarde, soy hombre de casta
Y haré lo que sea para que mañana
mi prole el orgullo lo lleve en el alma.

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